ESCAFANDRA Mi habitación propia | Blanca Vázquez


La libertad no puede ser fecunda para los pueblos que tienen la frente manchada de sangre.
José Martí

El despertador suena 6:00 a.m. Empieza el día, y con él, diversos cuestionamientos llegan a mi mente. Enciendo la radio para escuchar el noticiario. Un café, quizá unas galletas y un poco de fruta, reviso las páginas electrónicas de los periódicos y me dispongo a tomar un baño, me arreglo y salgo de casa lo más pronto posible para llegar puntual a mi clase. En el servicio público observo los rostros, la mayoría son mujeres que llevan a sus hijos a sus escuelas y luego parten a sus trabajos, cargan con dos mochilas, un bolso y una bolsa lonchera para traer comida para toda su jornada. Otras más, estudiantes, con mochilas y celulares en mano. Por un momento imagino sus historias, me pregunto qué es lo que anhelan, si están enamoradas, si tienen deudas o si acaso saben quién son, me pregunto si ellas me miran, si no soy invisible, si existo.

En México (como en el mundo) las mujeres han luchado por la equidad e igualdad en derechos, la mayoría se espanta cuando alguien se asume feminista y cuestiona desde el discurso sexista hasta el acoso callejero. Esas mujeres que van acompañando mis trayectos durante el día, que suben y bajan del transporte, que caminan a mi lado en las aceras, que compran comida, que toman café con su pareja o leen libros, juegan futbol o van a casa a continuar otras labores no están seguras. Yo no vivo segura. Nadie en este país lo está y es deplorable. El Estado y sus instituciones sólo velan por intereses concretos, su enriquecimiento y su constante concentración del poder. Marie Curie creía que uno debía preocuparse tanto por la vida, ella vivió en otro contexto, me pregunto si hoy pensaría igual, cuando una ola de feminicidios no reconocidos por las autoridades naturalizan una violencia hacia las mujeres sólo por el hecho de ser mujeres y siempre concluyen que son casos de homicidio por muertes pasionales o involucradas en el crimen organizado.

“En los términos prácticos del Modelo de Protocolo feminicidio se entiende como: la muerte violenta de mujeres por razones de género, ya sea que tenga lugar dentro de la familia, unidad doméstica o en cualquier otra relación interpersonal, en la comunidad, por parte de cualquier persona, o que sea perpetrada o tolerada por el Estado y sus agentes, por acción u omisión"[1]. Mi profesor Jaime de sexto año de primaria me decía: "Recuerda siempre que eres absolutamente única. Justo como todos los demás". Tiempo después supe que esa era una frase de la antropóloga Margaret Mead. Y la fui haciendo mía, tan mía pero no del todo introyectada. Tuvieron que pasar los años para que yo me asumiera feminista y por ende en comunidad con las problemáticas humanas.

Hoy es día del Médico y la medicina en este México rojo puede decirse que está de luto por el asesinato de la Dra. Adela Rivas Obé. La fiscalía maneja dos líneas de investigación y entre ellas el crimen pasional. Hay una constante indiferencia que visibiliza la poca importancia que se tiene de la perspectiva de género y de la gravedad de los feminicidios a lo largo y ancho del territorio. Basta ya de una educación para la mujer que no puede llamarse como tal educación, sino doma, pues se propone por fin la obediencia, la pasividad y la sumisión como en algún momento expresó Emilia Pardo Bazán. ¿Qué se necesita para que los otros y las otras nos vean?

Vuelvo a casa llena de proyectos, de ideas, de anhelos, de charlas compartidas… vuelvo a casa y me duele imaginar qué pasó por la mente de Rivas Obé en sus últimos instantes, a quién miraron sus ojos, cuándo su corazón se detuvo… sé que uno no nace mujer, sino que se va haciendo mujer. Busco mi habitación propia y me duelo y me duelen ellas porque queremos ser vistas, escuchadas y respetadas; somos seres vivos en este conflictivo planeta.


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[1] http://fundacionjusticia.org/que-es-un-feminicidio

Para leer:

1. Virginia Woolf. (1986). Una habitación propia. España: Seix Barral
2. Nuria Varela (2005). Feminismo para principiantes. Argentina: Ediciones B
3. Simone de Beauvoir. (199). El segundo sexo. Buenos Aires: Sudamericana
4. Gioconda Belli. (2010). El infinito en la palma de la mano. España: Seix Barral

Itasavi1@hotmail.com

Ilustración | Isem Garcia Massana

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