Alma Karla Sandoval, originaria de Jojutla, Morelos, escribe poesía, novela, crónica y ensayo, y tiene publicados más de 30 libros. En esta ocasión, agrega a su quehacer poético esta antología titulada Algo roto, algo quemado y algo negro, antología improbable, ebook publicado por Bitácora de vuelos ediciones (2021).

Breve selección de textos que forman parte, lo más seguro, de sus 19 libros de poesía, entre los cuales se reconoce Tiempo de Anémonas, (2019), Proyecto Editorial La Chifurnia, Festival Internacional de Poesía en Puerto Rico; y Por defecto de Melena (2019), Tintanueva Ediciones, CDMX. Premio Nacional de Poesía María Elena Solórzano.

En esta reunión de poemas, lo único improbable es el silencio, porque en cada verso y en cada poema que componen los tres apartados que la integran: “Se rompe”, “Se incendia” y “Rojinegros”, la voz poética no se calla, sino que nos dice en todo momento hacia dónde hay que mirar. Entonces, nuestros ojos se centran, no en las cosas, no en unos tacones, no en el canto de un nuevo día, sino en la idea de que al incendiar o romper lograremos una transformación.

A través del lenguaje, a través de estructurar una serie de versos o reunir poemas que gritan lo que se rompe, lo que se quema y lo que se tiñe rojinegro, hay la posibilidad, no solo para la escritora Alma Karla Sandoval, sino para el lector, de volver a unir los pedazos de lo que se ha roto, convertir las cenizas de lo que se quema en su estado anterior o dar luz a lo que se ennegrece.

A partir de esta trilogía, dos acciones y un calificativo, podemos acceder a un lenguaje donde encontraremos rastros de tres importantes poetas: Idea Vilariño y Marosa di Giorgio, ambas de origen uruguayo, y el francés Blaise Cendrars. Por ello, no es gratuito encontrar, en “Se rompe”, primer apartado de la antología, poemas donde queda el paso de Ida Vitale; es decir, hay rasgos de existencialismo y del cuerpo como forma de protestar ante las adversidades que la mujer enfrenta. En Se incendia, nos rasgarán las desoladoras contemplaciones al igual que a Cendrars, desde el tren Transiberiano, pero nosotros, desde los ojos de la voz poética; mientras que, en Rojinegros, el imaginario marosiano estará presente y nos permitirá recordar algo de su Clavel o tenebrario o sus Papeles salvajes.  

En esta obra, estamos frente a una serie de experiencias en las que se nota cómo a través de romper con los recuerdos, con las imágenes que duelen, con los sentimientos, se puede renovar nuestra vida y darle sentido. En este caso, el sujeto lírico, voz femenina, nos muestra que existe aún la indiferencia y la falta de interés por lo que sucede con el otro, se trata de que pocos se interesan en lo que acontece en el interior de una persona, tal como se anota en el poema de Idea Vilariño y que da inicio a esta antología improbable, cuando dice que no es suficiente que veamos a través de los ojos del otro si no somos capaces de mirar lo que le duele o causa molestia.  

O como lo confirman, por ejemplo, los siguientes versos de “Corredor con disfraz”: “Es simple, les quiero decir, muy fácil: un corazón adolorido y la certeza de que a nadie le incumbe la llama que crece”. Sin embargo, en “Poema mientras caminas”, hay ya cierta rebeldía ante los actos de indiferencia y los estragos del desamor, hay esa forma de no querer ser un ser pasivo, un ser herido, aniquilado, por eso esto se escribe en los versos: “¿Quién apostaría por un beso de escarcha?, ¿por la gota roja que ahora fluye? Quieta no. Quieta jamás”.  

La autora, también especialista en feminismo, apunta la elección de sus poemas hacia tres puntos que han sido motivo de molestia para el ser humano, anota con cuidado tres formas diferentes de sentir las cosas del mundo y me atrevo a decir que en el apartado “Se incendia”, nos coloca los ojos de Blaise y de otros tantos que desde el tren Transiberiano u otro tren, nos hacen ver que el tiempo quema “como el brote de una hierba mala”.

En “Rojinegros”, último apartado de la antología, podremos leer que se nos acerca una visión del rojo y el negro en sus formas violentas, incómodas o nostálgicas; no el color rojo de lo romántico, de la pasión, sino el rojo que quema, el rojo que nos hace ver heridas, infortunios, que nos hace extrañar o nos hace entrañables. No el negro solitario, sino un negro acompañado de cenizas, de caballos, de jóvenes muertas, ese negro de una historia pasada que nos hace recordar la caída de un pueblo.

Aunado a esas manifestaciones del rojinegro, encontramos el lila emancipador, el amarillo de la luz, del sol, el verde de los árboles, el blanco del granizo, del semen. Y también están los otros colores, el de la rabia, de la decepción, de la ausencia, de la muerte, que rompen, que incendian, que ennegrecen y se vuelven motivo y material de escritura de Alma Karla Sandoval y ahora son parte de este ebook, que estoy segura, los lectores leerán con la certeza de que, en cada palabra, en cada verso, en cada poema, hará explotar en su memoria diversas emociones y estados de ánimo y también, aquella sensación de choque eléctrico que causa la poesía.

 
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