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CUENTO Jawari | Ariana Hernández


No somos criminales, señor, algunos ni siquiera sabemos leer, pero no somos tontos; hicimos lo correcto. Antes de que me juzgue, déjame contarle cómo empezó todo; hace unos meses había desaparecido la niña Citlali del pueblo, no teníamos ni la menor idea de qué pudo haberle pasado; tenía la vaga esperanza que se había fugado con un soldado del ejército francés que se habían instalado a las orillas del pueblo, ¡Ojalá, Dios perdone mi lengua insensata! Por haber calumniado a la niña Citlalli, ¡Que Dios la tenga bien en toda su santa gloria!
Después de varios días de su desaparición, su padre, el alcalde del pueblo, la buscó hasta por debajo de las piedras, pero como le había dicho antes desapareció sin dejar rastro alguno; él preguntó entre los habitantes del pueblo y nada; sin embargo, una pista apareció ante la sorpresa de todos, el cura de la parroquia le informo que “el tal Jawari” había sido visto hablando con ella, claramente el viejo dueño de la hacienda se aferró a esta pista más que a su vida misma, no, he imagínese que cuando Jawari no apareció, todo el mundo creyó que sus sospechas eran claras, ¡él era el culpable! Él se había llevado a la niña Citlali y, sin embargo, no sabíamos por qué o con qué fin lo había hecho.
Él no era muy alto ni musculoso, no tenía nada de especial y hubo un tiempo en el cual casi pudo camuflajearse entre nosotros. Se había criado en el pueblo, como el hijo bastardo de una mujerzuela, no tenía nada de especial el escuincle ese, la mera verdad. Hasta decían que su propia madre ni lo quería, no me sorprendió le digo porque ese no tenía nada de especial, le cuento; cuando se hizo mayor comenzó a trabajar como peón del patrón, iba de arriba-abajo el jovenzuelo ese con los pocos centavos que le daban; para que le miento ese nunca me cayó bien, a decir verdad, era bien alrevesado cuando tuvo suficiente dinero para comprarse un terrenito acá cerca del pueblo lo rechazo y prefirió construir una choza hasta la punta del cerro, se trataba de un muchacho extraño, le digo.
¡No!, y cuando se enteró el patrón casi se muere, no miento su piel se puso tan paliducha que todos creímos que se iba a petatear pero como nuestro Dios es tan grande no lo permitió; creo que desde allí comencé a sospechar que tenía algún tipo de amistad con el chamuco, de veras, déjeme y le explico, la niña Citlali estaba chula, era en verdad bonita, y cuando se ponía uno de esos vestidos traídos de la capital casi parecía una muñequita, ¡Qué iba a fijarse en un indio como ese!, se lo digo enserio, si de niño era feo pues de grande siguió igual, no a ese los años no le favorecieron en nada.
Le digo que se trataba de un sujeto muy extraño, no, algunas veces lo veíamos bajar del cerro todo demacrado y era lógico, estoy segura que era partidario del diablo pues verá nunca venía a misa y nunca habló con nadie a excepción de la niña Citlali. Era obvio que se la llevara pues ella era un alma pura y generosa, perfecta para él que necesitaba un sacrificio para el chamuco ¿y que le dio a cambio? Ya sabe esos indios y sus ritos. Bueno, la cosa mala le dio la capacidad de convertirse en un animal.
Si y no solo yo, sino otros más vieron una sombra muy parecido a un perro bajar del cerro, le digo ¡Qué se trataba de Jawari transformado en aquella criatura!, el cual sólo realizaba actos crueles, mataba a las gallinas y destruía los cultivos, le digo que se trataba de la cosa mala. Pero volviendo a la niña Citlali, sólo una vez creí haberla visto, estaba mal cuidada y su piel se había oscurecido por el sol, pero, considerando la distancia a la cual me encontraba no puedo asegurar sobre la veracidad de mis palabras. Sin embargo, una vez Doña Rosa, una buena cristiana del pueblo la encontró en medio del cerro, parecía tan desorientada, estaba tan vulnerable, pero parecía contenta de su vida, todos en el pueblo supimos que la criatura la había hechizado, le había echado magia negra, de esa que sólo los indios conocen.
Como buena persona que soy, la acogí en mi casa, le di refugio y luego cuando su padre llegó de la capital, se la devolví, la pobre gritaba y suplicaba para que la dejamos ir, seguramente para volver con su captor, estaba hechizada, ¡Qué le digo!
Inclusive le pedí al padre que rezara un ave María y un padre nuestro para que le devolviera la serenidad a la muchacha, pero ya sabe, la magia producto de la cosa mala es poderosa. Muy poderosa, rara vez la niña habló con nosotros sobre él y durante días o incluso semanas dudamos que él hubiera sido su captor o que inclusive le hubiera hecho daño, claro, eso ocurrió antes de que su estómago comenzara a hincharse.
No éramos salvajes, le preguntamos una y otra vez quien era el padre del niño que cargaba, pero no respondió, así que era lógico que se trataba de él, si se hubiera tratado de otro quizás la hubiéramos perdonando por su pecado; pero ese no era el caso, fuimos con el padre para que nos dijera que hacer, su única respuesta fue dejar que el producto naciera para ver si era niño o demonio.
Pero yo ya sabía la respuesta; Ella iba a tener a los descendientes de aquella criatura, ¡a los productos de Satanás! ¡Dígame usted que debimos haber hecho! ¡Exacto…nada! ¡Era la única opción! Así que esperamos angustiados hasta la época de nacimiento, era un marzo lo recuerdo bien, aquella terrible tarde hubo un aguacero tan fuerte que creí que se trataba de una segunda inundación, como lo hizo Dios en la época de Noé, ¡Dios estaba castigándonos por no haber detenido el nacimiento de aquella criatura!
El día de su nacimiento yo era la partera y cuando le saqué a aquella criatura, era todo lo que temía y más: tenía 2 cabezas, 3 extremidades y lo peor es que se encontraba vivo y gritaba tal y como los lamentos de los mismos pecadores condenados a la lumbre eterna, ¡No!, ni siquiera toda el agua bendita de la iglesia pudo cristianizar a semejante monstruosidad, así que hice lo que debimos haber hecho, lo destruí condenándolo al fuego eterno, lo quemé vivo; por suerte la niña Citlali estaba inconsciente y no pudo escuchar sus gritos. Se lo comuniqué al padre y al resto de los habitantes, quienes estaban de acuerdo conmigo para realizar el siguiente acto de purificación y condenar al culpable a reposar por la eternidad en la limpieza de la bondad cristiana, esa fue la razón por la que linchamos a Jawari.



ARIANA HERNÁNDEZ (Oaxaca, México, 1997) Universitaria y aspirante a escritor de medio tiempo.

