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OPINIÓN Una consciencia frente al impero del séptimo arte | Lorenzo Shelley


Si crees que nunca te han seducido, mientes. Inicialmente, a veces sin saber la razón e incluso cuando deseamos caer un nuevo romance, nos negamos a seguir el juego. En ocasiones es porque, aunque son no pocos los voceros que quieren nuestra atención, nos ofrecen los mismos platillos, el mismo polígono helado que se estandarizó para que nos gustara a todos y por eso no nos llega a la vida. Otras veces es el llamado de otros lugares, otros tiempos el que nos exige mantener la presencia suficiente como para que el mundo nuevo que trata de captarnos sea ignorado.
O puede ser que aún no superamos al último amor que tuvimos, que fuimos. Tenía un fluir elegante, una manera de acomodar lo que necesitábamos en el rincón en donde lo necesitábamos; las bases de lo nuevo van a reflejarse en la vieja narración que otrora trazaba líneas en un mapa que nos maravillaba por su distribución y novedad. Ahora, que ante una oportunidad (merecida o no) de ocio nos paseamos por la ya familiar ciudad de la historia antes ajena, recordamos con nostalgia esos días en los que no nos sabíamos de memoria cada esquina, cada giro abrupto en el camino y nos olvidamos de que una nueva voz quiere su espacio en el papiro y la dejamos pasar sin que surta el menor efecto en nosotros. Si es insistente, tal vez en otro momento nos encontremos y podamos darle experiencias a sus sucesos.
No obstante, es inevitable que un inicio cautivador, una secuencia de elementos en combinación armoniosa (o destructiva) y/o una premisa arrojada en la posición correcta, logre vadear las aguas que desembocan en lo ya establecido y llegue a impresionar los sentidos, iniciando un proceso de secuestro en el que la percepción se vuelca enteramente en la nueva historia que, a su vez, bloquea toda entrada de realidad cotidiana.
He aquí el momento de consagración narrativa, tan discreta que no notamos su triunfo porque estamos ocupados escuchando los símbolos que, en susurros (lo que se dice gritando es necedad, lo que se dice en tono habitual, llano o perogrullada), acarrean el mensaje y las reglas de este nuevo lugar. ¿Cómo logra una ficción aniquilar el estado “default” de supervivencia que es predominante y esencial para cada uno de los primates que posan sus lampiños glúteos en las (esperemos) cómodas butacas de la sala de proyección?
La aniquilación de “la vida real” es uno de los fenómenos que más revela lo que usualmente yace ignorado entre el frenesí vehicular y las exigencias laborales, que, por cierto, aparentan la imposición del concreto pero son poco menos que embrollos vacuos. Esos sagrados minutos donde los límites de la gran pantalla son los límites de nuestra existencia, muestran la habilidad sublimadora del ser humano que, habiendo agotado desde hace ya mucho tiempo los contenidos del mundo natural, se ha dedicado a fabricar y habitar otros mundos; los hay de todos tipos y formas (cuánticos, financieros, políticos, literarios, etc.) y, no obstante, no todos logran fundir la identidad del sujeto. Las narrativas que se vuelven proyección tienen la principal ventaja de que el universo que crean es un encomio a lo que la humanidad le deja a todo lo que antes no era él: mundos interiores que, con o sin malicia, se esconden en una fachada que otros mundos interiores aprehenden, segmentos de rumiación seguidos de estallidos de estética, sistemas complejos donde se concatenan deseos y voluntades varias…
Sobre todo, este tipo de mundo es conscientemente efímero, busca vivir a través de Otro para poder continuar su existencia. La función termina y es tiempo de renacer. Una persona se levanta, entumecida. Camina hacia la salida como autómata, no puede hablar durante varios segundos, permanece concentrada en su interior. Está asimilando el nuevo mundo, está incorporándolo a algún lugar de su psique para que aparezca unas horas, días o meses después, cuando un trayecto aburrido o un objeto relacionado provoquen el reencuentro. Ese ser ya no es el mismo, el cine ha conseguido vivir a través de él.

________ 
LORENZO SHELLEY. Nació en el Ciudad de México, creció en sus alrededores. Es estudiante de tiempo completo en la Facultad de Psicología, Ciudad Universitaria, UNAM. Cursa la licenciatura en las áreas de Psicobiología y Neurociencias y Procesos Psicosociales y Culturales. También se considera apasionado de la filosofía, la vida cotidiana, el amor, la literatura y los videojuegos, además de ser aficionado del cine, la televisión, la música (como escucha o como pésimo pianista) y el anime. Ocasional merodeador de museos. Ferviente creyente de que el aprendizaje puede surgir de diversas fuentes.

