Mujeres contra la violencia | Nadia Contreras

Este 25 de noviembre se celebró el “Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres”. Las cifras, sin embargo, no son alentadoras:
1. Al menos dos millones de mujeres y niñas son traficadas en el mundo cada año con el fin de someterlas a la prostitución, la esclavitud o a la servidumbre.
2. Según cifras de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el 60% de las mujeres sufre en algún momento de su vida alguna forma de abuso físico o sexual.
3. En el mundo, aún hay países, en los que la violación marital no es un delito; actualmente 603 millones de mujeres viven en naciones en donde la violencia doméstica no es un crimen.
4. La discriminación de género sigue siendo la causa individual más extendida de las desigualdades en el mundo contemporáneo.
5. Entre 2007 y 2013 la tasa de feminicidio en México se disparó a 14 mil 955 víctimas, un promedio de 1.9 a 4.4 casos por cada 100 mil mujeres; seis víctimas cada día.
6. Guerrero, Chihuahua y el Estado de México concentran la mayor parte de las víctimas (35%), la mitad adolescentes, y una de cada cuatro murió asesinada en la vía pública por arma de fuego.
7. Los municipios que concentraron la mayor cantidad de homicidios de mujeres en el país en los últimos siete años son: Juárez (mil 42), Tijuana (405), Acapulco (404), Chihuahua (360), Ecatepec (310), Monterrey (293), Torreón (230), Culiacán (204), Nezahualcóyotl (166) y la delegación Iztapalapa (161).

En este contexto, cabe recordar el libro ¡Basta! + de 100 mujeres contra la violencia de género (Editorial Asterión, 2012). Se convocó a las escritoras a través de e-mail, redes sociales, voz a voz, para que escribieran relatos sobre esta temática.

¡Basta! es un libro que denuncia, muestra, hace conciencia. En palabras de Pía Barros, escritora chilena, quien lideró el proyecto, “aquí poetas y narradoras se dan la mano, porque la literatura cambia el entorno que toca, ya sea por reflexión, efecto espejo, o simplemente belleza. Verbalizar, nombrar, es en sí una nueva creación de mundo, de ese mundo al que aspiramos, un universo no sexista, donde nadie sobre y donde todas y todos seamos imprescindibles”. A continuación, una breve selección de textos.

Opciones
Gabriela Aguilera

Se dijo que tal vez hubiese sido mejor el divorcio. Pensó en eso un minuto nada más, porque tenía poco tiempo para deshacerse del cuerpo.

Desayuno
Romina Campos

Creí que lo querías tostado, le dijo mientras ella forzaba por retirar su brazo de la cocina a leña.

Detalles
Carmen Gloria Berríos

Los pies de Juan son perfectos, salvo por los zapatos que los cubren y que usa habitualmente para golpear a su mujer. Fuera de ese pequeño detalle, me siguen pareciendo absolutamente perfectos.

Basura
Nona Fernández

Alrededor de las seis de la mañana de hoy, en un vertedero del sector del ex Fundo Santa Eugenia, ubicado en el acceso sur de la Autopista del Maipo, comuna de Paine, fueron encontrados los cadáveres de dos mujeres con signos claros de haber sido abusadas sexualmente y luego atropelladas. Hasta el momento se desconoce la identidad de las víctimas, pero según antecedentes preliminares, se determinó que las edades de ambas fluctuarían entre los veintiocho y los cuarenta años.
En el momento del hallazgo los cuerpos se encontraban desnudos y sus ropas desperdigadas por la zona. La mujer más joven habría tenido un calcetín empuñado en su mano derecha, y se determinó que estaría embarazada de unos seis meses. Ambas víctimas presentan lesiones traumáticas en el tórax y cráneo, lo que refuerza la teoría de que habrían sido atropelladas y luego arrastradas por sus victimarios hasta el vertedero del sector.

¿Henry Gauthier-Villars?
Claudia Apablaza

Henry Gauthier-Villars, crítico, artista, músico, escritor importante, según la Wikipedia. Que usó otros seudónimos desconocidos y maravillosos como Henry Maugis, Robert Parville, l’Ex ouvreuse du Cirque d’été, L’Ouvreuse, L’Ouvreuse du Cirque d’été, Jim Smiley, Henry Willy; pero que además, y por sobre todo, y tal vez solamente, es conocido y aparece en la Wikipedia, porque le robó a su mujer, la gran Colette, sus primeros libros, la serie Claudine, y los firmó con su nombre.

¿Te acostaste con César Vallejo?
Andrea Jeftanovich
Ella anota en su agenda Rhein a las 11 horas, un nombre: César Vallejo. Para él es un nombre cualquiera; para ella, el autor de los versos que lee descubriendo otra forma de nombrar las cosas. Si define “deseo”, ahora dirá “…fue una tarde de septiembre/ cuando sembré en tus brasas, desde un auto/ los charcos de esta noche de diciembre”. Él la cela desde siempre, por eso husmea sus cosas y le intriga esa cita a media mañana. Hace días que él no le habla, llega a casa dando un portazo. –¿Qué pasa? –Nada. –Pero cómo que nada.
–Me tenís que explicar algo. Tira la agenda abierta y pregunta –¿Te acostaste con César Vallejo? Ella ríe fuerte. –Lee –dice. –Ignorante. Él vuelve los ojos locos, el rostro fiero, abre zanjas oscuras en su alma. Ella repite: “Hay golpes en la vida, tan fuertes, yo no sé…”

Mujer bien parada
Andrea Maturana

Como ella era una mujer bien parada, que sabía defender sus derechos y no daba su brazo a torcer, un día él se lo torció con tal fuerza que, antes de rendirse, la articulación de su codo cedió con un violento crujido.
En el hospital ella dijo que se había tropezado. Caído contra unos escalones.
Después él le regaló flores, la atendió, la consoló, le hizo el amor como si hubiera sido la primera vez.
Ahora ya no pelean tanto, ni es necesario confrontarla para que dé su brazo a torcer porque nunca más volvió a ser el mismo.
Le quedó así el brazo, torcido.

Como en las películas
María José Navia

En la pantalla del televisor, los golpes suenan en perfecta coreografía con los gritos. La heroína sangra por la nariz pero su cabello sigue cayendo sobre sus hombros, perfecto. Los moretones parecen combinar con su blusa. La música de fondo acompaña con precisión los impecables movimientos del hombre.
La niña observa hipnotizada, sin poder cambiar de canal.
Su padre, en la cocina, se sirve un trago, quebrando un par de vasos en el intento. Su madre, en el baño, con la puerta entreabierta, emite débiles gemidos.
Tiene el pelo desordenado. Sus moretones no combinan.
(Tampoco hay música).
Fuera de eso, todo es igualito a las películas.

Twitter: @contreras_nadia