OPINIÓN Firmitas, Utilitas, Venustas | Ramón Ventura Esqueda


“Sólidos, útiles, hermosos”, así deberían ser los edificios según Marco Vitruvio Polión, quién escribió esta triada de máximas arquitectónicas hace más de dos mil años, por allá en el siglo uno antes de Cristo, en un antiquísimo tratado sobre construcciones públicas titulado De Architectura, o como se conoce hoy a dicho tratado Los diez libros de Arquitectura. Marco Vitruvio es considerado el  arquitecto más antiguo del mundo clásico y el primer arquitecto romano del que se tiene noticia, y para mí, uno de los primeros escritores sobre el arte de la arquitectura.


Ahora, en los recientes destrozos causados por los sismos a los edificios en ciudad de México y Oaxaca, me acordé de Vitruvio y de su vida. Un hombre muy experimentado en su quehacer, que además de ser soldado, fue ingeniero militar y quién con las pensiones vitalicias que le otorgaron los emperadores para quienes trabajó (Julio Cesar y Augusto), se dio tiempo y vida para escribir sus experiencias y sus conclusiones sobre el quehacer de la arquitectura y componer su tratado. Con éste, legó a la humanidad una teoría seria y congruente para construir acorde a la época. La primera edición de este tratado, por allá a finales de la edad media (1486), influyó en los artistas y arquitectos del renacimiento. Aún se conservan muchos edificios de este periodo y aún ubicados en un país sísmico como lo es Italia, ninguno ha colapsado. El sismo del 19 de septiembre de 2017[1], reveló (lo vimos así en las imágenes que difundió la prensa y la televisión), edificios que se vinieron abajo por la falta de sentido común para construirlos  y mantenerlos en pie, es  decir, por simple y llana estupidez humana, y desde luego, falta de ética y ceguera imperdonables.
            El sueño de todo ser humano desde su origen, ha sido tener un refugio que lo proteja de los elementos de su entorno. Posteriormente, este refugio, hace ya más de cinco mil años, es decir desde que se comenzó a hacer arquitectura propiamente dicha, incorporó la ornamentación y la función específica del edificio, generando con ello lenguajes arquitectónicos con la forma de los mismos. Estos refugios, fueron perfeccionándose al paso del tiempo por medio de una fórmula aplicable al campo de la ciencia: prueba y error. Con los años, no cientos, sino miles, se obtuvo un bagaje de conocimientos que lograron refugios como señalaba  Vitruvio: “Solidos, útiles y hermosos” [2].
            Ahora más de quinientos años después de la publicación de este tratado, se nos han olvidado los principios elementales para hacer arquitectura. Para qué nos sirve tanta civilización si por ceguera especulativa sobre el uso del suelo olvidamos lo básico. Y lo básico en estos asuntos de la arquitectura y la construcción como en cada una de las disciplinas es: la vida humana... preservar la vida. Es verdad que los fenómenos naturales han cobrado muchas vidas y han desparecido hasta continentes enteros como contaba Platón de la Atlántida, o como tenemos noticia de  Pompeya y su destrucción por el Vesubio, pero no es posible, que a estas alturas de nuestra civilización, como bien dijo José Emilio Pacheco en su poema “Alta Traición”, sigamos dando la vida por “…una  ciudad desecha, gris, monstruosa…”.



RAMÓN VENTURA ESQUEDA (Colima 1955). Arquitecto de formación por la Universidad Autónoma del Estado de México. Miembro de los talleres literarios de la Casa de la Cultura coordinados por Víctor Manuel Cárdenas 1981/82. Museógrafo diplomado en Arte Mexicano, con un master en Diseño Bioclimático. Ha publicado en los periódicos colimenses Diario de Colima, Ecos de la Costa, El Comentario y la revista Palapa en su primera época. Coautor en el libro Carlos Mijares Bracho Maestro Universitario distinguido, en los volúmenes I, II, III y IV de la colección Puntal. Ha participado con crónica en los volúmenes II, III, IV y VI de los coloquios regionales de Crónica, historia y narrativa. Actualmente publica en el suplemento “El Comentario Semanal” del periódico el Comentario de la Universidad de Colima, la columna “De ocio y arquitectura”.

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[1] El sismo del 19 de septiembre tuvo un epicentro en los límites de Puebla y Morelos, a 120 kilómetros de la Ciudad de México.
[2] Vitrubio en este tratado decía algo elemental, que una obra buena de arquitectura debe tener un equilibrio entre tres factores fundamentales que son: La Firmitas, la Venusta y la Utilitas. El resultado no será satisfactorio si uno de estos tres factores predomina sobre las otras. La Firmitas que significa firmeza, es todo lo relacionado con los aspectos técnicos y constructivos de una obra de Arquitectura, la fundación, la albañilería, la estructura, los materiales de construcción, las instalaciones, el presupuesto, las técnicas constructivas, entre otros. La Venusta que viene siendo la belleza es lo que llamamos en nuestros días composición, estilo, lenguaje arquitectónico, diseño, entre otros. Por ultimo las Utilitarias, la edificación se convierte en una maquina, como decía Le Corbusier, se convertía en una maquina de habitar. Fuente: http://www.arqhys.com/construccion/arquitectura-vitrubio.html 

ESCAFANDRA Somos lo único que habemos… | Blanca Vázquez


La infancia tiene sus propias maneras de ver, pensar y sentir; nada hay más insensato que pretender sustituirlas por las nuestras.
Jean Jacques Rousseau

