RESEÑA Crítica de género, raza y clase social en la novela Ojos Azules, de Toni Morrison | Urla Poppe


Hace algún tiempo quedé impactada cuando llegó a mis manos este MARAVILLOSO libro sobre la violencia hacia las mujeres, que ahora parece, se ha puesto de “moda”. Cuando la literatura, como siempre, se adelanta a estos acontecimientos y a través de los ojos de esta heroína pequeña llamada Pécola, Toni Morrison quiere mostrarnos algo más allá de la propia violencia. Es llevar al espectador, por todo lo alto, a ver más allá de lo que sus ojos ven, ver dentro de la intimidad más frágil aquella violencia que viven muchísimas niñas en todo el mundo. Un libro que nos abre hacia la inocencia, revelándonos el odio, por culpa de lo que la sociedad nos marca.
          Toni Morrison es una maestra, una de las pocas mujeres ganadoras del Premio Nobel (ahí dejo el recadito) y que con este libro nos muestra lo que la raza, la cultura, las clases sociales aunadas al conflicto de ser mujer, puede hacer a una pequeña niña.
Yo quiero centrarme, no en Pécola, de la cual habría que seguir haciendo grandes manifiestos. Sino de aquella figura que está tan presente en su vida, su madre Pauline y de aquél padre, que según Pécola, la “molesta” por las noches. Una mujer pobre que trabaja como sirvienta en una gran casa de lujo de blancos acomodados que odian su vida, su casa, su situación y, por supuesto, a su hija.
          Pauline vive en una sociedad marcadamente blanca, donde su voz al igual que la de Pécola prácticamente no se escucha. A nadie parece interesarle su vida. Estas desigualdades no sólo son por el hecho de ser mujer, sino también por ser negra y pobre. Todas sus características englobadas en un cliché terrible que es el pertenecer a una minoría social, racial y cultural. Vive en un mundo marginado por la sociedad, a la cual sirve. Es normal que termine odiando lo que es y lo que tiene. Su sociedad margina lo que es y todo lo que su raza es. Los negros entraron a Estados Unidos como esclavos de los blancos, una sociedad antes colonizada por los ingleses. No podemos separar su raza de su cultura o de la colonización americana, que marcan la vida de Pauline y la de muchas mujeres de su época igual de discriminadas, cuya valoración y autoestima van ligadas a lo que la sociedad piensa de ellas.
          Creo que todo esto supera a Pauline, la cual en su situación es difícil de juzgar respecto a la terrible situación que su hija se tiene que enfrentar cada día. Aquella violencia salvaje camuflada en la oscuridad y la privacidad de la casa, una horrible realidad que enfrenta a Pécola día a día. Un padre machista, violento, perturbado, también sumergido en una marginación racial y social. Porque aunque sea hombre ha tenido que sufrir sus propias marginaciones que cobardemente asume.
          No tiene disculpas ninguna y os aseguro que cuando van leyendo la historia, dan ganas de odiarlo como si fuese real. Porque aunque sea un personaje inventado, estas cosas nos suceden a las mujeres y niñas que tenemos que aguantar como campeonas y aceptar nuestro “destino” sin rechistar o si eso ya en bajito para no molestar. Nuestro rol como hombres o mujeres evoluciona, no hemos nacido sabiendo lo que se espera de nuestro sexo, lo vamos aprendiendo. Rodeado de prejuicios, la feminidad para la mujer y la masculinidad para los hombres. A la mujer se le atribuye las tareas del hogar, los hijos. Se sugiere que un hombre bien cuidado tiene una mujer detrás. Algo natural, incluso hoy en día. No se aprecia la individualidad, estar bien sin necesidad de tener una figura materna detrás. La mujer siempre ha estado ligada al papel de madre, al cuidado de los hijos, incluso tienen que tener ese mismo rol con sus maridos.
          El hombre encaja en lo que se mantiene hoy en día por machismo: "el conjunto de actitudes y prácticas aprendidas sexistas llevadas a cabo en pro del mantenimiento de órdenes sociales en que las mujeres son sometidas o discriminadas." (Wikipedia). Todavía tiene la idea de que tener una esposa será como volver a su hogar, a la sobreprotección de mujeres también machistas. Y que su única función radica en llevar el pan al hogar.
Aquí he intentado agrupar, un poco en síntesis, problemas, que gracias a quien sea, se estudian en las universidades. Los estudios de género, raza y clases sociales ayudan a ver más allá de lo que vemos a simple vista y creo que la literatura es un medio maravilloso para llegar a que TODOS y TODAS lo veamos de un modo sencillo y accesible. Aunque creo que éstos temas deberían ser más estudiados en el colegio, no tanto en la universidad, y que se haga leer libros como el de Toni Morrison o libros como La mujer que se estrellaba contra las puertas de Roddy Doyle.
          Es importante que nuestros jóvenes, hoy en día, que están sobreestimulados y sobreinformados puedan diferenciar lo bueno de lo malo. Movimientos como el #MeToo y #TimesUp deben ayudar a mirar a que más allá de Internet existe un mundo real con sus virtudes, sus contradicciones, etc.; los libros, por su parte, deberán motivarlos con personajes tan potentes como esta niña y ponerse en el lugar de ella, incluso de personas como Pauline. Este libro, es de los años 70 y, pese a su lejanía, dice mucho de cómo estamos hoy y de lo mal que estamos evolucionando.


URLA POPPE
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