¿Se han preguntado sobre el concepto de violencia? ¿Desde cuándo se habla de éste? ¿Cómo es que se configuró para sugerir una idea siempre de fuerza? Lo que quiero decir que violencia es ni más ni menos que “fuerza”, pero una fuerza atroz, letal. Muchos de las estudiosas sobre el tema, coinciden en ello. 

En Esparta, por ejemplo, el que no nacía fuerte era arrojado por el despeñadero. Atenas era un caso aparte. La fuerza, la fuerza por encima de todo. Y seguimos hablando de Aquiles, de Hércules, de su fuerza que se imponía sobre los otros. La fuerza sigue vigente y en manos de los hombres. ¿Por qué hay tan pocas heroínas? La liga de la justicia es un buen ejemplo de fuerza, de ¿poder?, de ¿dominación? 

No confundamos estos conceptos. El poder, si lo es como tal, en su palabra pura, va ligado al poder del ser; la dominación no. La palabra violencia viene de vis, que significa fuerza, impulso. Aquí va otra pregunta ¿el que golpea, el que grita, el que atemoriza, en verdad cree que tiene el poder? ¿Ese poder? En ¿qué momento nos convertimos en víctimas? Cuando esta violencia, esta fuerza, nos convierte en objeto. Por supuesto, el victimario encuentra placer y se regodea cuando dice: “Era necesario golpearte”; “Te lo ganaste”; “Es la manera en como entiendes”. Una y otra vez, hasta que la víctima reconoce su minusvalía. 

El poder, es históricamente del hombre. El hombre que considera a la mujer débil y por eso se debe golpear; en lugar de proteger, golpear para reafirmar un triunfo que lleva de manera implícita un fracaso. Si lo analizamos desde esta perspectiva, pudiéramos decir, que el feminicidio, con todas sus variantes, es la reafirmación de este fracaso. Para este tipo de hombres, las mujeres les resultan insoportables. ¿Cómo frenar su ímpetu, su fortaleza? Y se llama feminicidio, no de otra forma, lo que implica, perseguir por ley, al hombre criminal. Digamos esto al presidente de México, Andrés Manuel López Obrador. Esta es la situación en nuestro país. Retomo una nota de Forbes

1. “La impunidad que nos tiene con este hartazgo a la ciudadanía general, en las mujeres se maximiza porque se ve esta doble victimización del subregistro.

2. Con casi 9 de cada 10 asesinatos impunes en México, añadió el investigador, el país está por encima de la media internacional de 30% a 35% en impunidad.

3. La tasa de impunidad de 89.6% en el primer año de la presidencia de Andrés Manuel López Obrador, en 2019, es similar a la de 89% de 2018 y 89.5% de 2017.

4. Por otro lado, con 29.1 homicidios por cada 100,000 habitantes, México se ha consolidado como el sexto país más violento del mundo. 

5. En México matan un promedio a más de 10 mujeres al día, aunque menos de tres de estos casos se investigan como feminicidio. 

6. La tasa de defunciones de mujeres mexicanas con presunción de homicidio se estima en 4.4 por cada 100,000, más del triple del índice de 1.3 a nivel mundial. 

El tema es gravísimo, porque no sólo hablamos de la violencia hacia la mujer en el ámbito familiar, sino también en el ámbito laboral, escolar, etc. Hablamos de otros temas como la explotación sexual, la discriminación, las violaciones, el acoso sexual. Reflexionemos y veamos la mejor manera de aprovechar ese poder que se confiere. 

Sé que me quedo corta al referirme al poder como generador de violencia, el poder del hombre, no de todos, lo entendemos así, pero finalmente poder mal calibrado, mal calculado. Hombres y mujeres podemos convivir solidariamente, hablo de actividades entre pares. ¿Es necesario el sometimiento? No. Son muchas las cosas que tenemos en común, muchos los proyectos, las políticas que podemos promover desde la misma trinchera. 

Uno de estos proyectos, es propiamente este, el de la violencia hacia la mujer, que además de limitar su libertad y la de su cuerpo, limita también su participación ciudadana: ejercer sus derechos políticos, legales o económicos, entre otros. Usemos de manera positiva el poder. Bravo por las mujeres, no hoy, siempre. 


DANIELA MORALES MARTÍNEZ. Mi interés está en los temas de la mujer. Socióloga.