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    POESÍA Tres espectros | Gabriela Méndez Guido


    I
    Subiste a mi litera,
    y juntos escalamos el cerro de la almohada
    a palpitantes conversaciones
    compuestas de memorias de humo
    que nos descendían al recuerdo;
    nos envolvían en una espiral
    (anhelos, silencios)
    que se carcajeaba
    del pretérito
    o de la escurridiza nostalgia que nos sudaba.
    Quise decirte algo coherente,
    algo vivo,
    y sólo una volátil burbuja de diálogos extinguidos
    se articuló en mis pupilas,
    tan efímera
    como nuestro encuentro.


    II
    Cada que una bocanada verde,
    (plantas, silencios),
    me lleva al caleidoscópico mundo de los sueños
    pienso que sus espirales
    también te están rotando.
    Aquí soy una extraña
    que le surca al tiempo,
    a soplos terrenales,
    olas para agradecer
    que aún nos salpica el mar de los cielos.

    Caballero sometido:
    sé que te estas escondiendo
    y huyes a la noche,
    —noctámbulo de la caída,
    hombre subterráneo creciendo a la inversa—
    en donde no se te dislocan los nervios por existir.

    Te busco
    entre los gritos de pólvora
    que emanan mis amuletos destrozados.
    Afuera,
    entre tinieblas,
    una estampida de los hombres fugaces
    en los que te has ido quedando,
    no me deja salir ni por mi ventana,
    como aquél día que al quebrarse nuestra orbe
    prometiste cuidarme,
    sólo que ahora,
    a mí me carcomen los secretos.

    III
    ¡Ya agarró vuelo la noche!,
    me monta en su cintura
    ¡a lunazos!,
    y caracoles de vapor.
    Lleva fuerza,
    lleva vida,
    y hay testigos ancestrales
    con lenguaje de átomos silvestres
    señalando a miradas
    que el pedazo negro de tu densa forma
    hiede a mohos de baúl
    (polvos, silencios).

    Lo tuyo es esto:
    crecer lodo en tu garganta
    hasta que mida,
    en el hervor de lo velado,
    lo mismo que el juego
    de saciarse de creencias
    en el que hacen apuestas
    los huéspedes de tus manos.

    Yo ya me fui,
    por la senda sin ruido de pisadas
    que soplan los materiales nocturnos;
    dónde el reflejo lunar sangra olas violentas que,
    errantes,
    acunan mis pies de relámpago.


    GABRIELA MÉNDEZ GUIDO (Edo. de México, 1991). Artista del movimiento, bailarina de danza árabe, escritora, maestra de yoga, modelo, terapeuta, creadora multidisciplinaria y directora de Profetistas: el arte como profecía.


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