CONVOCATORIA Premios de literatura Bitácora de vuelos ediciones en los géneros de Poesía, Cuento, Crónica y Ensayo literario

Bases: 

1. Podrán participar escritores cuya lengua de creación literaria sea el español, con un libro en los géneros señalados, inédito en su totalidad, libre en técnica, temática y extensión.
2. Enviar a: premiosbitacoradevuelos@gmail.com, en formato Word, con letra Times New Roman de 12 puntos, interlineado 1.15.
3. Nombrar el archivo con seudónimo y el título del libro, en este orden; en el asunto se especificará que va dirigido a: Premios Bitácora de vuelos ediciones. 
4. En otro archivo de Word se pondrán: seudónimo, título del libro, nombre real, número de teléfono, dirección de correo electrónico, dirección de correo postal y copia del documento oficial que acredite su identidad. Este archivo se nombrará igual que el seudónimo, antecedido de la palabra plica.
5. El certamen queda abierto a partir de la publicación de la presente convocatoria hasta el 22 de abril de 2018. 
6. El resultado, junto con el nombre de los jurados, se divulgará a través de nuestras redes sociales, la primera semana de junio del año en curso.
7. El fallo del jurado será inapelable. 
8. El premio consiste en la edición del libro en formato electrónico. 
9. Los derechos de la primera edición del libro premiado pertenecerán a Bitácora de vuelos ediciones.
10. El autor tendrá derecho a regalías por la venta del libro. 
11. La participación en este concurso implica la aceptación de sus bases. 
12. Cualquier caso no previsto en esta convocatoria será resuelto por el comité organizador y el jurado. 
13. Más información: nadiacontrerasavalos@gmail.com

Descarga la convocatoria haciendo clic en el botón derecho de mouse y en "Guardar como". 


CRÓNICA Al encuentro del autor | Consuelo Sáenz

Nuestras inteligencias son cada vez más pesadas,
henchidas de fanatismo y libros sagrados,
pero faltas de compasión. 
Armando González Torres

Para el lector comprometido con el descubrimiento de nuevos textos, no existe mayor placer que recorrer las calles de la ciudad para encontrar o redescubrir lugares, libros u objetos. El edén prometido de los asiduos a bazares vintage y librerías de segunda mano ocultas en los barrios paupérrimos y de alto riesgo de la ciudad: Si vieras la clase de libros que se mueven en La librería Acapulco, no lo creerías. Valiosas reliquias que circulan en el mercado negro y llegan hasta allí, prometidas ya, a coleccionistas privados. Yo no lo sé de cierto, son rumores que alguna vez escuché decir a alguien.  
Hace un mes encontré un pequeño tendido sobre la banqueta de una concurrida avenida al lado de una joyería y un café de chinos, en el centro de la ciudad, un montón de libros viejos apilados en venta. Entre ellos, llamó mi atención uno llamado Las genealogías.
Veinticinco pesos por un libro del Fondo de Cultura Económica, segunda edición 1982, de Margo Glantz. La ficción autobiográfica no deja de parecerme atractiva, a pesar de ser uno de los recursos más utilizados cuando de comenzar a desplegar una probable vocación literaria se trata: echar mano de la propia existencia condenando a otros a leerla. Suele suceder cuando una lectura engancha, todo un mes y algo más mi conversación giró en torno a una familia de inmigrantes judíos arraigados en el México de los años veinte. Su temática bien podría imponerse como un libro académico; una lectura amena y de ricos matices culturales. No tardé en recomendarlo en la siguiente reunión de lectura.

***

Irma tiene una revista electrónica dedicada al arte y la cultura. Propuso rescatar un autor, y la dinámica consistiría en ingresar a alguna red social, ubicarlo y solicitar una entrevista. Irma contactaría al escritor Alvaro Enrigue (La muerte de un instalador), Laura a Carmen Boullosa (Xe bubulú) y yo a la señora Glantz (ya que fueron los escritores que habíamos leído o “descubierto” en los últimos meses).  El desafío: lograrlo en tres días.
Rastreé a la señora Glantz dentro de la comunidad twittera. Se mantiene activa, lúcida y afilada a sus más de ochenta años. Con afanosa insistencia comencé a seguirla, realmente interesada, motivada por el libro que semanas antes había leído.
–Señora, ¿por qué la quiero como siento quererla? –Fue mi primer tweet. Sí, cursi, ramplón e indefenso. ¿Cómo habría de responderlo? En absoluto.
–Un persistente olor dulzón a sangre coagulada. Me gusta la frase, es mía: narcisa –tuitea la Glantz–. Un intento para detener la vida y preservar la memoria ¿el twit? –se cuestiona.
–Todo pasa y nada queda. Algún día morirán nuestros muertos –le respondo.
–Leo que las huellas dactilares son únicas, pero se pueden clasificar en cuatro tipos: lazo, compuesta, arco y espiral.
–Si existen solo cuatro, ¿cómo pueden distinguir al culpable entre millones de personas? –twiteo.
  
