MINIFICCIÓN Cuatro historias breves | Varios autores


LA VIDA Y LA MUERTE
María de los Ángeles Alcántar

La Muerte se sentó en su trono: un macabro asiento hecho de huesos y calaveras. Mirando a su reino, se sonrió. Aunque su trabajo era triste y lleno de lágrimas, le gustaba lo que hacía. Le daba lástima cuando las personas morían tan jóvenes. Las muertes de niñas y niños le causaban melancolía. Era su esposa la Vida quien le sacaba sonrisas. Entre todas las sombras y malas obras, un rayito de luz alumbraba el lugar. Era ella. Hace años, ellos eran enemigos, se odiaban más que la oscuridad odia a la luz. No se podían ver ni en pintura. Eso cambió cuando los dioses ya no pudieron aguantar más sus bromas tontas. Ellos le dieron la vida a un huérfano, la Vida se enamoró del infante. A la Muerte le dieron un trabajo, vigilar al niño, que algún día sería un malvado tirano. A los diez años, la Muerte fue a cobrar la vida del niño, triste porque se tenía que ir tan joven. Allí se encontró a la Vida, jugando con el niño, disfrazada de mujer. Era bella, algo que la Muerte no había notado. La Vida estaba tan distraída con el niño que no vio a la Muerte. Cuando se dio cuenta que estaba a su lado, le volteó la mirada. La Muerte miró la situación. El niño tenía que morir y ella lo mantenía vivo. Con cualquier roce de la piel, le fortalecía la salud y le aumentaba el tiempo de vida. El reloj que flotaba al lado del niño, el que contaba lo que le quedaba de vida, ya estaba por decir cero, pero en ese momento ella lo abrazó, dándole cinco minutos más. La Vida lo miró, tenía lágrimas en sus ojos y, en ese instante, la Muerte no tuvo la valentía de verla a los ojos. Tocó el hombro del niño y lo vio caer al suelo. Los dos lloraron. Él, porque ella lloraba, y ella por la muerte del niño. Se dieron cuenta de lo difícil que eran sus trabajos; se siguieron viendo, sólo como amigos. Después de tiempo, en sus manos, aparecieron anillos. Al fin, eran la Vida y la Muerte.

LA HORMIGA SUBATÓMICA 
Jorge Jaramillo Villarruel

Una pequeña y laboriosa hormiga, violando los protocolos de seguridad más avanzados, logró colarse en el Gran Colisionador de Hadrones. Los científicos a cargo del proyecto, a través del vocero oficial, informaron que no existía ningún riesgo de que la hormiga hubiera liberado un hoyo negro. Lo que olvidaron explicar fue que la pobre criatura, al ser irradiada por rayos cósmicos artificiales, había dejado de existir en el tiempo y ahora sólo existía en el espacio. Era visible a simple vista pero, para todo propósito, inmortal. Además, desde el incidente se alimentaba exclusivamente de las partículas subatómicas, de las que obtenía la energía casi inagotable requerida para existir a nivel cuántico. Aunque la hormiga no experimentaba el transcurso del tiempo, el resto del universo sí, y con el paso de los días, el pequeño insecto terminaría por comerse hasta el último quark, neutrino y bosón.

LABIOS MOJADOS

Daniel Bernal Moreno

Tanto tiempo la deseé que no podía creer que estuviera desnuda frente a mí. Tiene el pelo empapado y la mirada ausente. ¿Puede alguien envejecer tan rápido? Sus labios están mojados, las yemas de las manos arrugadas. Era tan bella y su rostro hoy lucía inflamado. Mantuvo esa expresión de horror mientras la ahogaba.

GAME OVER

Cástulo Aceves Orozco

Había jugado toda la tarde. La noche entera. Se da cuenta de que amanece porque un rayo del sol le quema el cachete. Falta sólo un nivel para terminar el videojuego. Sus ojos duelen, sus dedos empiezan a hincharse aferrados al control de quince botones y tres palancas de mando. El séptimo ángel de la revelación hace un movimiento inesperado y ataca al protagonista en la pantalla. Pierde su última vida. Quince horas de juego ininterrumpidas para nada. Le sorprende que su madre no lo mandara a dormir. Le extraña no escuchar sonidos en la casa ni en la calle. Se levanta. Recorre todas las habitaciones, abre la puerta al exterior. Sólo cenizas, edificaciones semidestruidas y una calma que duele en sus sentidos acostumbrados a las multitudes. No queda nadie en el mundo. Vuelve a su cuarto. Toma los controles y reinicia la máquina.

Cuerpos rotos, antología virtual de minificción (Bitácora de vuelos ediciones, 2017). 
Textos que resultaron seleccionados de la convocatoria para la antología virtual que en el mes de agosto de 2016 promovió la revista Bitácora de vuelos. La selección corrió a cargo del escritor Jaime Muñoz Vargas.

Libro disponible para leer en línea o descargar en formato epub AQUÍ.

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