POESÍA Viaje abierto | Nadia Contreras


I
Los poemas se desacoplan en el pánico.

Tengo miedo, Javier.

Pienso en la ruta
de un avión inaplazable.

Hay andenes
a la hora del arribo,
a la hora de la desgracia.

Que otros recen
y arrojen tierra al fondo.

Aguardar la muerte
requiere valor.

II
He llamado.

Como quien no se convence
de lo que hace,
levanto la bocina.

Nada es seguro, han dicho.

Eso, basta.

La esperanza es eterna.

Y la luz
como una nota falsa
en el piano de un templo.

¿Y si Dios
se negara a recibirte?

Tantos panes benditos
sobre el montículo del cáncer.

Necesitas vivir.

Desde la ventana
veo el mundo,
no tiene orillas.

La vida, Javier,
vorágine de las cosas.

III
Me conservo inconmovible.

Soy piedra
en la trivialidad.

Te ungen soluciones mágicas
y yo no entiendo
el camino amargo.
                   
El dolor es una grieta.

Javier, los gusanos
suben a tu cama.

IV
Evoco la tormenta de otra escritura.

Renuncio a vivir
pegada a la cama
donde el corazón
es fósforo en el abismo.

No fui hecha para la angustia.

Javier, soy cobarde.

Que alguien más abra los libros
y te sujete.


Has comenzado el viaje.

(Para Javier Ávalos Cárdenas, en su memoria)

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