CRÓNICA Historia de una fotografía | Alberto Honing


Me dirigía hacia el lugar de la batalla más cruenta de la guerra de Vietnam, la base aérea estadounidense Khe Sanh, siguiendo parte de la antigua Ruta de Ho Chi Minh. Principal ruta de abastecimiento del Vietcong desde Hanói hasta Saigón y con una longitud de 16.000 kilómetros, entre senderos y caminos.

Pasábamos por el viaducto Dakrong y paramos a tomar un descanso. Allí había una placa donde se pone de relieve la importancia de esta ruta. Huí del grupo que conformábamos y no podía evitar situarme sobre el viaducto y ver las impresionantes vistas.

A veces mi imaginación soterraba su belleza y la distorsionaba con helicópteros en formación disparando sobre los pontones flotantes del Vietcong intentando atravesar el río o con incluso aviones soltando agente naranja. Es inevitable, han sido tantas las películas sobre la Guerra de Vietnam, que conforman ya nuestra imaginería mental sobre un país.

Y si el proverbio una imagen vale más que mil palabras es una máxima, en Vietnam la frase se queda corta, debería terminar con y puede parar una guerra, como con aquella fotografía que el fotógrafo Nick Ut tomó de una niña desnuda aterrorizada por el napalm. ¿Quién no la recuerda?

Pero ante todo, la vida sigue y por supuesto, la fotografía está para constatar este hecho, porque la fotografía es también el arte de congelar en una fracción de segundo la vida cotidiana y la tenía allí, ante mí, bajo mis pies, exultante, eufórica.

Esta es la historia de mi fotografía.

Tenía montado el Macro Nikkor 60 mm y reencuadré para tomar varias fotos del río y el paisaje. No es el objetivo de “paisaje” como bien dice su nomenclatura pero lo uso habitualmente porque me parece un objetivo versátil y con muy buena calidad. Cualquier avezado en materia me hubiera sacado de la mochila el Nikkor 14-24 mm, más propio para el paisaje.

Allí no tenía foto, las líneas que formaban el tendido eléctrico arruinaban mi fotografía y un angular no me aportaba nada, sólo más cables. Tampoco tenía mucho tiempo, el grupo que venía conmigo me esperaba en el coche.

En fotografía hay una regla compositiva de incluir un elemento como punto de interés para que la fotografía funcione. Si no funciona es quizás porque la escena es más propia de un fondo. Un elemento puede ser un sujeto, una casa, la línea marcada por el río, un patrón que se repita o también un elemento nítido frente a otros fuera de foco.

Probé con incluir al niño con los bueyes, como un sujeto claramente diferenciado del fondo, pero aquello a priori tampoco me decía que funcionase. ¿O quizás sí? Dispara amigo, ya tendré tiempo de revisar las fotos más tarde.

También pueden leer este texto en el blog: Enfocando


Alberto Honing. Fotógrafo.


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