***

Al segundo día le envié un video musical con una de sus canciones favoritas. Lo acompañé con el comentario “me lo dijeron las páginas de un libro”. La carnada está puesta en el anzuelo. El fenómeno Twitter surgió como una forma de mensajería interna para la compañía de Podcasts Odeo, Inc., de San Francisco, Estados Unidos. Su creador Jack Dorsey escribe el primer tweet el 21 de marzo del 2006. Recuerdo su eclosión en México, fue tal, que no pocos pensaron que para acceder a una cuenta de Twitter se requerían de habilidades especiales y un coeficiente intelectual por encima de la media, pues concretar el mensaje en menos de 140 caracteres, requería de profundidad de análisis y una buena dosis de genialidad. El escritor Alberto chimal fue una de los que más jugo sacó de la novedad, ya en 2011 había publicado Historias de Las Historias que no fue otra cosa que el resultado de una convocatoria que lanzaba cada mes a los usuarios de Twitter para que se inspiraran en un microrrelato y microficción en los caracteres que permitía dicha red social. Bueno, parece que el video no resulta…o no resultó. La mujer no dialoga, no responde. No veo mis twits en su página ¿cómo funciona esto? Son las diez de la noche y la señora Glantz no entra en la red.

***

Tercer día:
–Releer a Perec es una gloria!!!! [sic]. –Reaparece la Glantz.
–Señora, leí Las genealogías y me ha encantado. Es bueno rescatar un libro del pasado ¿Qué le parece?
–Perec tenía horror del sentimentalismo. ¿Cómo eliminarlo de la realidad cotidiana hoy? Sería saludable.
–Señora divina. ¿Cómo amaneció hoy?
–A las mujeres hay que golpearlas en lugares blandos para no dejar huella: imanes (religiosos).
–Señora… me está golpeando la autoestima.
–Ayer hablé sobre Monsi en Minería, la gente lo sigue queriendo, vino su fantasma a oírme.
–Afortunado aquél desde el más allá que es percibido, en el más acá –tuiteé en clara señal de derrota.
Enriquecida por la experiencia, George Perec se encuentra entre mis Dioses terrenales –al igual que le sucedió a la señora Glantz– quedaré invitada a releerlo. Al caminar por los tendidos de libros, aún busco con la esperanza del descubrimiento. Es loable rescatar un autor, aunque, éste, quede velado por su impenetrable persona, entre un montón de libros viejos apilados.

________
CONSUELO SÁENZ. Mi formación es la sociología. Mi pasión es el género biográfico y la entrevista. Norteña pero brava.

MINIFICCIÓN A veces abecés | Ángel Fuentes Balam



1
ANA ZOOFILIA

Ana Baila Como Chingada Diosa En Fiestas Genitales.
Horacio, Iluso, Junta Kilos, Lamentos, Miradas…
Nada.
Ñiquiñaque Odioso:
—¡Puta! —Quiere Rabiar.
Soledad Total.
Una Venganza: Whisky, Xilenol y Zoofilia.

2
ÁNGELA ZOZOBRA

Ángela Busca Culpables.
Chica Dura, Está Fatigada: Grita.
—Hija… —Imagina Jadear.
Kindergarden: Laceraciones.
—¿Mamá? —No. Ñublar, Ocultar.
Papá Que Rompe Su Tierno Útero:
—Ven.
Web: XXX. Yugo. Zozobra.  

3
¡AH, BESÉ!

Anda, Bridget: Cógeme. Chillarás Desnuda, Enferma:
—¡Fuck!
Gritaremos.
Hoy, Inmaculados Jodemos: Kafkianos: Lúdicos.
Metamorfosis Nuestro Ñaque.
Ósculos, Penetraciones.
—¿Qui-eres Ra-jár-mela? —Susurras.
—Todita.
Ufana Vagina.
—¡Wonderful!
Xenófilo Yo: Zahiero.

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ÁNGEL FUENTES BALAM. Mérida, Yucatán. 1988. Director de teatro, escritor y actor. Fundador de Perros que parecen Laberinto, agrupación teatral independiente. Es autor de los libros: Melodía tu engranaje quieto (Editorial El Drenaje), Cruóris o la rabia que fuimos (Libros en Red) y Devoré el cráneo de Eros (Ediciones O). Productor y director de “Buqueic”, presentación de literatura pornográfica y violenta. Ha publicado en diversas revistas nacionales e internacionales.

