La escritora mexicana que cierra este Club de Lectura se caracteriza por algo que define el tiempo que estamos viviendo y que impidió contar con su presencia en la Seu Universitària de Calp: describir la realidad (o eso que hemos terminado por entender como tal) mediante elementos, personajes y acciones fantásticas, fuera de lo común.
El libro de Cecilia Eudave (Guadalajara, 1968) Microcolapsos (Paraíso Perdido, 2017; Eolas, 2019), uno de sus más recientes trabajos, presenta, en esta última edición, el prólogo de Carmen Alemany Bay, que abrió las actividades literarias en la sede alicantina. Ambas, Alemany y Eudave, coordinan el número que acaba de publicar Brumal. Revista deinvestigación sobre lo fantástico: «Lo fantástico y sus nuevas perspectivas: narradoras hispanoamericanas y españolas (siglo XXI)». Leer los ensayos nos permitirá entender el significado de lo inusual.
            Alemany ha definido el término. En estas primeras líneas concentra algunos de sus rasgos: «Lo inusual vendría a ser una mezcla híbrida de la representación de la realidad tradicional y una realidad insólita, su síntesis» (11). Ahora mismo nos encontramos en una etapa posterior a la que vivíamos hace unos meses, distinta a esa «realidad tradicional». No será difícil comprender entonces el hilo conductor de los veintiún microrrelatos o microficciones que integran Microcolapsos.
            Quizá varias personas en casa siguieron la práctica que llevó a cabo Eudave: por recomendación de Alemany, al final de cada día escribió un texto breve, como terapia, para no sumirse en la vorágine o perderse en el laberinto que nos trae la existencia últimamente. En cuatro partes se ordenan fantasmagorías o abstracciones, conquista de los objetos, asechanzas contra o favor de la escritura y, por último, la desembocadura de la naturaleza insólita que ha cultivado en su novela Bestiaria vida (2008, 2018) o en sus cuentos En primera persona (2014).
            Imagínese desayunando, de buena mañana; a eso de las diez. Piense que es sábado. Toma té: bebida mucho más sana que el café o cualquier licor, como ha evidenciado en microcolapsos anteriores. Cuando creía respirar la inquieta normalidad del día festivo, junto a su amante, la taza cobra voz y le muerde el labio, desembocando la escena en la violencia de género implícita, usual. El elemento fantástico, la porcelana animada, se rebela.
            Existe en la académica un innegable tono crítico contra la realidad de su país. La rechaza mediante lo sobrenatural; ahora bien, este elemento (y esa es la clave de lo inusual que estudia Alemany) no se desvincula de lo cotidiano, de lo doméstico, de lo coloquial; por lo que permite que se sostenga como relato a pesar de la sana extrañeza que nos provoca al leerla. Otro ejemplo de ello sería «Pistolas»: escena apocalíptica en que estudiantes (Eudave es profesora en la Universidad de Guadalajara) dejan sus armas en los pupitres, dándole más seguridad, dicen, que los teléfonos móviles que antes solía usar la gente.
            La sensación que provoca es de sorpresa y desazón, sin desatender el humor. Algo similar a lo que recorrería nuestro cuerpo al contestar, pongamos por caso, un par de llamadas telefónicas (de una funeraria y de una compañía de seguros) que interrumpen «una gripe galopante que me confinó al reposo» (48). «De esos días» narra dicho conflicto; usual, podríamos creer, verosímil: rasgo inherente a la ficción. Ahora bien, la juntura se establece con esa «realidad tradicional» que permea en la mexicana. El cierre de la historia breve remite a la famosa obra de Juan Rulfo: «en realidad estoy muerta desde hace mucho tiempo y vivo en un infierno donde todo esto es posible» (49).
            Uno de los relatos, «¿Estás despierto?» concentra la frescura, el atrevimiento y la coherencia de la inusual narradora:

Si su respuesta es sí, lamento decirle que no hay nada por lo que valga la pena levantarse hoy. Pero si insiste, lo cual me parece muy honrable, hágase el favor de hacerlo todo bien para que mañana otro se despierte sabiendo que uno hizo lo posible (50).

Son estas algunas notas que clausuran, de momento, la lectura virtual compartida. No dejen de leer a Eudave. Ya que no pudo acompañarnos físicamente, por todo lo inusual que la envuelve, es posible escucharla en esta charla que organizó la Casa de América, junto a Teresa López Pellisa y Laura Ponce. Verán cómo crecen personas del Wak-Wak (64), y ello no será el fin.

IGNACIO BALLESTER PARDO (Villena, Alicante, 1990). Es doctor en Filosofía y Letras por la Universidad de Alicante, con una tesis sobre poesía mexicana que dirige Carmen Alemany Bay. Es miembro del Centro de Estudios Literarios Iberoamericanos Mario Benedetti y del Seminario de Investigación en Poesía Mexicana Contemporánea. Con Alejandro Higashi coordina el número 23 de la revista América sin Nombre (2018), dedicado a la «Madurez de la joven poesía mexicana». Es autor del libro La dimensión cívica en la poesía mexicana contemporánea: herencia, tradición y renovación en la obra de Vicente Quirarte (Tirant lo Blanch / Universidad Autónoma del Estado de México, 2019). Cada domingo comparte sus líneas de investigación en el blog Poesía mexicana contemporánea.

Fotografía de la autora: Nova Ciencia