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    POESÍA Se confiesa Pinnus radiata al que llaman hombre | Bethoven Medina Sánchez


    Fui semilla alegre brotando embrión,
                y con mis latidos de remolinos
                navegué en acequias de la Hacienda.

    Mi biografía la saben: el suelo, el agua y el clima.

    Cubrí hectáreas en alianza de mi especie
                y obtuve de la tierra: cuerpo, medidas y peso.

    Del humano, ostento sensibilidad,
    la cual llora a unos metros de mí, cuando podan mis ramas.

    Soy Pinnus radiata,
                forestal que discute sólo en las pendientes,
                en este camino que no sabe dónde concluye su angustia.

    Mostrar el verde de mis hojas,
    ante el día que vuelve como mamut, cansa.

    Aún así, permanezco altivo izando la alegría
                en la música de mis hojas que caen
                cuando venados cansados me lamen.

    Y los agrónomos atisban
    la sombra vespertina en la oración de labriegos.

    Porque en los bosques
                el olvido constituye
                taladro enfurecido en el interior de mi madera.

    Los pájaros abandonan sus nidos
                y vibrando en el aire dibujan su alfabeto,
                el sueño de las magnolias
                y el concierto de la primavera.

    Hormigas recorren mi tallo de viejo Pino,
                y enhiesto me enfrento al otoño.

    Y –cuando llueve-
                giro alegre en el alma de un niño
                que salta en torno a los geranios.

    Los corderos apenados
    miran mis hojas inalcanzables, y balan.

    Toros celosos
                me cornean y desgajan en leños,
                al ver que sus vacas, agitando la cola,
                pasan su lengua por mi corteza exquisita.

    La madre tierra, con sus aguas subterráneas
                se abre para hundirme más y más.

    Mis ramas caen
                  como rumiantes desnucados.

    Y mi cuerpo madero conversa con la neblina.

    Del hombre, tengo biología,
    familia y especie botánica que ignoro.

    Así me doy en los bosques,
                  en huertos de monjas
                  y en alamedas de prisioneros.

    Emocionado,
    me imagino
    como árbol de navidad,
    iluminado artificial
    dispuesto a recobrar la esperanza de los desposeídos.

    En mi final, escucho a los serruchos accionar.

    Soy útil en la construcción de viviendas,
                  y transformado en camastros
                  despierto a los amantes en lejanos hoteles.

    Soy  viejo Pino amigo del leñador,
                  y sirvo de muleta a los ciegos atropellados.

    He de ser madera de puerta,
    Sé que los toques me confiarán las intenciones de los visitantes.

    En los aserraderos,
                  discuten mi resistencia al tiempo,
    en ese momento
                  mi corteza me recuerda mi simbiosis humana,
    cuando el sol desciende en lontananza,
                  y en mis brazos de Pinnus radiata
    los gorriones celebran la lluvia.

    Entonces, rompo y sacudo mis raíces,
    y vuelo totalmente Ícaro.


    BETHOVEN MEDINA SÁNCHEZ (Trujillo, Perú, 1960). Ha obtenido importantes premios nacionales e internacionales, entre otros: Segundo Premio "Juegos Florales Universitarios del Perú" (Tacna,1979), Segundo Premio Juegos Florales "Javier Heraud" (FEP, Lima 1980), Segundo Premio V Concurso "El Poeta Joven del Perú" (1980), Premio Internacional de Poesía "Mairena" (Puerto Rico, 1985) , Premio Juegos Florales Nacionales Ciudad de Guadalupe (1999),  Segundo Premio de la II Bienal de Poesía Infantil ICPNA (2007) y Premio Internacional de Poesía “Ciudad de Aguas Verdes” (2009).  Autor de los libros de poemas: Necesario silencio para que las hojas conversen (1ra. Edic. Cuadernos Trimestrales de Poesía, 1980; 2da. Edic. Revista Hispanoamericana Norte, México, 1982; 3ra. Edic. Runakay, 2002), Quebradas las alas (Edic. Cuadernos del Hipocampo, 1983; 2da.edición Gaceta Virtual, 2010, Argentina),Volumen de vida (Edic. Colección Homenaje Centenario César Vallejo, 1992; 2da. edición Orem 2011), Expediente para nuevo juicio (Arteidea Editores, 1998), Y antes niegue sus luces el sol (Arteidea Editores, 2003, 2da. edición Fondo Editorial  UPAGU, 2012)), Antología esencial (Petroglifo, Huaca Prieta, 2005), Cerrito del amanecer (poesía infantil-juvenil, Ediciones Katequil, Ornitorrinco y Papel de Viento Editores, 2007),  El arriero y la montaña bajo el alba (Edición UNC, 2009), Ulises y Taykanamo en altamar (Fondo Editorial UPAGU, 2012), y Chelita Encantadora (Novela Infantil, Altazor, 2013).

    1 comentario:

    1. ¡Estupendo poema de un autor que desconocía y ahora deseo leer más!

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