Jugar, reír, crear, inventar o imaginar son actividades cotidianas de la niñez, ahí es donde los sentidos crecen aún más en percepción y en visibilizar situaciones que en la adultez vamos perdiendo. En nuestro país tenemos un alto índice de natalidad; datos de la "Encuesta Intercensal 2015" señalan que en el país residen 39.2 millones de niñas, niños y adolescentes de 0 a 17 años, lo que representa el 32.8% de la población total[1]. Ustedes y yo los vemos a diario, quizá en los hogares, en las calles, afuera de las escuelas, trabajando o hasta cometiendo actos ilícitos. México mantiene un foco rojo desde hace mucho tiempo, la violencia ha escalado a niveles tan impresionantes que con infortuna la ciudadanía vamos escuchando o viendo con cotidianidad.
El arte siempre ha sido un reflejo de lo que acontece en el día a día en todas las latitudes de este planeta, a través de él es que los seres humanos pueden exponer sus emociones, aún las más crudas, aún las más patéticas… y algunas veces de manera tan sublime como entrañable. Es por ello que hoy quiero recomendar la película de la mexicana Issa López, quien escribe y dirige la cinta Vuelven y aunque es anunciada como película de terror y aún más porque fue recomendada por el escritor Stephen King[2], es un excelente trabajo cinematográfico pero que bien podría pasar como un cuento que toca las fibras más sensibles del espectador.
Claro está que cuando se acude a ver la cinta uno debe estar familiarizado con su entorno, entiendo que a pesar de toda esta tragicomedia que vivimos en México haya personas que no logran captar la esencia de la película, pero sin duda es importante que acudan para que miren otra arista de lo que vivimos. Sí, tenemos cifras, casi 30,000 homicidios en este 2017; sabemos de encuestas que nos revelan índices de violencias (de todo tipo) pero qué sucede con los daños colaterales que les afectan a los infantes, qué hay de las esperanzas truncadas, de las promesas de un futuro mejor, de que “ellos” son el futuro si ni siquiera saben qué es esa palabra.
Dentro de una atmósfera de suspenso y surrealismo, la cinta Vuelven nos permite hurgar en las pupilas de unos niños que, sin ellos pedirlo, nos retratan de manera real: exponen el machismo tan intrincado por las instituciones patriarcales, la inoperancia de las instituciones públicas y su poca o nula credibilidad, la urgente sanación de espacios para la niñez, la presencia ineludible de los medios de comunicación y el apego a la tecnología para existir en este siglo XXI. Es además muy relevante que haya en la trama un personaje femenino que es el bastión de los otros que han sido lastimados por este lastre de misoginia constante porque nos muestra que tanto mujeres y hombres viven y padecen los mismos horrores, ambos sufren pero también sueñan y quieren salir de todo esto que no han pedido. Leí en algún lado que el escritor Graham Greene[3] decía algo así como que cuando un bebé viene al mundo siempre llega con cierto sentido del amor, pero depende de los padres, de los amigos –y anexo, de los que le rodean o a quienes ven– que este amor salve o condene.
La violencia en México está determinando nuestras vidas, aun cuando ninguno de sus tipos, esté justificado para el ser humano. ¿Qué hacemos desde nuestro espacio, dónde podemos incidir? Yo lo hago desde el aula y desde aquí, desde esta pantalla en Bitácora de Vuelos, y tú que nos lees ¿Desde dónde crees que incides para transformar este panorama?

“Nosotros somos lo único que habemos” Juan Ramón López (El Shine) Personaje de Vuelven

Recomendamos que vean:

Vuelven
México
Directora: Issa López
Guion: Issa López
Música: Vince Pope
Fotografía: Juan José Saravia
Reparto: Paola Lara, Ianis Guerrero,  Rodrigo Cortés,  Hanssel Casillas,  Juan Ramón López, Nery Arredondo, Tenoch Huerta
Productora: Filmadora Nacional / Peligrosa




[2] Stephen King, escritor de Eso, El resplandor o Cementerio de animales entre algunas de su múltiple obra.
[3] Graham Greene, guionista y escritor británico, autor de El ministerio del miedo y Viajes con mi tía entre otros.

RESEÑA Un maestro que acuna la media luna | Mauro Barea


Escribir poesía para niños no es cosa de juego. Bueno, sí. Hay quienes la viven y la transmiten como si de un juego se tratara. El libro de poesía para niños Cuna la media luna del maestro y poeta Ramón Iván Suárez Caamal es un excelente ejemplo de esto. El trabajo del maestro Suárez Caamal fue galardonado en 2013 por el Instituto Literario de Veracruz como el mejor libro ilustrado de poesía para niños en un concurso avalado por Conaculta y el INBA, y que reafirma al poeta de Calkiní (Campeche) como uno de los máximos representantes de la poesía para niños en el país. «No hay muchos poetas de este estilo, de eso me di cuenta, ahora ya va floreciendo el género, pero no como quisiéramos; la poesía para niños suele estar catalogada por debajo de la tradicional, como si fuera su hermano pequeño, pero tiene su complejidad dentro de su aparente sencillez», apunta el maestro, mientras toma la palabra y responde como le ha caracterizado siempre: con la paciencia de un hombre al que la poesía se le entrega por completo, y que no tiene reparos en seguir siendo el eterno profesor de varias generaciones, y de las que faltan. Comenta que una vez le preguntaron cómo decidió escribir poesía para niños. «Empecé a usarlo como recurso para arrullar a mi hija pequeña, y lo pude lograr encontrando mi propio niño interior».
Y, ¿cómo logra conectar uno con su niño interior?, las sabias y humildes palabras de quien compusiera la letra del himno de Quintana Roo, y hoy director de la Casa Internacional del Escritor de Bacalar responde: «salirnos del acartonamiento cotidiano, recuperar la capacidad para asombrarnos de cosas como el amanecer o atardecer, un grillo, un pájaro, la lluvia o un niño jugando, y preguntarnos cómo podríamos escribir sobre esos detalles, saliéndonos de todo lo serio y que nos ata a nuestras vidas diarias, como el trabajo».
El ilustrador, Yhazael Villegas, nos regala pasajes de la infancia a través de sus trazos y pinceladas en cada poema, que confirma la calidad del trabajo conjunto. Su trabajo se complementa en cada página del libro, presentado en una edición de pasta dura, definitivamente de colección.


La producción del maestro es vasta e incluye también libros como Un árbol florece sueños, que también pone de manifiesto que Ramón Iván está lejos de ser un escritor al que le falten las ideas: «uso el insomnio para escribir, puede ser en cualquier hora desde muy de madrugada; y si hay una idea ahí girando en mi cabeza, me paro y la apunto, si no, no puedo conciliar el sueño». Todo esto se ve reflejado en sus páginas: los bellos poemas suelen ser complejos en la sencillez que a los niños les atrae y sin duda serán referente para estas nuevas generaciones no solo del sur del país.
Si realmente uno quiere reencontrarse con el niño interior, o mostrar a sus pequeños la sensibilidad que contienen las palabras, Ramón Iván Suárez sin duda encontró la clave para ayudar a niños y adultos por igual a redescubrir la tibieza de los rayos del sol, la torpeza de la mosquita boba atrapada en una telaraña, y cómo hacerle para arrullar a un gato que tiene patas de algodón, o una cigüeña desvelada. «La literatura, la poesía, las palabras, desde muy pequeños, nos ayudan a que nuestra vida adulta sea indudablemente más feliz», finaliza el poeta.


MAURO BAREA (Cancún, 1981). Estudió la Maestría en Creación y Apreciación Literaria en el IEU Puebla. Finalista en el I Premio Hispania de Novela Histórica de Madrid y consultor del documental sobre Gonzalo Guerrero Entre dos mundos; publicado en la antología infantil Mi mejor amigo (Editorial Verbum, Madrid, 2015). Fue articulista para la Revista Pioneros, publicación historiográfica de Quintana Roo (2011-2015). Estuvo a cargo de la columna Desde Ninguna Parte para el periódico Quintana Roo Hoy, con temas culturales y sociopolíticos (2015-2016). Finalista y antologado en el Certamen Relats d' amor del Adjuntament de Constantí (Tarragona, 2017) y finalista del V Concurso de Microrrelatos del Ateneo de Mairena (Sevilla, 2017).

