Estoy creando la imagen de Teresa. Está enferma.
Pienso: he dado vida. Pero ella dice que está muerta.
Estoy creando la imagen de Teresa. Hago que se mueva poco a poco.
Pienso: debo ayudarla. Pero ella dice: no se puede sanar a una
sombra.
Estoy creando la imagen de Teresa. Comienza a moverse y yo con
ella.

Estoy creando la imagen de Teresa. ¿Por qué creando?

Cielo al revés se trata de dos cuestiones inseparables: una inversión en la que la idea inferno ya no puede remitir solo a lo sensible; que no hay separación entre lo alto y lo bajo, entre esencias y simulacros:

Lo que viaja por arriba se confunde con lo que viaja por abajo por
afuera por adentro sueño que avanzamos sin encontrar la salida: ella
dice que el verdadero centro de la ciudad está aquí, en Once.

Y otra, tal vez, consecuencia ética y política de la primera, en la que el sur desplaza el dominio del norte (La aguja de tu pensamiento apuntará al Sur):

(Teresa, le digo, ahora que estás viva, ayudame a cruzar todos
los círculos de la Realidad. Llevame de la mano. No puede ser esto
solamente. No puede ser la belleza no, tan sólo dolor. Llevame más
allá de la belleza. Crucemos crucemos rápido porque seguro que has
aprendido:
La Patria no existe, Teresa, pero existe el Sur).

Estoy creando la imagen de Teresa. ¿Por qué creando?

El poeta no está intentando recordar una imagen (εδος) dotada de esencia. Está creando, dando existencia, creándose junto a aquello que crea. No hay otro modo de entender el deseo, siempre inseparable del plano que dibuja:

Estoy creando la imagen de Teresa. Bajo las vendas brilla el sol.
Abre los ojos y dice:

Estás creándome.
Mi cuerpo es tu mapa.
Pero es mi historia la historia del Sur.

La Metafísica de la imagen de Teresa pareciera estar mucho más cerca de las palabras de Deleuze en su Lógica del Sentido: “[…] una  semejanza  es  retroyectada  necesariamente  sobre  sus  series  de  base,  y  una  identidad  necesariamente  proyectada  sobre el movimiento forzado” (Doy forma a su mirada y me obliga a mirar con ella o No me estás creando. / Yo te estoy creando), que del viaje ascendente de Dante. El simulacro-Teresa, polisémica, búsqueda de un sentido metonímico, es una presentación de un acontecimiento en lo que tiene de pura inmanencia:

Estoy creando la imagen de Teresa.
Dama de los apósitos, surge entre gasas, se aleja poco a poco de las
cirugías de la mente.
Estoy creando la imagen de Teresa.
Su belleza es infecciosa.
Doy forma a su dolor y ella dice:
Mi cuerpo está herido. Mirá.
Por su herida crece el Sur.

Y el plano de inmanencia en donde la línea de fuga del sur, lo colectivo, alcanza su velocidad máxima: 

Soñé el Sur.
Soñé que mi cuerpo era una gran avenida por donde crecía un pozo
por donde crecía otra ciudad atravesada por las voces de los míos.
Yo llamaba desde el fondo pero nadie contestaba.

Ellos ascendían se perdían en lo Abierto.
Supe que yo era ese pozo cuando quedé vacío, hundido en el Sur.

De ahí que todo suene como un inmenso murmullo, mucho más que un diálogo: múltiples conversaciones (con Dante, con Teresa, con Inger Christensen –indirectamente–, con el lector, con las nociones de fenómeno y acontecimiento y, en definitiva, con los cuerpos y las almas que lo habitan) que coexisten y se superponen para que entre lo alto y lo bajo ya no exista más que una única conexión: la superficie, el Sur, el Cielo al Revés.

Estoy creando la imagen de Teresa. ¿Por qué creando? Porque es el único modo de ser fiel al acontecimiento:

Retirando la venda ella dice:
Yo era una niña que jugaba con la muerte y ahora...
Mirá de frente mi herida. Tocala.
Entremos para siempre al Sur.

Estoy creando la imagen de Teresa. ¿Por qué creando?

Aunque se tratase de un sueño (¿qué lo es y qué no?), crear la imagen de Teresa, es crear un mundo en el que la enfermedad es trocada por algo de otro orden, por una visión liberadora.

Soñé con un libro cerrado por la Realidad.
Soñé con mis ojos cerrados por la Realidad.
Soñé con la imagen de Teresa mirando una pared silenciosa.
¿Dónde estuviste? –volvió a preguntar– Soñé que arriba mío pesabas
como la Realidad.

Tal vez el amor no sea otra cosa que el caos emergiendo y trastocando todas las convenciones, poniéndonos los pies en el cielo. Tal vez la cura a toda tristeza y enfermedad esté en el lenguaje. Quizás la única vida posible sea la poesía.

MARTÍN AYOS (Villa Ballester, Prov. de Buenos Aires, 1971).  Libros Publicados:  X, Ediciones Estigia, 1999-2000.  Caos o Naturaleza, Autoedición, 2011 Participación en Homenaje a Pedro Chappa, Colección Alto Guiso, Editorial Leviatán, 2017 Dejando Santos Dumont, Buenos Aires Poetry, 2018  Sobre la Marea Negra y la poesía en Zona Sur a finales de 1980 En: Bartalini C. Biaggini M. Comp., Literaturas y Conurbanos. Buenos Aires: UNAJ, 2020 Uirapurú o Devenir-Pájaro, (en preparación) 2020.  Los poemas de su libro Caos o Naturaleza sirvieron de colaboración en dos muestras: Siete variaciones acerca de “No siempre puedes obtener lo que deseas” Junto a Santiago Cucullu, Salina Art Center, Kansas, USA, 2010-2011. En la bruma de lavanda Junto a Santiago Cucullu, Galería Labor, México DF, México, 2011.