CUENTO Lotería | José de Jesús Fitta García


I

Por un billete manchado, que pensaba perdido, a eso fue a su casa hace un rato. Ya ha de estar viendo la televisión.
Juan lo toma, se aferra a él con las manos ennegrecidas, tras volver del taller. Sucumbe, no lo cree. Mientras abre la puerta y guarda el billete en el bolsillo, las gotas resbalan por sus lentes amplios, que cubren totalmente sus ojos pequeños. Los limpia, para ver mejor, y apura el paso. Luego recordará que el paraguas lo olvidó en el baño, porque al llegar a la casa pensó que había demasiadas nubes, más que ayer.
            ¿De verdad crees que gane? Pon la radio.
No. Pero hay que esperar. Ya está conectada.
Espero que no tarde. Tenemos mucha chamba si gana.
Al caminar varios metros lejos de su hogar, las luces comenzaron a caer sobre su cuerpo. Es un momento del día en que la luz se torna tiniebla, noche. No ha desesperado. Con calma respira y continúa observando los anuncios alrededor, en las inmediaciones de la calle. Desde que era un niño, se imaginaba la idea de un carro importado. Su padre le comentó que esperaba comprar uno usado cuando se jubilara del taller mecánico.
Con dos puertas, hijo, una para el piloto, otra para el copiloto, y tú serás el copiloto que me acompañe por la carretera que en poco estará pavimentada, mientras tu hermana y tu mamá descansan en los asientos traseros.
Pero nunca lo hizo. No cumplió su palabra.
Ese cabrón ha ganado.
A ver, pendejo, pásame los números que te dictó.
Jamás lo volvió a ver. Terminaron buscándolo por la colonia, por la zona de los policías, en el basurero municipal. Creyó que lo habían atropellado y que su cuerpo estaba rodeado de personas que lo observaban con morbo por la sangre salpicada en el suelo, pero en cada camilla de hospital alguien más estaba en su lugar. Él no. Estaba desaparecido. Tras la cuarta semana de búsqueda, las esperanzas se desvanecieron. Su madre le leyó la carta que encontró en una de las mochilas de su padre.  
 No, estás mintiendo. Cómo va a hacer eso. No tomó ese maldito camión, mamá.
Va de nuevo: número diecisiete mil doscientos treinta y nueve, ¡cien mil pesos, cien mil pesos! ¡Premio mayor, premio mayor!
Aquellas memorias quedaron atrás; hoy parecía diferente. Después de la lluvia, llegó al taller para hablar con los muchachos. Hacía mucho frío. Encendió un cigarro de mariguana cuando los vio.
No mames, Juan, ¡muchas felicidades! Hermano, eso alegrará muchísimo a tu familia.   
Uno de los ayudantes guardó unas pinzas detrás de sí.

II

¿Y usted por qué va para el norte?
            —Necesito trabajar. En el pueblo ya no hay nada con que mantener a la familia.
            —¿Cuánta lana trae?
Se acercó a su oído y le susurró la cantidad.
Siento que es muy poco para que me ayude.
Con eso basta, amigo. Alcanza muy bien para ir allá. Usted tranquilo, en mis manos y con ayuda de la Virgen nadie se dará cuenta de nuestra presencia.
Muchas gracias, de verdad, compadre. Tengo muchas ilusiones de trabajar de ese lado. Así ayudaré a los míos.
No nos van a cachar.
La tierra es arena movediza: cuando los pies del padre de Juan al fin estaban dentro del carro, la sirena los alarmó a la mitad de la carretera, en la noche. Nadie le avisó cuando empezaron los balazos de la patrulla. Del interior salieron los que juraron que llegaría bien al otro lado, esos que iban adelante. Corrieron entre los matorrales. Él se quedó de lado, con una mano en el cristal.   
Un golpe, dos golpes, tres golpes, cuatro golpes, cinco golpes. El porro cayó al suelo y se apagó al instante.
¿En dónde está el billete?
Bolsillo. Revisa ahí. Ya no responde, de todos modos. Está sangrando mucho. Ya no reaccionará.
Maldita sea, sí es el mismo número.
Está muerto
¿Y ahora?
Ya valió verga.  Hay que deshacernos de él, aquí ni tiene familia, su madre y su hermana, según él, viven en un pueblo de Michoacán.
Michas y michas con todo, pues.
Los ayudantes de Juan levantaron su cuerpo y lo colocaron en el maletero. La bacha se consumía a la mitad de la carretera mientras el copiloto veía fijamente el boleto de lotería.