EDITORIALES Estoy contigo… y pienso en María, de Román Eduardo Méndez


Estoy contigo… y pienso en María es un libro de ocho relatos que muestran la perplejidad de todos nosotros ante la existencia de este mundo tan ajeno. ¿Prosa o verso?, no interesa; esos son formalismos que no aplican a los cuadros que se presentan, que no aplican a los fragmentos de sueños, collage de momentos entretejidos por un solo hilo conductor: la pasión, el vacío y la soledad del poeta que únicamente se comprende mediante una rueda perpetuamente rumiante de recuerdos. Memorias éstas incluso del presente.
Los relatos de Román Eduardo Méndez siguen esa clara línea; son desmedidos, viscerales, con una narrativa donde al segundo renglón nos atrapa en su mundo, con una cadencia exquisita, y paso a paso nos introduce en sueños llenos de niebla y luces ocasionales.

Sebastián Medina Gay, poeta chileno.


Esta obra es una bitácora amatoria, con historias de amor y de viajes; con una manera de narrar desbocada; son estos, cuentos vertiginosos que se leen con fluidez y a gran velocidad.

Patricia Olivera Faraut, autora uruguaya.


FICHA TÉCNICA
Libro: Estoy contigo… y pienso en María
Autor: Román Eduardo Méndez
Editorial: Grupo Editorial Cenzontle
Colección: No seas cuento
Año de publicación: 2017


ROMÁN EDUARDO MÉNDEZ nació en la Ciudad de México en 1989. Es diseñador, escritor y guionista de cine. Influenciado por la obra de Albert Camus, Julio Cortázar, Juan Rulfo, la poética musical de Pink Floyd, el cine de W. Allen y K. Kieślowski. De formación interdisciplinaria, ha realizado estudios de Literatura y creación literaria (Casa de la Primera Imprenta de América, 2012; Centro Cultural Zona Rosa, 2015), de Diseño (Universidad Autónoma Metropolitana, 2013), de Lenguas neolatinas y gramática comparada (Casa Jaime Sabines, 2014), de Cine (Centro Cultural Woody Allen, 2013; Departamento de Imagen y Sonido, Universidad de Guadalajara, 2016) y de Escritura de guion y Dirección cinematográfica con Guillermo Arriaga (Tecnológico de Monterrey-Media Cine, 2017). Ha publicado cuento, poesía y ensayo en revistas y antologías varias. Algunas publicaciones son: Dónde duerme el Sol (cuento, UAM-X), 2011. Norberto (cuento, Benma Editores), 2013. Azul cristal (cuento, UAM-A), 2013. Amalia (cuento, Benma Editores), 2014. Dedicarte poesía (poema, Cultura Colectiva), 2016.

LIBRO DISPONIBLE EN

Grupo Editorial Cenzontle, en línea: http://www.cenzontle.ws

Librerías el Sótano, en línea: https://www.elsotano.com/ y en sucursales: Juárez, Coyoacán, Quevedo, Satélite, Guadalajara, Puebla, Querétaro.

ENSAYO Jorge Volpi: la trama del Siglo | Jorge Daniel Ferrera Montalvo


“Suelo ser muy poca respetuosa de las fórmulas, y el carácter fragmentario de la literatura contemporánea (al igual que la de los románticos alemanes; Jean-Paul, Brentano, Ricter) me parece que corresponde a la pérdida de unidad, de la integración que caracteriza a la modernidad. Todo está fracturado꞉ el yo no es más que un mosaico. ¡Enhorabuena! La ilusión del tiempo y del espacio cada vez es más relativa, y este contexto de desintegración debe corresponderse en las formas literarias.”
Cristina Peri Rossi: Contar para descubrir

¿Qué define a este siglo? ¿Qué eventos o circunstancias históricas lo caracterizan? ¿Será cierto que está marcado por el inicio de la globalización o como postulan algunos investigadores, por los fundamentos de la posmodernidad? Si bien este no es un trabajo que pretende ahondar en los hechos que lo determinan, sí es necesario empezar por describir cómo se articulan sus elementos con las propiedades y construcción de los textos literarios.
            En 1986 el filósofo francés Jean Francois Lyotard publica el libro La posmodernidad explicada a los niños. En él, formula el derrumbe de los cuatro grandes relatos que la humanidad ha inventado para narrar su historia. Estos relatos tienen la peculiaridad de contar con una visión de propósito o finalidad. Es decir, el hombre está determinado por su devenir histórico. El primero de ellos es el Cristianismo, en el cual el ser humano encuentra la salvación de su espíritu a través de la creencia en dios. El segundo, el discurso Ilustrado, viene a proponer un estado de plenitud y progreso a partir del uso de la razón, la Diosa Razón como herramienta civilizatoria. El Marxismo, a su vez, facilita la emancipación obrera a través de la lucha de clases. Por último, el Capitalismo otorga la oportunidad de un bienestar social por la obtención de riquezas. 
Es en esta línea donde se inscribe parte fundamental de la obra del escritor Jorge Volpi, pues, el capitalino retoma, sobre todo en su Trilogía del Siglo XX, la idea de la caída de los grandes relatos; señalando, además, la aparición de nuevos géneros discursivos[1] -en el sentido que le otorga Mijaíl Bajtín en su Estética de la creación verbal- como lo son el Psicoanálisis, la Mecánica Cuántica y el Genoma Humano.
            Jorge Volpi nace en la Ciudad de México en el año de 1968. Desde temprana edad, a los dieciséis, participa en el Concurso de Cuento del Centro Universitario de México, certamen al que igual acuden, los que tiempo después serían sus compañeros de oficio, Ignacio Padilla y Eloy Urroz, y del que se rumoraba había ganado el escritor Carlos Fuentes. Continúa su carrera licenciándose en Derecho por la Universidad de Salamanca con una tesis sobre las relaciones del subcomandante Marcos y los intelectuales en 1994. En esa misma fecha escribe El Magisterio de Jorge Cuesta, trabajo que le merece el Premio Vuelta de Ensayo, y publica su primer libro de cuentos Pieza en forma de Sonata, para flauta, oboe, cello y arpa, op. A partir de 1993 produce su primera serie de novelas que consta de A pesar del oscuro silencio, Días de ira, La paz de los sepulcros, El temperamento melancólico, Sanar tu piel amarga y El juego del Apocalipsis. En 1999 inicia la que para algunos  es considerada su obra cumbre: La Trilogía del Siglo XX.


