Justo en el aniversario 85 de Gabriel Zaid, que los cumpliera el pasado 24 de enero, la Editorial Lectorum rinde homenaje al intelectual, nacido en Monterrey, al publicar en su “Sello de Poesía” que coordina Rogelio Guedea, la breve antología La claridad furiosa. Bitácora de vuelos ha tomado algunos de estos poemas de Notimex.  


Resplandor último

La luz final que hará
ganado lo perdido.

La luz que va guardando
las ruinas del olvido.

La luz con su rebaño
de mármol abatido.


Canción de seguimiento

No soy el viento ni la vela
sino el timón que vela.

No soy el agua ni el timón
sino el que canta esta canción.

No soy la voz ni la garganta
sino lo que se canta.

No sé quién soy ni lo que digo
pero voy y te sigo.


Tumulto

Me empiezan a desbordar los acontecimientos
(quizá es eso)
y necesito tiempo para reflexionar
(quizá es eso).

Se ha desplomado el mundo.
Toca el Apocalipsis.
Suena el despertador.

Los muertos salen de sus tumbas,
mas yo prefiero estar muerto.


Dormidor

Me ha rechazado el mundo verdadero.
Torpe, dando traspiés, sediento, opaco,
me arrastro hasta las puertas de la muerte.
¡Qué lejos de vivir me hace sentirme el sol
cola feliz, espuma, patas bárbaras,
ola que entra al abrir hasta casi tumbarme. 


Claridad furiosa

No aceptamos lo dado, de ahí la fantasía.
Sol de mis ojos: eternidad aparte, pero mía.

Pero se da el presente aunque no estés presente.
Luz a veces a cántaros, pan de cada día.
Se dan tus pensamientos, tuyos como los pájaros.
Se da tu soledad, tuya como tu sombra,
negra luz fulminante: bofetada del día.


Asolador

León de sol, fiera suelta
rugiendo en los portales.
Angustia de la siesta.
En la plaza no hay nadie.

Las sombras de un mal sueño,
clavadas como árboles,
quieren huir: no pueden,
o gritar: no les sale.