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ENTREVISTA Fernando Carabajal «"Diorama para tren" es un libro de una historia que se cuenta vez tras vez»


Con motivo de la publicación del libro Diorama para tren, el equipo de Bitácora de vuelos ediciones entrevistó a su autor Fernando Carabajal. En ésta, Carabajal aborda aspectos relacionados con la escritura, sus primeras lecturas, su quehacer poético, así como el proceso de confección de Diorama para tren, que será publicado por esta casa editora a finales del mes de agosto.

Fernando Carabajal (Chicago, 1973). Naturalizado mexicano, es Artista Visual por la ENPEG “La Esmeralda” y Diseñador Industrial por el CIDI-UNAM. Becario del FONCA Jóvenes Creadores en 2006 y del Sistema Nacional de Creadores de Arte en 2011. Es autor de los libros El Intemperista (Bitácora de Vuelos Ediciones, 2016) Cuadernos y márgenes (Ediciones Acapulco 2010) y Fragmentos de circo (UAM 1999). Fundador del Colectivo Viernes (2005), ha participado en múltiples exposiciones individuales y colectivas entre las que destacan: A Horse with no name but atoms, Arróniz, Ciudad de México, 2018; Túnel a cielo abierto, Nube Gallery, Santa Cruz, Bolivia, 2017; Tintenfish aber ohne Worte, Michael Sturm Galerie, Stuttgart, Alemania, 2016; Tristes Trópicos, Manzana 1 Santa Cruz, Bolivia, 2016; Think Tanks (im-producción reciente), Arróniz Arte Contemporáneo, 2013; Poule! Colección Jumex, México DF; NOW, Instituto Cultural Cabañas (2011); Speranza (Colectivo Viernes). El 52 (OMR). México DF; Cannibal Fantasy (reciprocidad), Galería KBK (México DF, 2009); Les Enfants Terribles, Fundación / Colección Jumex (México, DF, 2009); Escultura Social: A new generation of art from Mexico City, MCA Chicago (EEUU, 2007); Panorámica descentro, X-Teresa Arte Actual (México DF, 2005); Elephant Island Workshop, Galería Nina Menocal (México DF, 2004), entre otras. Ha sido premiado por Patrocinios de la Fundación/Colección Jumex en 2011 para la "Bitácora en Video Logbook 1-11". Galardonado por la ciudad de Hamburgo, Alemania con la residencia para distinguidos extranjeros en la cultura de 2012 a 2014. Ilustrador del "Utopía" de Tomás Moro (FCE-CIDE-La Jaula Abierta, 2016), y entre 2010 y 2011 impartió el Seminario de Arte Contemporáneo en la Facultad de Arquitectura (UNAM). Su obra se encuentra en colecciones de México, EEUU, Sudamérica y Europa. Vive y trabaja en Ciudad de México.

Escritura y Poesía 

Para mí la escritura es un lugar cuyo tiempo es distinto al de quien la ejecuta. En ese espacio, los escritos parecen ir siempre adelantados —es decir solos— algunos días o incluso algunos años, sobre todo en mi caso que produzco una obra también visual aunque no necesariamente proveniente o causante de lo literario. La escritura y lo visual son espacios donde ordeno mi pensamiento, donde puedo generar o degenerar órdenes que me hagan comprender. En este desfase —y hasta entonces— la poesía cobra forma y reclama sitio como lengua, como ritmo y resonancia. En tal caso la poesía es su propia sombra, pasa el día, pasan los años y es el instante breve del presente el que determina su cauce, su volumetría y la consecuente materialidad del texto. Escribir no es una posibilidad entre tantas otras. Escribir es la única imposibilidad del silencio que uno es.

Lectura

Posiblemente la lectura siempre fue inducida por los lugares más que por las personas. Es una cuestión que responde a estímulo atmosférico y que vincula lo que ocurre en ese justo momento con las posibilidades que esto otorga. Mi escritura es un conjunto de cosas anudadas a una libreta, que a su vez crece sobre de una mesa, que a su vez estructura toda una habitación, etc. Esa plataforma es a veces la que funciona más que los elementos que se dicen en un escrito. Lo escrito son tangencias, choques, incidentes que yo me dedico a detener, observar o circular. Por tanto, siempre me han influenciado los textos más que las historias y las voces más que las palabras, así que mis guías provienen de cuestiones tan rígidas y teóricas como de informalismos populares. Tengo predilección por los diagramas biológicos o la teoría teatral, por el Cine y por la Historia, por el superhombre que es para mí Robinson Crusoe y por el entramado que puede construirse con la lectura comparada: entre más disímiles sean los autores, habrá algo más fuerte que los acerque. También insisto y persisto mucho en las lenguas extranjeras, en la traducción pero sobre todo en eso que no se puede traducir, en la pura fonética y en la pantomima que es la pronunciación de algo que no es tuyo pero por lo cual disfrutas esa distancia y anonimato. Es algo que concientiza mi trabajo literario y también visual.