ME PROPONGO CONTAR, PUES, LA TRAMA DEL SIGLO

Publicada en el 2003 por la casa editorial Seix Barral, El Fin de la locura posiblemente sea la novela más ambiciosa de Jorge Volpi. En ella, nos narra la historia del psicoanalista mexicano Aníbal Quevedo quien tras aparecer en París misteriosamente, conoce a una joven llamada Claire de la cual se siente profundamente atraído y en su persecución amorosa le tocará presenciar algunos de los momentos más importantes del Siglo XX: El Mayo Francés, La Revolución Cubana, El Gobierno de Allende, La Masacre en la Plaza de las Tres Culturas, El levantamiento armado del EZLN. 
            La novela está dividida en tres partes, cada una con igual número de capítulos, en donde el primero se desarrolla principalmente en París y Aníbal Quevedo conoce a las grandes figuras del pensamiento francés tales como Jacques Lacan, Roland Barthes, Michael Foucalt, Derrida, Althusser, Sartre, entre otros. Es a partir de este momento donde Jorge Volpi, tanto en términos formales como de recursos narrativos, empieza a establecer ese juego con la caída de los grandes relatos, pues, desde la estructura como en las técnicas, va incorporando multiplicidad de voces y registros. Pareciera un despropósito que Volpi elija un género tan extenso, como el de la novela, para relatar el fin de las ideologías del Siglo XX, de las utopías revolucionarias, pero es también una novela hecha de informes, cartas, entrevistas, anotaciones de diarios, recortes de prensa, demostrando así su habilidad como escritor y las preocupaciones de la novela.
            Por otra parte, en lo referente al contenido, es una revisión de algunos de los acontecimientos más significativos del Siglo XX, pero desde la perspectiva del que será ahora el nuevo gran relato: la Psicología. ¿Qué importancia tiene en el panorama social los planteamientos de esta disciplina? ¿Qué significa que el inconsciente esté estructurado como un lenguaje?
            A mediados del siglo, después de la segunda guerra mundial, Europa se encuentra en un profundo estado de pesimismo, aún no se cree el horror y la devastación de la que fue capaz de generar el hombre. Novelas existencialistas como la Naúsea, de Jean Paul Sartre y Niebla, de Albert Camus, escarban muy hondo en los sentimientos de la gente; incluso filósofos de la escuela de Frankfurth, como Adorno y Horkhaimer, aseguran que es la razón al servicio del hombre, la que causa episodios tan desoladores como Auschwitz. Por ello, cuando Sigmund Freud y Jacques Lacan aseguran que no somos completamente conscientes de nuestros actos, las bases de la civilización occidental se tambalean ¿En quién o qué confiar ahora si la Razón no es suficiente para habitar el mundo, si ya no es posible estar seguros de nosotros mismos? No es casual que Volpi elija contar el Mayo Francés, y otros hechos, desde la óptica de la psicología; si Volpi se empeña en este cometido es porque sabe también que la psicología es fruto y heredera de la posmodernidad.  Es decir, la empresa de Volpi y creo que esta es la mayor aportación de El Fin de la locura es, al igual que el Lacan de la novela, hacer una relectura de las ideologías revolucionarias, de los motivos inconscientes del Siglo XX; es más como bien apunta Roberto González Echeverría en La Razón recobrada[2]: “El libro toma así del psicoanálisis que critica su idea fundamental: que la manera de exorcizar los demonios de la psiquis es expresarlos, darles realidad en el lenguaje.” De este modo, la novela se transforma en una muestra, a través de la voz de sus personajes, de los deseos reprimidos, de la memoria colectiva de aquellos años siendo analizada.
            La segunda novela de la Trilogía del Siglo XX, aunque no en un orden cronológico[3], es En Busca de Klingsor. Ganadora del Premio Biblioteca Breve en 1999, la historia aborda las pericias del teniente general Francis Bacon y el matemático Gustave Links para hallar al responsable de la aprobación durante la segunda guerra mundial de la bomba atómica en Alemania. La novela, es un compendio de los avances y la carrera científica de aquel período. Con la habitual síntesis que lo caracteriza, Jorge Volpi nos va desentrañando las vidas de físicos notables como Johannes Stark, Werner, Shoring, Heisenberg, Borh, Godel, Von Neumann, Planck hasta llegar al mismo Einstein. Quizás, como señala Christopher Domínguez Michael, en La Patología de la recepción[4], los posibles defectos de En busca de Klingsor están en la intención didáctica y hasta un poco cansina de Volpi cuando explica el origen del mito de Parsifal  y esa obstinación por condescender a las exigencias de las novelas de intriga o los recursos propios del triller, de las peores películas de Hollywood, pero la obra es magnífica en lo referente al contenido porque si en El fin de la locura el propósito era hacer una relectura de las ideologías revolucionarias, de los motivos inconscientes del Siglo XX, ahora el objetivo será demostrar que el motor del rumbo de la historia son (como en los mejores cuentos de Borges) los otros universos del azar, la incertidumbre y el caos. Por ello, la novela explora desde el comienzo las consecuencias de que el mundo sea determinado por estos principios: “A diferencia de otras épocas, la nuestra ha sido decidida con mayor fuerza que nunca por estos guiños, por estas muestras del ingobernable reino del caos. Me propongo contar, pues, la trama del siglo. De mi siglo. Mi versión sobre cómo el azar ha gobernado el mundo y sobre cómo los hombres de ciencia tratamos en vano de domesticar su furia.”[5] Pero ¿Qué influencia tuvo los nuevos descubrimientos de la ciencia, la publicación, por ejemplo, de la Teoría de la relatividad?


DE LAS PREPOSICIONES FORMALMENTE INDECIDIBLES DE GÖDEL A LOS ESCRITOS DE LACAN (LA PRIMACÍA DE LO NO DICHO)

