
Alexandra Moreno compartió con los asistentes recursos literarios, lecturas y ejercicios para crear historias de misterio, suspenso y terror.
Torreón, Coahuila. La Galería del Instituto Municipal de Cultura y Educación (IMCE) recibió el viernes 23 de octubre a los participantes de «Escribir el miedo», un taller práctico impartido por Alexandra Moreno y organizado por la Coordinación de Literatura.
¿Por qué nos gusta leer historias que nos asustan? Esa fue una de las preguntas que dieron pie a la sesión, dedicada a conocer cómo los escritores consiguen inquietarnos con una escena, un personaje o un objeto que, de pronto, deja de parecer inofensivo.
Durante el encuentro se habló de los personajes y símbolos que aparecen con frecuencia en la literatura de terror: monstruos, dobles, espejos, puertas, fotografías y juguetes capaces de despertar sospechas. También se revisaron algunas ideas de Sigmund Freud, Carl Gustav Jung y Julia Kristeva sobre el miedo y aquello que nos resulta extraño o perturbador.
Alexandra Moreno presentó distintas formas de llevar estas inquietudes a una historia. El temor a lo desconocido, a perder a alguien, a nuestro propio cuerpo o a situaciones que escapan de nuestro control puede convertirse en el punto de partida de un cuento. A partir de esos temas, los asistentes conocieron recursos como la información incompleta, los narradores poco confiables y los detalles que anuncian que algo anda mal.
Las lecturas incluyeron fragmentos de Mariana Enríquez, Mónica Ojeda, Samanta Schweblin, María Fernanda Ampuero y Shirley Jackson, entre otros autores. Sus obras permitieron acercarse al terror sobrenatural, psicológico, corporal y social, así como a esas historias donde lo inquietante aparece en medio de la vida cotidiana.
Los asistentes también escribieron sus propias escenas de terror. La idea era jugar con el suspenso y descubrir cómo una situación tan común como estar a solas en casa puede volverse inquietante con apenas un detalle fuera de lugar.
El taller también abordó el ritmo de una narración y la importancia de saber cuánto mostrar y cuánto dejar a la imaginación del lector. En las historias de terror, a veces basta una sospecha para provocar más inquietud que una descripción detallada.
Con esta actividad, la Coordinación de Literatura del IMCE acercó a los participantes a distintas maneras de escribir el miedo, desde los recursos clásicos del género hasta las posibilidades que ofrece una escena cotidiana cuando algo deja de estar en su lugar.
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