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JOSÉ DE JESÚS FITTA GARCÍA. Nació en Veracruz, México, en 1994 y radica en Puebla actualmente. Estudia Lingüística y Literatura. Edita en la revista Cuatro Patios. Fb: José Fitta García

POESÍA Resplandor del oro amanerado | Aleqs Garrigóz


INVITACIÓN 

Rompe la expectativa
y ven a posar desnudo para mí.
Haz la fiesta de mis hormonas. Dame oportunidad
de brillar entonces como una supernova
posada ya para siempre sobre tu techo...

Te quiero por lo que no tengo tuyo; e imagino:
una lluvia plateada tras muchas cervezas,
el pie amordazando mi boca,
la bragueta palpitando en mi cara... La orgía
con los más bellos de nuestros amigos,
el cigarro tras la diaria muerte pequeña. Y,
algún día, la cama conyugal
sin riñas posibles por las sábanas
ni hormigas que suban por migajas…

Ven a imitar la lubricidad del perro conmigo.
Ven a rodearme.

Ven a darme cucharaditas de ti cuando enfermo,
a exprimirte en mis caldos.
A contar conmigo los cabellos de la noche
y recobrar la inocencia en un juego de adultos.
Hazme la vida posible.

Ven escuchar de mí, al oído, palabras mágicas
que te hagan querer tocar estrellas con la mano:
mi poesía a la orilla del mundo…



LIMÍTROFE

(Vuelvo a caer en las trampas de tu sonrisa.
Vuelvo a ceder al resplandor de tu oro amanerado…)

Aún no sé
si podré darte algún día
mi diminuto tamaño envuelto en el mapa de mi cerebro,
mis recortes de esperanza
y la puerta aún cerrada de mi recto camino al bien,
para que hagas con ello lo que quieras…

Tampoco sé
si bajo las mismas bóvedas incandescentes de tu altar,
sigues proyectando tu sombra sobre mí
o si es que para abrigar mis feminoides ocupaciones
la he creado a semejanza de mi anhelo.

Hay mañanas
en que me visto con leve túnica de celofán,
imaginando que camino hasta tu puerta
y me dejo quedar allí, frente a tu sorpresa,
como si fuese una canasta de frutas maduras de la estación
o algo mejor que apurarías en el desayuno.

No hay nada más cierto entonces
que la necrosis de mis ojos que no te ven prender fuego a mis linos,
una muñeca llorando espinas. Y el tacón roto.

Pero, para enfrentar la irrealidad
de éstas y otras insolubles ecuaciones,
no basta amarte aún más con lo que es compresible de mi sueño.

Basta animarme a decírtelo en voz baja,
con precaución
y junto a una vela encendida.


ESAS MANOS QUE ME DESORDENAN

No te lo había dicho;
pero tus manos me crean teatro privado
de ensueño y morbosas proyecciones.
Me hacen pensar y pensar. Pensar en el amor:
¿Cuántas manos tuyas medirá mi espalda?
¿Cuántas palmadas tuyas bastarán en mis hombros
para que así me confirmes tu afinidad?

Hay veces que estoy más solo que siempre
y te recuerdo y me sorprendo recorriéndome la piel,
siempre hacía mi sur.

Pero no, no es suficiente esto.
Quiero estar tendido en tu cama
y que dibujes con tu mano en mi cuerpo geografías imposibles.
Y que allí, en sus pantanos lascivos y lechosos,
en sus densas humedades,
me hunda lentamente.

Tus manos no son del todo ordinarias:
son plantas carnívoras que aprisionan al insecto azul,
la patria de musgo, un equinoccio de laxitudes…
Su piel me habla secretamente de una ternura que no muere,
cuyos atributos exactos –mango, guanábana–
sólo pueden revelarse en el delirio.

Ya. Necesito que me toques.
Sálvame así de la locura,
de esta inquietud aniquilándome
en la que sólo es segura una palabra: DESEO.

Pero tú… Pero yo…
¿Para qué la distancia?
¿Por qué no, simple y sencillamente,
entregarnos a un duelo de caricias frenéticas,
a una auscultación más desesperada por esperada,
matándonos de placer de una buena vez?


ELOCUENCIA

En un zapato tuyo quisiera vivir,
minúsculo y ebrio de amor,
como una abeja histérica que sólo sabría decir tu nombre,
como un mosquito succionador de tu sangre…
En él cruzaría el océano remando tenazmente
hasta el borde de la desarticulación de mis brazos,
hasta la tierra en que encuentre la estatua erguida de tu cuerpo,
símbolo del poder y la fornicación violenta.

¿Por qué te amo tan bárbaramente
que quisiera que fueras un virus
para llevarte siempre dentro de mí,
manteniéndome enfermo, delirante de fiebres?
Llevarte como un cuchillo
que se clavara más y más en mi vientre con cada suspiro
para recordarme la ley ineludible del amor.