Dos de los personajes principales de la Trilogía del Siglo XX de Jorge Volpi son el matemático Kurt Gödel y el psicoanalista Jacques Lacan. Del primero sabemos que nace en la ciudad de Brno, el 28 de abril de 1906, en la actual República Checa. Desde muy pequeño su talento y carácter indagatorio se inclinan por el estudio de la física, pero su fascinación por la verdad y la exactitud lo vuelcan pronto por el campo de las matemáticas. Así, en 1924 ingresa en la Universidad de Viena donde finaliza sus estudios con la tesis doctoral La suficiencia de los axiomas del cálculo lógico de primer orden y en 1931 publica el teorema que lo catapultará como uno de los matemáticos más brillantes y que culmina con más de un siglo de investigaciones en el terreno de la lógica: Sobre sentencias formalmente indecidibles de Principia Mathematica y Sistemas afines. Para entender mejor cuál es la relevancia de este hecho, habrá que describir brevemente el contexto de aquellos días.
            Corre la década de 1930 y los estudios por completar el Programa de Hilbert acaparan los esfuerzos de la comunidad matemática. El proyecto consiste en dotar de solidez lógica a los métodos de análisis, las formas de aproximación a la verdad por parte de ésta. En otras palabras, que las matemáticas no presentaran paradojas o contradicciones. Pues bien, como reacción a ello entre 1910 y 1913 Bertrand Russell y Alfred Whitehead publican el tratado de Principia Mathematica, el cual contiene la totalidad de los razonamientos matemáticos y que por otra parte, contribuye con la Teoría de Conjuntos, de George Cantor, al entorno de bienestar y formalización. Sin embargo, faltaba probar si estos sistemas eran consistentes.
            La llave llegaría en 1931. Escrito con sencillez y elegancia asombrosa, de tan sólo veinticinco páginas, el Teorema de incompletitud -como mejor se le conoce a la tesis- pone fin a más de un siglo de nociones sobre la verdad y la exactitud de las matemáticas, pero mejor veamos cómo lo resuelve el propio Gödel:
“Como es sabido, el progreso de la matemática hacia una exactitud cada vez mayor ha llevado a la formalización de amplias partes de ella, de tal modo que las deducciones pueden llevarse a cabo según unas pocas reglas mecánicas. Los sistemas formales amplios construidos hasta ahora son el sistema Principia Mathematica (PM) y la teoría de conjuntos de Zermelo-Fraenkel (desarrollada aún más por J. Von Neumann).’  
'Estos dos sistemas son tan amplios que todos los métodos usados hoy en día en la matemática pueden ser formalizados en ellos, es decir, pueden ser reducidos a unos pocos axiomas y reglas de inferencia. Resultan por lo tanto natural la conjetura de que estos axiomas y reglas basten para decidir todas las cuestiones matemáticas que puedan ser formuladas en dichos sistemas. En lo que sigue se muestra que esto no es así, sino que por el contrario, en ambos sistemas hay problemas relativamente simples de la teoría de números naturales que no pueden ser decididos con sus axiomas (y reglas).”[6]
De lo anterior se desprenden al menos dos aspectos importantes para el ámbito de las matemáticas: el primero, la estandarización de los métodos de análisis para evitar contradicciones y el segundo, no tan evidente, la depuración de un lenguaje que se apegue a la realidad, que se despoje de toda vestidura que lo vuelva impenetrable. En este sentido, la preocupación de Gödel se asemeja más a la de Wittgestein -que a la del propio Lacan- al atender la arbitrariedad y denotación del lenguaje, mientras que a Lacan le interesan esas cadenas o estructuras que producen la noción de realidad. Como se puede entrever, ambos son estudiosos del lenguaje, pero desde distintas áreas o perspectivas.


PALABRAS INDECIDIBLES…

Otro de los personajes más representativos de la Trilogía del Siglo XX es el psicoanalista francés Jacques Lacan. Discípulo y renovador de las teorías de Sigmund Freud, en sus Escritos publicados en 1956, realiza un diagnóstico en torno a la formación psicoanalítica de aquel entonces y postula un retorno al valor de la Transferencia por medio del lenguaje durante las sesiones. Es decir, al momento en que el inconsciente se refleja a través de éste. Para ello, Lacan pone énfasis en esos conjuntos de significantes[7] que provocan la noción de verdad y que determinan la idea del mundo que se puebla y la personalidad del hablante. Pero a Lacan no es lo único que le preocupa, sino también ese terreno de Lo no dicho, aquellos intervalos del saber que fallan al transmitir, la imposibilidad del lenguaje de poder atrapar la realidad. De hecho, como muchos estudiosos afirman, el estilo de Los Escritos (léase los adjetivos, su sintaxis, la superposición de conceptos, su estructura misma…) es un intento definitivo por demostrar los límites del lenguaje, pero al mismo tiempo, sus virtudes. En este sentido, el interés de Lacan se acerca al de Gödel al buscar un lenguaje- escrito, en el caso del matemático, numérico- que reproduzca fielmente la totalidad. Cabe señalar que las excelentes aportaciones de Jacques, al campo del psicoanálisis, no hubieran sido posibles sin la incorporación de conocimientos de otras ciencias y disciplinas. En parte porque en eso consiste la extraordinaria significación de Los Escritos: en la manera en que Lacan dialoga con los pensadores de su época. Lacan reinterpreta a Ferdinand de Saussure, Claude Lévi-Strauss, Heidegger, Sartre, asiste a seminarios y conferencias y es partícipe de los principales movimientos artísticos como el surrealismo; en suma, es un intelectual comprometido con su tiempo. 
Por último, la tercera novela de esta asombrosa trilogía es No será la tierra. Publicada en el 2006 por el sello de Alfaguara, la historia examina los eventos principales de la segunda mitad del siglo a partir de la vida de tres mujeres: Irina Nikoláivena, bióloga rusa que atestigua el desplome del Imperio y cuya hija muerta (Oksana) representa el éxito del capitalismo; Jennifer Moore, funcionaria del Fondo Monetario Internacional encargada de monitorear la libertad de mercados y distribuir las riquezas a los países en vías de desarrollo; y Éva Halász, subjefa de bioinformática de Celera, matemática brillante e investigadora del genoma humano. Al igual que en las otras dos entregas, Volpi recupera los discursos  hegemónicos de la Historia (El martes negro, la Hungría del cincuenta y seis, el Afganistán  de los ochenta, el accidente de Chernobil, la caída del Muro, la desintegración de la URSS y el ascenso de Yetlsin), pero entre todos ellos, sobresale uno que pretendo abordar: el Genoma humano. 
             El Genoma humano es el otro gran relato que Jorge Volpi aterriza. La idea de que los movimientos sociales estén condicionados por nuestro material genético y el rumbo de la historia sea una lucha de especies (no de clases) suena sencillamente aterrador. Por ello, desde el inicio la novela plantea la tensión de que la vida pueda ser de este modo o estar delineada por factores externos: “¿Qué determinaba el carácter de las personas?, se preguntaba. ¿Por qué algunas están preparadas para enfrentarse a las dificultades exteriores, como Olga, mientras que otras parecen condenadas a errar sin fin? ¿Era el medio, la voluntad, la educación? ¿O allí, en el interior del cuerpo, en las células, se inscribía la verdad de cada uno?”[8] Pero la obra no solo señala estas cuestiones, sino que también en el tema del amor se ven plasmadas y traducidas en la voz del personaje de Eva Hálasz: “Eva me dijo que los sentimientos eran un rescoldo evolutivo, una patología de la inteligencia, en el mejor de los casos un manual de conservación [...] el amor es el engrudo de la reproducción, la ira un detonador frente al peligro, el miedo un sucedáneo del dolor y acaso de la muerte.[9] Y más adelante dice “A Eva el amor (no había palabra más empalagosa) le tenía sin cuidado, era una máscara para disfrazar una necesidad evolutiva: el deseo de atrapar un hombre para siempre o al menos durante unos años, a fin de convertirlo en proveedor de genes y alimentos.”[10]
De esta forma, con la publicación de su última novela de la Trilogía, Jorge Volpi termina por trazar un amplio proyecto narrativo que comprende los acontecimientos más importantes del Siglo XXI -vistos desde la perspectiva de la historia oficial y de occidente- pero que también señala la irrupción de los nuevos relatos que moldean y definen las corrientes de pensamiento actuales, como lo son la Psicología, la Mecánica Cuántica y el Genoma Humano. Creo que la obra de Volpi es interesante no sólo por los temas que aborda y su sencillez estilística, diferenciada a conciencia de la gran plasticidad del boom latinoamericano, sino porque además es de los pocos escritores que se arriesga, que tiene una preocupación genuina, por relatar de nuevo los eventos centrales de la historia, por urdir la trama del siglo, de nuestro siglo. En ese contexto, pienso que el trabajo de Volpi debe ser leído y revalorado en su justa dimensión.