Los inicios

Comencé a escribir por la necesidad de leer y, además, en voz alta. Supe que hay muchas voces que uno mismo produce y que algunas de ellas no se dan a través de la boca; y que las palabras antes que pronunciarse deben escribirse para hacerlas ciertas, para darles espacio y permanencia. Escribir entonces fue mi mayor y mejor esfuerzo para comunicarme, previo al dibujo o a cualquier objetivación, y fue determinado por distancias reales que eran recorridas en carta o telegrama hacia alguien específico. Había que decir en poco tiempo y espacio algo con precisión, cuyo peso real no rebasase determinados gramos y contemplando que eso que se decía podía mutar en el transcurso de esa distancia.
El ver una publicación mía siempre es extraño, toma tiempo reconocer que ese contenido en un objeto llamado y reconocido como libro proviene de ti porque es demasiado limpio, no huele a tus cuadernos ni pesa en la mano lo que bien sabes. Como dice Bertolt Brecht en torno a la producción: habría que decirle a quien la mira que eso no es la producción. Que esa tuvo lugar en ausencia suya. El libro que escribimos es el mismo que publicamos, se diría, pero porque un libro es, en tal caso, la semejanza de sí mismo.

La creación literaria

Mi día, desde adolescente, comienza de madrugada, últimamente 4 a.m. Bebo café y leo noticias del lugar en que vivo en ese momento y de México. Juego un poco en el twitter. Reviso lo escrito el día anterior o dibujo. Y el resto del día nunca es tan rutinario aunque sí ordenado prefiriendo la primera mitad del día pues a mi vista no le viene bien la luz artificial. El dónde escribir depende mucho de los proyectos que tenga en el momento o del sitio en que me encuentre, el cual determina dónde escribo. Tengo una bitácora de trabajo siempre conmigo y el ipad por si hace falta vaciar algo de otra manera o revisar lo archivado. También es verdad que escribo en etapas intensas de sólo escribir. Quizá sea de ese modo por la urgencia de entender. Un libro usualmente se compone de varias de estas etapas distanciadas por meses. Cada libro se conforma de distintas dudas, es una relación de ellas.


Diorama para tren

Diorama para tren es un libro de una historia que se cuenta vez tras vez, no hay pausas, no hay ruta, sólo números, como carros de tren, escenas que se modifican entre sí. Habla de lo que alguna vez no podía hablarse. Habla de lo que ahora tanto hablamos. Hemos sabido de tan distintos modos la historia que la invención de la memoria se convierte en narradora locuaz y detallista de escenas y escenarios, de personajes y actos. Podría ser el libro análogo de otro más que se mantiene intacto, en algún sitio, guardado, silencioso y sellado. Podría ser una bitácora de miedos, de deseos incumplidos, de pesadillas truncas o desamores muertos. Podría ser, como el título dice, una maqueta. O un simple lugar para llevar en el bolsillo de acuerdo a nuestra escala. Nuestra memoria de la Historia proviene de imaginarios de otros, del relato que otros han hecho y que desglosan en distintos lenguajes para nosotros, los que somos ya testigos de esa fábula, no del hecho. Los Campos de Concentración es un tema cerrado, se piensa, pero la poesía es aquello que puede socavar y preguntar sobre lo dicho, permea cualquier superficie y duda a la vez que se describe a sí misma, recrea el momento preciso en que vida y muerte se observan previo a que alguna de ellas obtenga permanencia y la otra se convierta en espera, en silencio y en sombra.
El libro fue escrito entre 2005 y 2006, pero a partir de entonces lo he ido reconfigurando en mi pensamiento, con lugares y circunstancias cuya extensión funciona a la inversa hacia el texto: entre más he podido abarcar, investigar y reconocer de esa posible realidad que describe, más cercano puedo decir que está de ser preciso en sus momentos, en sus montajes y relatos, porque es un libro de humanidad, de esa pequeña figura que somos cada uno y que, dentro de una situación que nos rebasa, funciona como factor de exactitud para otros. Incluso en la disparidad de las fuerzas y de la intransigencia de la muerte, hay un instante en que todos volvemos a la simpleza del comienzo.

Proyectos actuales

En literatura tengo una novela en proceso, que es una deconstrucción del Dr. Jekyll y Mr. Hyde de Stevenson; un libro de poemas buscando dónde publicarse y otro que llevo escribiendo desde 2008 llamado Dos recámaras, sala-comedor, cocina y baño.
            He comenzado a escribir para una gaceta deportiva y siempre escribo textos relacionados a las artes visuales, incluyendo los míos que se colocan en la sala de exhibición. Para mí no hay tal distancia ni tal disparidad en escribir o producir artes visuales. Es mi manera de pensar y entender. El pensamiento encuentra su salida y su sintaxis. A veces me siento como el simple orquestador.

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