Pero ningún poema es suficiente
para decirte lo que sólo podría decirte
lamiendo tus testículos sudados…

No otra manera de ser. O soy de ti
¡o me extermino!

¡Que caiga una lluvia de fuego sobre toda bondad,
que un agujero negro engulla todo el universo
si nunca te vuelvo a ver…!

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ALEQS GARRIGÓZ (Puerto Vallarta, México; 1986). Es autor de los poemarios Abyección (2003), Páginas que caen (2008, 2013), Los hermosos ausentes (2016) y Galería del sueño (2017). Ha publicado poemas en medios de México y varios países hispanoamericanos. Poemas suyos han sido traducidos a cinco idiomas

POESÍA Las dunas guardan cerrojos | Edgar Loredo


TÓPICO URBANO

Al desfilar frente a inválidos escaparates,
un destello frívolo nos cautiva,
nos vuelve extensiones de su ceguera,
mientras por las costuras se nos escapan
el tacto, el cálido roce; lo que fuimos.

Hay pisadas que despejan el insomnio,
barandillas donde nadie se asoma,
pero todos se reconocen al oírse pasar.

Regurgita la mente en una lámpara,
desventura de la ausencia y del cristal.
se encienden gotas sobre la mejilla
y nuestras miradas chocan:
es un brindis, una reconciliación
que no exige perdón ni excusas.

Si el abrigo aguarda, ajeno a ti,
y luego cae como un falso telón,
¿quién ha de solicitar su compañía?

Extingue la distancia voz y rostro,
queda lo vivido como carta sin remitente
que circula con una posdata inconclusa.

Pérfidas sábanas nos aterran,
son ojos desorbitados, inmensos,
donde los cuerpos exultantes
nos resultan desconocidos.


MANSIÓN DEL RAYO

Pende sobre mí
una lluvia inerte de acero,
un martillo de golpe rumoroso
que hace añicos las ventanas salinas
y los zarpazos agónicos del mar.

Nadie reclama esta ínsula
ni su espumosa lengua que resbala
por los límites de Babel.

Todo cambia:
los escombros diurnos se retiran,
el fulgor nocturno nos custodia,
ascendiendo por los ruines bloques
hasta la corona de granito
donde culmina la aurora fatal.

Las dunas guardan cerrojos,
empujan las horas hacia el comienzo
donde no hay andamios que impidan crecer
y nadie traspasa los umbrales desconocidos,
arcos que se desmoronan tras la tormenta.

Huéspedes del día que se apartan enseguida,
persiguiendo lo vivido, su estela pérfida,
que ha de ponerse en marcha con recelo.

Se detiene, en fin, cualquier escalofrío
y apresura la luz estridente a subir
por la cúspide del vacío, espina dorsal,
que ha de volcarse hacia el precipicio,
fuera de control, conmocionada,
libre del destino, la rueca y sus alfileres.


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EDGAR LOREDO (Ciudad de México, 1988), autor del poemario Cardinal (2015) y del volumen de cuentos Jaramagos (de próxima publicación). Corrector de estilo ocasional en algunas editoriales mexicanas. Ha publicado poemas en las revistas digitales Monolito, Aión, La Rabia del Axolotl, Nocturnario, Espora, Sinfín, A buen puerto, Efecto Antabús, Mimeógrafo y Palabrerías (México), Extrañas noches y Los palabristas de hoy y siempre (Argentina), Letralia (Venezuela), Cantera (Chile) y Trinando (Colombia). Redes sociales:  https://twitter.com/edgarloredo88; 
https://www.sotanopanoramico.wordpress.com

DE AQUÍ Y DE ALLÁ Entrevista a Juan Casamayor (Homenaje al Mérito Editorial, FIL 2017) | Manuel Vazquez


Durante el marco de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, se entregan un sinfín de premios dentro de los diversos ámbitos que engloban al mundo de las letras. En el marco de este suceso, se suele hacer también un Homenaje al Mérito Editorial, mismo que funge bajo las bases de reconocer a los grandes editores que día a día consolidan su visión en un oficio riguroso. Dentro de los galardonados con este reconocimiento se encuentran: Enrique Krauze, Jorge Herralde, Francisco Porrúa, Roberto Calasso, Alí Chumacero y Juan Casamayor con quien recientemente hemos tenido una entrevista para dialogar sobre los procesos que sigue de manera rigurosa para hacer de Páginas de Espuma una de las grandes editoriales de habla hispana.
JUAN CASAMAYOR (Madrid, 1968). Es licenciado en Filología Hispánica por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Zaragoza, donde realizó su doctorado en literatura española del siglo XVIII. En 1999 fundó junto con Encarnación Molina Páginas de Espuma, sello independiente que se ha convertido en la editorial de referencia en el género del cuento en castellano. Imparte clases en el Máster de Edición de la Universidad Autónoma de Madrid, y el Máster de Narrativa de la Escuela de Escritores de Madrid. Ha sido galardonado con el Homenaje al Mérito Editorial de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara en su edición del 2017.
—Manuel Vazquez (MV): Lo felicito por el homenaje que se le ha otorgado, además también por ser el director de la editorial Páginas de espuma. Me gustaría comenzar con una frase que ayer se dijo en el homenaje que se le rindió, que dice, que el cuento ya no vende, pero como sabemos la editorial ha ido a contracorriente. ¿Por qué?

