
Integrantes de la Sociedad Astronómica de la Laguna compartieron cuentos, poesía, experiencias y conocimientos sobre el universo durante una actividad del Mitote Lagunero 2026.
Torreón, Coahuila, 6 de noviembre de 2026. Emanuel Cortés, Aarón Fuentes Montes, Alejandra, Ivonne de la Fuente, David César Fabián y Raúl Salazar, integrantes y colaboradores de la Sociedad Astronómica de la Laguna, A. C. (SALAC), participaron en Escritura y ciencia: relatos del cosmos, una actividad realizada el jueves 5 de noviembre en el Museo Casa Mudéjar, como parte del Mitote Lagunero 2026.
El encuentro fue organizado por la Coordinación de Literatura del Instituto Municipal de Cultura y Educación (IMCE), a cargo de Nadia Contreras, en colaboración con la asociación astronómica. Durante la tarde, los participantes compartieron cuentos, poesía, conocimientos científicos, fotografías y experiencias personales relacionadas con el universo. Algunos se incorporaron conforme avanzó la actividad, lo que permitió conocer distintas maneras de acercarse a la astronomía y a la escritura.
La Sociedad Astronómica de la Laguna fue fundada en julio de 1991, a raíz del eclipse solar ocurrido aquel año. Desde entonces, sus integrantes se han dedicado a la observación y divulgación de la astronomía. Emanuel Cortés, responsable de la asociación, recordó sus primeros años y habló de los cambios que ha experimentado la manera de observar y comprender los fenómenos astronómicos.
Durante su intervención, recordó que en 1991 las recomendaciones sobre los eclipses eran muy distintas de las actuales. En aquel tiempo, muchos medios aconsejaban permanecer dentro de casa y evitar cualquier observación. En cambio, durante el eclipse del 8 de abril de 2024, la información permitió que miles de personas disfrutaran del fenómeno con las medidas de seguridad adecuadas. La asociación participó en actividades de divulgación y observación, en las que también colaboraron especialistas de la NASA.
Cortés habló además de los preparativos para viajar a Egipto en agosto de 2027, donde podrá observarse uno de los eclipses totales de Sol más largos del siglo XXI. En Luxor, la totalidad durará aproximadamente seis minutos y veinte segundos. La posibilidad de contemplar ese fenómeno cerca de los antiguos templos egipcios despertó una conversación sobre la manera en que las civilizaciones han intentado comprender el cielo.
La literatura apareció de la mano de Aarón Fuentes Montes, quien habló de Edgar Allan Poe y Jorge Luis Borges, dos escritores que encontraron en el universo preguntas para sus obras. De Poe recuperó Eureka, publicado en 1848, un texto en el que el autor reflexionó sobre el origen y la estructura del cosmos. Aunque sus planteamientos no constituyen una anticipación científica exacta de la teoría del Big Bang, algunas de sus intuiciones resultan sorprendentes para su época.
Con Borges, la conversación llegó a El Aleph y El jardín de senderos que se bifurcan. Este último permitió hablar de las distintas posibilidades del tiempo y de su relación literaria con la interpretación de los muchos mundos de la física cuántica. Para explicar la idea, Fuentes utilizó dos botellas de agua que tenía sobre la mesa. Así, entre una explicación y otra, la física encontró un lugar en una conversación que también tenía mucho de literatura.
Alejandra compartió un cuento de divulgación sobre el origen del universo y la formación del sistema solar. Su lectura recordó que muchos de los elementos químicos presentes en nuestro cuerpo se formaron mediante procesos estelares. El relato recorrió planetas, cometas, asteroides y otros cuerpos celestes, hasta terminar con una frase que provocó sonrisas entre los asistentes: «Y colorín colorado, este cuento aún no se ha terminado».
Ivonne de la Fuente llevó la conversación hacia un terreno más personal. Contó que su interés por la astronomía comenzó desde sus años escolares y que volvió a acercarse a ella gracias al Cafecito Astronómico, una reunión semanal de la sociedad. Después leyó un relato de su autoría sobre las dimensiones, los sueños y la posibilidad de comunicarse con quienes han muerto. La historia tenía una relación especial con su padre y con las fechas recientes del Día de Muertos. Al terminar, reconoció que había escrito sobre la ausencia sin proponérselo desde el principio.
David César Fabián recordó las noches de su infancia, cuando observaba las estrellas desde un terreno de su abuelo, rumbo a Villa Juárez. Entonces el cielo podía apreciarse con mayor claridad, antes de que el crecimiento urbano y la iluminación artificial dificultaran la observación.
Su participación estuvo dedicada a la nebulosa Cabeza de Bruja, conocida como IC 2118, una nube de polvo interestelar cuya silueta recuerda el perfil de una bruja. Explicó cómo se obtiene una fotografía astronómica, las dificultades que presenta la escasa luminosidad de estos objetos y el trabajo necesario para reunir numerosas imágenes hasta conseguir una sola fotografía. También recordó las auroras observadas y fotografiadas en la región durante mayo de 2024.
Raúl Salazar, músico y aficionado a la astronomía, sorprendió a sus compañeros con un poema que escribió cuando tenía quince años y que había conservado durante mucho tiempo. En sus versos, los planetas aparecen como integrantes de una familia encabezada por el Sol. Venus, la Tierra, Júpiter, Urano y Plutón adquieren características propias, como personajes de una historia. La lectura permitió conocer una faceta literaria que hasta entonces pocos de sus compañeros habían escuchado.
Hacia el final del encuentro, Emanuel Cortés retomó una pregunta que ha acompañado a la humanidad durante siglos: ¿estamos solos en el universo? Habló de Giordano Bruno, de la enorme cantidad de estrellas y galaxias que existen y de las investigaciones actuales sobre la posibilidad de encontrar vida fuera de nuestro planeta.
La conversación llegó también a Carl Sagan y a la astrobiología, una disciplina que estudia el origen, la evolución y la posibilidad de vida en otros lugares del universo. Cortés señaló que encontrar incluso una forma de vida microscópica fuera de la Tierra cambiaría nuestra manera de comprender el lugar que ocupamos en el cosmos.
Durante la actividad hubo espacio para preguntas, recuerdos y comentarios del público. La astronomía apareció como una ciencia cercana a la vida cotidiana, mientras que los cuentos y poemas ofrecieron otras formas de acercarse a preguntas que todavía no tienen respuesta.
La Sociedad Astronómica de la Laguna aprovechó el encuentro para invitar al público a su Cafecito Astronómico, que se realiza todos los martes a las 20:00 horas en el Hotel Calvete de Torreón. Las reuniones están dedicadas a conversar sobre eclipses, planetas, exploración espacial y otros temas relacionados con el universo.
Al despedirse, Emanuel Cortés y Nadia Contreras expresaron su interés por continuar con este tipo de actividades. Entre las posibilidades quedó una futura conversación sobre Crónicas marcianas, de Ray Bradbury, una obra que permite hablar de la exploración espacial y de nuestra manera de imaginar otros mundos.
Escritura y ciencia: relatos del cosmos formó parte de las 68 actividades programadas en 30 sedes del Mitote Lagunero 2026, festival organizado por el Ayuntamiento de Torreón a través del IMCE, que se desarrolla del 30 de octubre al 21 de noviembre. El encuentro también se transmitió en vivo a través de la página de Facebook del instituto.
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