LETRONAUTA Año nuevo, vida… ¿nueva? | Wilberto Palomares

No importa los propósitos que te hiciste, todos llevan tatuada la promesa de convertirnos en mejores personas.
Año: es el tiempo que trascurre entre dos pasos consecutivos de la Tierra por un mismo punto de su órbita, tomando como referencia a las estrellas. Generalmente usado por los astrónomos, su duración es de 366,255936 días siderales. Equivale a 365, 256363 días solares medios (365 días 6 horas 9 minutos 9,7632 segundos).
         Así es como la ciencia trata de explicarnos qué es un año, más allá de ser una unidad de medida básica. Pero nosotros, los no científicos, no sabemos de años siderales, órbitas espaciales imaginarias ni de la velocidad a la que se expande el Universo.
         Tampoco sabemos de años draconíticos, ni que a Plutón le toma 247 años y 256 días hacer lo que nuestro planeta en solo 365. No sabemos que el calendario que usamos a diario desde hace 500 años se llama Gregoriano por su principal promotor, el Papa Gregorio XIII.
         Lo que sí sabemos es que cada 365 días hay que celebrar.
         Cerrar ciclos; olvidar viejos amores; perdonar rencillas de las que ni siquiera recordamos el inicio; saldar deudas con los bancos; llamarle a la tía a la que nunca le hablamos, acaso para confirmar que sigue viva y adoptando gatos callejeros. Cuando cambiamos de año, cambiamos de vida.
         Año nuevo, vida… ¿nueva?
         El ciclo del calendario cambia, pero nosotros seguimos siendo los mismos. A pesar de las 12 promesas que nos hicimos a la medianoche del 31 de diciembre, con cada campanada, con cada uva, con cada abrazo y con cada beso; seguimos siendo los mismos.
         Ahí es donde radica la magia, porque aunque abandonemos el gimasio a finales de enero, dejemos la comida sana en febrero y regresemos al cigarrillo a principios de marzo, el cambio de año nos deja dibujarnos un futuro, uno mejor; uno donde podemos ser mejores.
         No importa los propósitos que te hiciste, todos llevan tatuada la promesa de convertirnos en mejores personas. Quizá lo logremos, quizá no, quizá iniciemos y abandonemos el esfuerzo, pero el deseo de ser mejor está ahí y nos acompañará con fuerza cada día, aunque sea sólo un par de meses y para abril ni siquiera recordemos dónde recibimos el año nuevo.
         Nosotros, los no científicos, no sabemos que La Tierra gira alrededor del Sol describiendo una órbita elíptica, a una velocidad media de 29,8 km/s. Tampoco que le toma a nuestro planeta 24 horas girar sobre su propio eje a una velocidad aproximada de 1,700 kilómetros por hora… pareciera que el día y la noche tienen prisa.
         De lo que sí sabemos es de contar los días, de empezar de nuevo, sacudirnos el polvo y continuar viviendo, aunque sigamos siendo los mismos y el único cambio sean las hojas del calendario.
         Feliz año nuevo.

Fotografía | Albert Capell

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