DURANTE EL DÍA
 
Para observar la claridad
hay que cerrar un ojo
beber sangre los domingos
partir un limón
llenar de sal
un cuerpo previamente ocupado
                    El otro
virgen
guardarlo en el refrigerador
para los lunes
 
Para observar la claridad
hay que mirar con el pubis
bañarse en saliva ajena
abandonar el asco
en una noche sin luna
              subir
antes de quebrar la voz.
 
 
MERCADO HIDALGO
 
En el despertar del mercado
los recuerdos comienzan:
Miles de implacables gritos
animales ensangrentados
abiertos en el canal
listos para el paraíso en la tierra
 
Al momento de levantarse
cortinas y hombres
                     pechos de metal
son parques ambulantes
sufrimiento
Llevan un conquistador en el bolsillo
y el bostezo pegado
a los olores
 
El tiempo no perdona
La amargura es un niño
y un anciano
sin jubilación
 
Fin de un año
sobre las brazas
personas corriendo
con el fuego aparejado a los cabellos
Un hombre se resiste
a bajar la cortina
a huir de la muerte
En su rostro
se refleja la rabia
Un ángel se refugia en sus costados
sabe de la deuda cobrada
 
Petardos
siempre nos alcanzan
Pedazos de loza caen al piso
siempre nos alcanzan
 
Un tiempo termina
paracetamol para las arterias
Vodka para los nervios

El ejército baja la cortina de metal
un hombre no se resigna.
 
 
EL MITO DEL FRUTO
 
Nunca seré más que un trozo de adobe
                  un pedazo de carne
la armonía de un fruto jugoso
El tiempo destila su espíritu
                      y el sexo
unas apuesta a los instintos
Siempre seré
                         simplemente
un barco ebrio con los sueños perdidos
varado
en la ceremonia del otoño.
 
 
DE LA ARENA
 
De la arena
recojo el infortunio
de implorar al cielo
Pretendes de mí
el costado de la historia
y noches de brisa
Pero de mí
                 no sale ni el deseo
estoy más allá
de la sangre y las arterias
 
La luz entró en otra mirada
la mía se quedó a ciegas
Sólo escucho una balada
y a lo alto
la respiración de la vigilia
 
Prometo callar
y beber la sangre
en la segunda canción.
 
 
SALTANDO DE CUEVA EN CUEVA
 
Ya no iba a esperar
a que la gata
saltara fuera de la ventana
Estaba ligada a su felpudo cuerpo
Cuando volteaba
esperaba una piel diferente
un zarpazo que abriera mi vestido
 
Los colores rosas la calmaban
y empezaba a maullar
El ronroneo se alojaba en el tímpano
 
En  la gata se anida
el amor y el recelo
Este último
es un amante de horas fijas
siempre con la duda en el asalto.

Foto de Nice Guys en Pexels

MARY CARMEN GERARDO, del puerto de Veracruz, Licenciada en Ciencias de la Comunicación y Maestra en Educación por la Universidad Veracruzana, inicia oficio poético en 1990. Con tres libros de su autoría llamados: Vía sin vuelta (Editorial Ezra Michelet, 1992),  Isla o Sirena (CUHM, 2007) y Los círculos del edén y el infierno (2010) de la colección Bicentenario-centenario editado por Gobierno del estado, IVEC. Tiene en su haber diversas antologías, siendo las últimas editadas por Ventana de papel. Promociona la lectura desde 1996 con círculos de lectura en diversas universidades como el CUHM Y EL TecMilenio. Reconocimiento Salvador Díaz Mirón 2019 por La Sociedad cultural Baluarte Actualmente es encargada del Centro de información y documentación Ing. Luis Reyes Larios  de UGMEX, donde dirige el Círculo Lector y el Conversatorio. Preparando la edición del poemario La mujer que abraza el mar.