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    POESÍA Las dunas guardan cerrojos | Edgar Loredo


    TÓPICO URBANO

    Al desfilar frente a inválidos escaparates,
    un destello frívolo nos cautiva,
    nos vuelve extensiones de su ceguera,
    mientras por las costuras se nos escapan
    el tacto, el cálido roce; lo que fuimos.

    Hay pisadas que despejan el insomnio,
    barandillas donde nadie se asoma,
    pero todos se reconocen al oírse pasar.

    Regurgita la mente en una lámpara,
    desventura de la ausencia y del cristal.
    se encienden gotas sobre la mejilla
    y nuestras miradas chocan:
    es un brindis, una reconciliación
    que no exige perdón ni excusas.

    Si el abrigo aguarda, ajeno a ti,
    y luego cae como un falso telón,
    ¿quién ha de solicitar su compañía?

    Extingue la distancia voz y rostro,
    queda lo vivido como carta sin remitente
    que circula con una posdata inconclusa.

    Pérfidas sábanas nos aterran,
    son ojos desorbitados, inmensos,
    donde los cuerpos exultantes
    nos resultan desconocidos.


    MANSIÓN DEL RAYO

    Pende sobre mí
    una lluvia inerte de acero,
    un martillo de golpe rumoroso
    que hace añicos las ventanas salinas
    y los zarpazos agónicos del mar.

    Nadie reclama esta ínsula
    ni su espumosa lengua que resbala
    por los límites de Babel.

    Todo cambia:
    los escombros diurnos se retiran,
    el fulgor nocturno nos custodia,
    ascendiendo por los ruines bloques
    hasta la corona de granito
    donde culmina la aurora fatal.

    Las dunas guardan cerrojos,
    empujan las horas hacia el comienzo
    donde no hay andamios que impidan crecer
    y nadie traspasa los umbrales desconocidos,
    arcos que se desmoronan tras la tormenta.

    Huéspedes del día que se apartan enseguida,
    persiguiendo lo vivido, su estela pérfida,
    que ha de ponerse en marcha con recelo.

    Se detiene, en fin, cualquier escalofrío
    y apresura la luz estridente a subir
    por la cúspide del vacío, espina dorsal,
    que ha de volcarse hacia el precipicio,
    fuera de control, conmocionada,
    libre del destino, la rueca y sus alfileres.


    ________
    EDGAR LOREDO (Ciudad de México, 1988), autor del poemario Cardinal (2015) y del volumen de cuentos Jaramagos (de próxima publicación). Corrector de estilo ocasional en algunas editoriales mexicanas. Ha publicado poemas en las revistas digitales Monolito, Aión, La Rabia del Axolotl, Nocturnario, Espora, Sinfín, A buen puerto, Efecto Antabús, Mimeógrafo y Palabrerías (México), Extrañas noches y Los palabristas de hoy y siempre (Argentina), Letralia (Venezuela), Cantera (Chile) y Trinando (Colombia). Redes sociales:  https://twitter.com/edgarloredo88; 
    https://www.sotanopanoramico.wordpress.com

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