JORGE DANIEL FERRERA MONTALVO (Mérida, Yucatán, 1989). Escritor, narrador y ensayista. Estudiante de literatura latinoamericana por parte de la Universidad Autónoma de Yucatán. Ha sido traducido y publicado en la revista Opium Philosophie, de Francia; en la revista Cronopio de Colombia y Experimental Lunch, de Chile. También, en la revista Punto en Línea y Sinfín de la Universidad Nacional Autónoma de México. Así mismo, en la revista electrónica de literatura, Círculo de poesía; en El Búho, del escritor René Avilés Fabila; en Letralia; Tierra de letras; Palabras Diversas; Bistró y la gaceta Río Arriba. Por otra parte, ha sido incluido en la Antología Virtual de Minificción Mexicana, Karst, escritores de la península yucateca en 2016 y en la antología de microficción Pluma, Tinta y Papel.  


BIBLIOGRAFÍA

Bajtín, Mijaíl. “El problema de los géneros discursivos.” En Estética de la creación verbal 248. México: Siglo XXI, 1982
Domínguez, Michael. “La patología de la recepción.” En Letras Libres, 31 marzo, 2004. Consultado 22 noviembre, 2016. HTTP://www.letraslibres.com/mexico-espana/la-patología-la-recepción
Gödel, Kurt. Kurt Gödel Obras Completas. Introducción y traducción de Jesús Mosterín, Colección Ensayo, Madrid: alianza Editorial. 2006
Gónzález, Echeverría. “La razón recobrada.” Letras Libres, 29 febrero, 2004. Consultado 22 noviembre, 2016.  HTTP://www.letras libres.com/mexico-espana/la-razon-recobrada
Volpi, Jorge. En busca de Klingsor. Barcelona: Seix Barral, 1999
Volpi, Jorge. No será la tierra. México: Alfaguara, 2006
Saussure, Ferdinand. “Lugar de la lengua en los hechos del lenguaje.” En Curso de lingüística general, traducción, prólogo y notas de Amado Alonso, 38-39. Buenos Aires: Editorial Losada, 194


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[1]  Bajtín, “El problema de los géneros discursivos”, 284.
[2] González Echeverría, “La razón recobrada,”
[3] En este punto decidí presentar el trabajo en un orden o sentido anacrónico para fines de análisis y conclusiones y porque pienso, al igual que Christopher Domínguez Michael, que la Trilogía de Jorge Volpi forma parte de un proyecto mucho más ambicioso, de una voluntad por narrar y hacer un estudio, una sociología del Siglo XX.
[4]Domínguez Michael, “La patología de la recepción”
[5] Volpi, En busca de Klingsor,18
[6] Gödel, “Sobre sentencias formalmente indecidibles de Principia Mathematica y Sistemas afines”, 53-54
[7] En el sentido que le otorga Ferdinand de Saussure en su Lingüística general. Para Sausser, el Significante es la representación o imagen acústica que se obtiene del significado. Saussure, ”Lugar de la lengua en los hechos del lenguaje”, 38-39
[8] Volpi, No será la tierra, 69
[9] Íbid, 40
[10] Íbid, 106

POESÍA Primer cuaderno o las exhalaciones del noctívago | Krishna Naranjo Zavala


ENERO

Conocí los gritos en noches calurosas que incendiaban la infancia,
la arrebataban, la sometían al laberinto de los misterios
Crecí hasta los dieciocho años porque luego del amor
que según yo sentí por una mujer, cierta parte de mí se quedó en ella
Floreció en un árbol que trascendió mis proporciones
Grité su nombre siete veces pero siguió caminando con mis poemas,
los llevaba arrugados en la mano derecha y ocultaba lágrimas
que no me conmueven ahora porque se fosilizaron en el silencio
Esperé a que transcurriera el mundo, a que conociera un poco más de mí
pero sólo me hizo girar al ritmo de la ausencia
No me di cuenta de lo que estaba pasando: era yo afeitándome,
pendiente del celular, de los mensajes de la nueva ella
Me debatí entre el corazón de la primera y el corazón de la segunda
(era un hecho que yo necesitaba seguir de pie)
En un mediodía repasé el alfabeto al aire y elegí la onceava flecha.


FEBRERO

Me sumergí en ella, cometí el error de perderme, de no saberme entero
Le regalé mi aliento, le regalé un par de canciones,
le regalé la oscuridad más onírica que pude encontrar en la sabiduría
                                               del espacio
Me hizo pedazos con sus manos blancas, decía no entender nada
pero sospecho lo contrario: lo sabía todo, lo veía todo
Era una perra llena de miedo, una vagabunda con mejor suerte
Era la frágil presencia que se abisma cuando le hablan las estrellas al oído
Era todo para mí, sus entrañas eran túnel
por donde pasaba la voz del mundo, la voz del cosmos, la voz de un dios
que nos veía desde su punta más alta y nos bañaba de sueños.


MARZO

Me transformé en el espejo más fiel de mi infancia
No tenía fuerza para implorarle que se alzara en mi cuerpo
No tenía nada: me llené de vacío, sombras erraban
cuando no sabía nombrar lo que explotaba en el corazón
que ella había reventado con su espíritu férreo
Pasaron los ciclos del alba,
me recordaban cuando me sometía a sus cabellos
—dulce compañía que cristalizaba mi sueño infantil—
que también me quitó con su mano de bruja

Yo la recuerdo con ternura, yo la recuerdo con odio
 no importa, yo la recuerdo
Yo no quería colocarla en un trono para dedicarle versos,
la hubiera destruido con la espada de mi pensamiento
pero frente a sus ojos, la miel hería mis párpados

No era mi intención edificarla con granos de oro,
también me provocó náusea, también me dieron asco los momentos
que arrojamos a la barranca de la mierda
Un buen día la mandé a la chingada, así nomás la desbaraté en el viento
pero su perverso nombre traza una espiral constantemente
cuando voy por las avenidas que repasamos juntos
La recuerdo y exploro sus piernas desde mi sentimiento invertido,
desde el punto que está lejos de sus coordenadas
Probablemente ella duerme cuando la tomo entre mis brazos.