Juan Casamayor (JC): Es verdad que hace 25 o 30 años, esa frase pesaba muchísimo como una loza, esa sentencia “el cuento no vende” y había una contradicción en esa propia sentencia, porque por otro lado el cuento en español disfruta de una tradición muy hermosa, profunda, muy variada, muy rica. Entonces podemos concluir que no está en lo literario, en la falta de calidad o en la falta de creadores porque no se venda, parece que está en la actitud de los que lo deben vender, solo en la industria editorial. Páginas de Espuma, creo que ha sido un factor I-Max, mismo factor que está ahí en el mundo editorial, que ha podido convertir esa sentencia simplemente en algo que ha quedado atrás y poco a poco el cuento en todos estos años ha ido ganando otra vez, ese espacio de lectura, ese espacio en las librerías, ese espacio en los medios de comunicación, de tal forma que yo no me engaño, la novela es el gusto por ahora de primera opción y es el que más se está creando. El cuento ha venido otra vez a encontrarse con la situación que debía de haber tenido; yo creo que de aquí en adelante tendremos mayores creadores y una mayor sensibilidad editorial, misma que hará que los medios estén más atentos a los cuentos, por lo tanto, tenemos todo encima de la mesa para que esa frase quede totalmente enterrada.



— MV: Entonces es necesaria una exploración editorial, Páginas de Espuma publica autores clásicos y autores recientes, tomando en cuenta esto, la exploración editorial que ustedes hacen ¿cómo nace?

JC: Nace primero de donde debe nacer toda inquietud editorial, que es de la lectura. Creo que la única definición que debe tener un editor es que debe ser un lector, a partir de ahí podemos dar más definiciones por supuesto. El editor es quien comercializa los libros, es quien los promociones, pero la base que hay en la formación de un editor es que debe ser lector de aquello que publica; lector de dos orillas. No me refiero a las geográficas que son muy obvias, sino que de un lado están los clásicos y de otro los autores contemporáneos, y sobre todo estos últimos ya que tenemos a autores tan conocidos como Guadalupe Nettel, Jorge Volpi, Antonio Ortuño, Ana García Bergua, pero por otro lado tenemos gente que empieza, que publica por primera vez. Para la editorial es también una inyección de estímulo, hablo del autor que para él todo es nuevo, su mirada, su libro en una librería, la primera entrevista, la primera vez que deberá corregir las pruebas del libro. Es algo maravilloso, lo digo desde la convicción y obligación por parte del editor de iluminar aquella propuesta incipiente, que seguramente en el futuro va a ser parte de las lecturas o del universo de las lecturas que se tengan en español.

— MV: ¿Intuiciones entonces?

JC: Sí, intuiciones totalmente. Tenemos algo de riesgo, nada es seguro. Si supiera que este libro va a gustar a todo el mundo y todo el mundo hablará de él, posiblemente yo me iría ahora a tomar un vuelo a las Bahamas y haríamos la entrevista allá, pero el negocio no es así; este negocio tiene algo de intuitivo, de riesgo. Cuando era más joven era escalador y el riesgo de estar colgado de una cuerda, podría ser un buen símil para un editor, que está a veces colgado de esa cuerda que pende de la intuición, de poco a poco conformar un catálogo sólido y que allá más aciertos que errores. Si una editorial como Páginas de Espuma se equivocara tantas veces, seguro nuestros lectores nos hubieran dejado ya en el camino.


— MV: Es común escuchar aquí en la FIL y más exactamente en el pasillo de las editoriales independientes la siguiente premisa: “el mundo literario siempre se hace y se deja de hacer en función de los adversarios que se tienen enfrente”. Desde este sentido usted ¿cómo ve este mercado? ¿piensa en un futuro ligarse con una de las grande editoriales?

