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    POESÍA Permanecer en este limbo | Gilberto Arvizu Morales


    BUENAS NOCHES, TEMPESTAD

    Orquídea en un torbellino,
    vendaval que busca el límite del tiempo
    con el impacto de una sacudida
    cuyas secuelas aún no se han comparado,
    las puertas que se abren como un libro,

    esta no es una pausa entre poemas
    ni un silencio entre descargas
    para la flor con capricho por diseño.

    Irrumpe en mis brazos de nueva cuenta,
    resquebraja esta armadura
    como la sangre que irriga mi cerebro,
    no reconozco el sonido
    pero es un compás tan convulso
    que persiste en caer las noches todavía
    con un trozo de impotencia,

    si cortas de tajo mi morbo
    me liberas de este círculo de fuego
    y me dejas a merced
    de la cúpula en penumbras.


    VEINTICUATRO HOJAS Y SIETE COPAS DE VINO

    Sobre la mesa tenía veinticuatro hojas
    y cada una rebozaba de ti,
    en el cuarto mes crucé el umbral
    en busca de esencia de rocío
    y detrás de la cortina tracé mi celo
    dejando de lado el tablero de ajedrez,
    consumé otro enroque equivocado
    mientras pisoteabas aquel manuscrito
    después de que soplaras con vehemencia
    apresurando el temporal.

    En mi mesa había siete copas de vino
    y en una de ellas estaba diluida tu alma,
    bebí de tu miedo y de tu impaciencia
    beso frío del terciopelo de tus ojos,
    hubo un momento para lo dócil
    en la existencia
    un instante para apagar la oscilación.


    DESDE ESTA TENUE DIMENSIÓN

    Hay contradicción en un simple gesto
    y aún así asaltas mis ideas,
    a riesgo de poner al frente la razón
    tus miedos están sujetos
    con un clip,
    ambiente frágil que pretende escapar,
    laberinto a medias que resiste una idea fija,
    como si acercara mis manos al fuego
    para recibir calor
    en un cruce aparente de conceptos
    se escapa un secreto sin previo aviso,
    contraseña débil para abrir atardeceres
    breve dimensión
    donde brotan imprecisiones.


    EL ADIÓS ES UNA OSCURA CEREMONIA

    Nunca me he propuesto ser puro
    aunque tomaste mi alma y la domesticaste
    en un rapto surrealista,
    negar como me ha cambiado
    es una miseria un poco extraña,
    atrapado en la línea de sobresaltos
    donde se enredan las ansias.

    El adiós es una oscura ceremonia
    cuando me detengo a las puertas del olvido y de la duda,
    esperando aquí abajo
    mientras tejes mi trayecto en el aire.

    Acabaré siendo polvo
    después de permanecer en este limbo,
    me disolveré en algún rayo
    y abrazaré la flama
    mientras me deslizo por la palabra hacia el vacío:
    me rendí a tu voluntad.

    He visto pasar otro día sombrío
             por el que brindo al ver partir el consuelo
                       junto al optimismo de tus ojos
    para tachar de mi calendario
    todo lo que no pude hacer hoy
             detrás de tu riguroso propósito
                                y el rumor de tu ausencia.


    GILBERTO ARVIZU MORALES (San Luis de la Paz, Guanajuato, 1974). Escritor, poeta y gestor cultural, ha participado en diversos talleres literarios en la ciudad de Querétaro, en cursos de Gestión Cultural y periodismo Cultural. Ha colaborado en diversos suplementos y revistas culturales. Obtuvo el 3er. lugar del 7° Concurso de Poesía “María Luisa Moreno” en Dolores Hidalgo, Guanajuato, con el poemario En los bordes del relámpago en 2015. Integrante del Seminario de Poesía Efraín Huerta del Fondo para las Letras Guanajuatenses (2015-2016). Actualmente coordina el Taller de poesía “El pulso de las cosas” en el Centro Cultural Ludovicense.


    Imagen | Gabriel Isak 

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