Los poemas pertenecen a Batalla de la aurora (Puerta Abierta, 2015).


KRISHNA NARANJO ZAVALA (Colima, México, 1984). Es Maestra en Letras Hispanoamericanas. Actualmente estudia el Doctorado en Estudios Mexicanos en el Centro de Estudios Superiores y de Investigación (CESI). Es coordinadora académica de la Licenciatura en Letras Hispanoamericanas de la Universidad de Colima. Es integrante, en calidad de colaboradora, del cuerpo académico 49 “Rescate del patrimonio cultural y literario” de la Facultad de Letras y Comunicación de la Universidad de Colima. Ha publicado los libros de poesía: Letanías Mestizas (2011), Batalla de la aurora (2015), Tierra de cada día (2015). Tal vez el bosque (2016).

NOTICIAS Roy Vega Jácome es el ganador del X Concurso “El Poeta Joven del Perú”


  • El poeta resultó ganador de este concurso, que se realiza después de 18 años
  • Otros cinco participantes recibirán mención honrosa
  • La premiación será el 24 de noviembre
Roy escribió el poemario Etapas del espíritu / Runas grabadas en la piel. La proclamación del ganador y de los distinguidos con menciones honrosas tuvo lugar en la conferencia de prensa realizada el martes 24 de octubre, en el Centro Cultural de la Universidad de Piura (Campus Lima).

La premiación oficial se llevará a cabo el 24 de noviembre durante la clausura del I Congreso Internacional Marco Antonio Corcuera, a desarrollarse el 23 y 24 de noviembre, también en Campus Lima de la UDEP.

En este concurso literario, organizado por el Centro Cultural y la Fundación Marco Antonio Corcuera, convocado en agosto de 2016, participaron ciento noventa y ocho jóvenes de todo el país, a través de sus poemarios inéditos. Estos fueron evaluados por el jurado conformado por cinco poetas de reconocida trayectoria: Marita Troiano (presidenta), Marco Martos, Manuel Pantigoso, Ana María García y Juan Carlos de la Fuente.

SOBRE EL GANADOR 

Roy Alfonso Vega Jácome (Lima, 1988) destacó en esta edición del concurso “El Poeta Joven del Perú”, por su poemario Etapas del espíritu / Runas grabadas en la piel. En tanto, Stephany Calderón (Lima) (El péndulo de la locura), Gian Pierre Codarlupo (Piura) (Búsqueda en otro recinto), Donathy Collazos (Arequipa) (Caleidoscopio), Regina Garrido (Lima) (La casa vacía) y María Belén Milla (Lima) (Amplitud del mito), obtuvieron sendas menciones honrosas, por la calidad de sus creaciones.

El poeta Roy Vega estudió Literatura en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Su poemario Rumores de un arpa retorciéndose en la hoguera (Dedo Crítico, 2014) obtuvo una mención honrosa en el VII Concurso Nacional de Poesía “José Watanabe Varas 2011”, organizado por la Asociación Peruano Japonesa. En el 2015, su poemario Muestra de arte disecado (Ediciones Copé, 2016) lo hizo ganar el Premio Copé de Plata de la XVII Bienal de Poesía, otorgado por Petroperú.

Asimismo, algunos de sus textos han sido recogidos en las antologías Ese puerto existe. Muestra poética (2011) y Versos en el aire V (España, 2016), así como en las revistas Lucerna (2013), Bitácora de Vuelos (México, 2016) e Ínsula Barataria (2017). Actualmente se desempeña como corrector de estilo, redactor cultural y librero.

EL POETA JOVEN DEL PERÚ

Este concurso fue creado por un pequeño grupo de activistas culturales (Carlos H. Berrios, Horacio Alva Herrera, Héctor Centurión Vallejo y Wilfredo Torres Ortega), liderados por el poeta contumacino Marco Antonio Corcuera, en 1960. Nació luego de una histórica reunión que tuvieron con el famoso bardo norteamericano Allen Ginsberg, en Lima, quien los alentó a crear este certamen para escritores menores de 30 años. En aquel entonces, la juventud del mundo, en especial la norteamericana, declaraba abiertamente su amor por la libertad y la poesía.  

En la primera versión del concurso, obtuvieron el lauro dos poetas que años después confirmarían su enorme valía: Javier Heraud y César Calvo. Heraud obtuvo el premio con su libro El viaje y Calvo con Poemas bajo tierra, dos libros considerados hoy fundadores de la poesía moderna en el país. Ambos poetas eran menores de edad. Javier Heraud moriría dos años después, a los 21 años.

La muerte de Heraud, en las condiciones en que ocurrió, y luego la música verbal, el talento y la vida bohemia de Calvo hicieron que el certamen “El Poeta Joven del Perú” se convirtiera en uno de los principales referentes de la vida literaria nacional. El concurso se convocaba cada cinco años y Marco Antonio Corcuera lo mantuvo contra viento y marea hasta diciembre de 1999, cuando lo ganó el poeta Selenco Vega con su obra “Sagrada familia”.

Otros poetas consagrados con este premio fueron: Carmen Luz Bejarano, Luis Hernández Camarero, Winston Orrillo, Manuel Ibañez, Antonio Cillóniz, José Watanabe, Jesús Cabel, Juan Ojeda, Jorge Eslava, Bethoven Medina Sánchez, Monserrat Álvarez, Luis Eduardo García, David Novoa y Enrique Hulerig Villegas.

EL CENTRO CULTURAL DE LA UDEP 

El Centro Cultural de la Universidad de Piura es un espacio universitario de diálogo con los ciudadanos. Bajo el concepto de “Universidad Abierta” y a través de actividades académicas y culturales se busca la reflexión en temas de historia, cultura y sociedad. Para mayor información: http://udep.edu.pe/centrocultural/

LA FUNDACIÓN MARCO ANTONIO CORCUERA 

Fue creada en Trujillo el año 2003 por la familia del poeta, con el objetivo de difundir su vida, actividad cultural y obra literaria. Durante los primeros años de la Fundación, aún con vida el poeta, aunque con su actividad restringida por una enfermedad, el trabajo se centró en la ardua tarea de recopilación y clasificación de su obra, apuntes y escritos. Luego de su muerte (2009), la actividad de la Fundación ha crecido mucho. Como producto de la revisión del inmenso material inédito que ha dejado en su escritorio de trabajo, se han publicado varias obras de Marco Antonio Corcuera, tanto en verso como en prosa. Para mayor información: https://marcoantoniocorcuera.com/