JC: Yo creo que Páginas de Espuma va a seguir existiendo como Páginas de Espuma. El ecosistema del libro en este momento tiene a dos grandes dinosaurios; de hecho, en los últimos 20 años, se han hecho más grandes y son por supuesto Planeta y Random House. Por supuesto, son tan grandes que no llegan a ocupar curiosamente los espacios más pequeños, quizá porque no caben, o quizá porque ni siquiera los ven. En ese espacio están los sellos independientes que son una realidad de la bibliodiversidad desde finales de los años 90 y no solo en México sino en España, Argentina o en Colombia. En cada una de estos lugares, hay grupos de editoriales independientes maravillosos que hacen un excelente trabajo y permiten que en el hábitat podamos convivir gratamente grandes y pequeños. Tanto las editoriales grandes e independientes tienen la capacidad para hacer de todo, pero de una forma distinta. Es esto lo maravilloso, y el futuro se va a definir dependiendo de cuanto más control tenga el editor sobre su tamaño, personalizar, por ejemplo, sus libros. Hoy en día con todo el cambio de la comunicación, de la información y de cómo la gente llega personalmente a lo que quiere y no quiere, en este caso, recibir información que no le interesa. Creo que esto será un punto imprescindible para poder hacer crecer la lectura de los textos de una editorial.

— MV: ¿Páginas de Espuma en que cuánto tiempo podría considerar en su catálogo traducción de autores que no hablan la lengua española?

JC: Es verdad que existe una asignatura pendiente, tienes razón, así como traducimos clásicos no hemos empezado a hacer una programación editorial continuada con cuento de otras lenguas, por ejemplo, qué cuentistas hay ahora en Francia o en Japón, en Alemania o Italia. Creo que es algo que llegará, que caerá con su peso. En su momento cayó toda esta línea clásica; si tú vas a publicar cuatro tomos de 1 000 páginas para publicar todo Chejov por primera vez en español, necesitas musculo financiero, buscar o hacer. Luego, por suerte, se vende muy bien, pero es muy caro. Cada volumen fácilmente llega a tener un precio de traducción de más de 40 mil euros para lanzarlo, entonces eso supone que la editorial haya crecido. Ahora hemos empezado con una línea ilustrada, donde hemos seleccionado un gran cuento de un escritor importante y lo ilustramos de tal forma que se crea un único lenguaje entre la palabra del escritor y la imagen del ilustrador. A mediano plazo, puedo estar hablando de siete años, podríamos considerar la posibilidad seria de hacer un programa de edición con autores extranjeros.

— MV: ¿Qué le hace falta a Páginas de Espuma?

JC: Mira que la pregunta está bien, ya que muchas veces te preguntan que por qué has ganado el premio, y siempre te dicen un poco lo mismo. La pregunta qué le falta a una editorial, obliga a algo que el editor no debe perder nunca de vista y menos en estos tiempos en que todo va tan deprisa. Lo obliga a estar constantemente atento a los cambios que hay, a reinventarse. Y esto es necesario. ¿Qué nos puede faltar? Te diría que quizá una mayor presencia en países más pequeñitos. Hecho de menos que así como en Colombia, Argentina, Chile o México, o en Uruguay, Ecuador o Perú donde la presencia es muy fuerte, que en países de Centroamérica, no estemos. Este verano he estado ahí mismo y he conocido la realidad de la región donde países como El salvador o Honduras, no tienen nuestros libros, y me gustaría buscar una forma de que nuestros libros lleguen ahí, pero no sólo los nuestros libros si no que llegue el editor y contacte con los escritores de allí. Esta es una asignatura pendiente de Páginas de Espuma, esa realidad centroamericana. El próximo año voy a Nicaragua espero que funcione por ahí bien.

— MV: Desde lo antes dicho, un tiraje mínimo o un tiraje máximo, puede o alzar costos o reducirlos, pero ¿en algún momento podremos ver libros de Páginas de Espuma en pequeño formato?

JC: Tengo mis dudas, primero porque en español, así como en otros países en donde la edición de bolsillo es como un paso muy claro de muchas editoriales, incluso hay de tapa dura, rustica y luego el bolsillo, y no tienen por qué ser grandes grupos, en español el bolsillo parece que es patrimonio de grandes grupos, salvo el compacto Anagrama o Salamandra. No es lo más habitual. Si es que hay acuerdos con esas líneas de libros de bolsillo es probable que las editoriales independientes podamos introducir libros en ese formato; ese paso se dará porque algunos libros se venden muy bien, pero me da un poco de reparo.

            28 de noviembre de 2017.
Guadalajara, Jalisco.
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MANUEL VAZQUEZ (Guadalajara, 1996). Es estudiante de la Licenciatura en Estudios Liberales por la Universidad de Guadalajara. Ha publicado sus textos en La gaceta de la Universidad de Guadalajara, en la edición digital de la Revista Magis del ITESO y en el blog HOMOZAPPING. Fb. Manuel Vazquez, Twitter. @1996_josemanuel

Imágenes |  Lisbeth Salas || Milenio, Diario de Sevilla, El Universal