DE AQUÍ Y DE ALLÁ Entrevista a Juan Casamayor (Homenaje al Mérito Editorial, FIL 2017) | Manuel Vazquez


Durante el marco de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, se entregan un sinfín de premios dentro de los diversos ámbitos que engloban al mundo de las letras. En el marco de este suceso, se suele hacer también un Homenaje al Mérito Editorial, mismo que funge bajo las bases de reconocer a los grandes editores que día a día consolidan su visión en un oficio riguroso. Dentro de los galardonados con este reconocimiento se encuentran: Enrique Krauze, Jorge Herralde, Francisco Porrúa, Roberto Calasso, Alí Chumacero y Juan Casamayor con quien recientemente hemos tenido una entrevista para dialogar sobre los procesos que sigue de manera rigurosa para hacer de Páginas de Espuma una de las grandes editoriales de habla hispana.
JUAN CASAMAYOR (Madrid, 1968). Es licenciado en Filología Hispánica por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Zaragoza, donde realizó su doctorado en literatura española del siglo XVIII. En 1999 fundó junto con Encarnación Molina Páginas de Espuma, sello independiente que se ha convertido en la editorial de referencia en el género del cuento en castellano. Imparte clases en el Máster de Edición de la Universidad Autónoma de Madrid, y el Máster de Narrativa de la Escuela de Escritores de Madrid. Ha sido galardonado con el Homenaje al Mérito Editorial de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara en su edición del 2017.
—Manuel Vazquez (MV): Lo felicito por el homenaje que se le ha otorgado, además también por ser el director de la editorial Páginas de espuma. Me gustaría comenzar con una frase que ayer se dijo en el homenaje que se le rindió, que dice, que el cuento ya no vende, pero como sabemos la editorial ha ido a contracorriente. ¿Por qué?

Juan Casamayor (JC): Es verdad que hace 25 o 30 años, esa frase pesaba muchísimo como una loza, esa sentencia “el cuento no vende” y había una contradicción en esa propia sentencia, porque por otro lado el cuento en español disfruta de una tradición muy hermosa, profunda, muy variada, muy rica. Entonces podemos concluir que no está en lo literario, en la falta de calidad o en la falta de creadores porque no se venda, parece que está en la actitud de los que lo deben vender, solo en la industria editorial. Páginas de Espuma, creo que ha sido un factor I-Max, mismo factor que está ahí en el mundo editorial, que ha podido convertir esa sentencia simplemente en algo que ha quedado atrás y poco a poco el cuento en todos estos años ha ido ganando otra vez, ese espacio de lectura, ese espacio en las librerías, ese espacio en los medios de comunicación, de tal forma que yo no me engaño, la novela es el gusto por ahora de primera opción y es el que más se está creando. El cuento ha venido otra vez a encontrarse con la situación que debía de haber tenido; yo creo que de aquí en adelante tendremos mayores creadores y una mayor sensibilidad editorial, misma que hará que los medios estén más atentos a los cuentos, por lo tanto, tenemos todo encima de la mesa para que esa frase quede totalmente enterrada.



— MV: Entonces es necesaria una exploración editorial, Páginas de Espuma publica autores clásicos y autores recientes, tomando en cuenta esto, la exploración editorial que ustedes hacen ¿cómo nace?

JC: Nace primero de donde debe nacer toda inquietud editorial, que es de la lectura. Creo que la única definición que debe tener un editor es que debe ser un lector, a partir de ahí podemos dar más definiciones por supuesto. El editor es quien comercializa los libros, es quien los promociones, pero la base que hay en la formación de un editor es que debe ser lector de aquello que publica; lector de dos orillas. No me refiero a las geográficas que son muy obvias, sino que de un lado están los clásicos y de otro los autores contemporáneos, y sobre todo estos últimos ya que tenemos a autores tan conocidos como Guadalupe Nettel, Jorge Volpi, Antonio Ortuño, Ana García Bergua, pero por otro lado tenemos gente que empieza, que publica por primera vez. Para la editorial es también una inyección de estímulo, hablo del autor que para él todo es nuevo, su mirada, su libro en una librería, la primera entrevista, la primera vez que deberá corregir las pruebas del libro. Es algo maravilloso, lo digo desde la convicción y obligación por parte del editor de iluminar aquella propuesta incipiente, que seguramente en el futuro va a ser parte de las lecturas o del universo de las lecturas que se tengan en español.

— MV: ¿Intuiciones entonces?

JC: Sí, intuiciones totalmente. Tenemos algo de riesgo, nada es seguro. Si supiera que este libro va a gustar a todo el mundo y todo el mundo hablará de él, posiblemente yo me iría ahora a tomar un vuelo a las Bahamas y haríamos la entrevista allá, pero el negocio no es así; este negocio tiene algo de intuitivo, de riesgo. Cuando era más joven era escalador y el riesgo de estar colgado de una cuerda, podría ser un buen símil para un editor, que está a veces colgado de esa cuerda que pende de la intuición, de poco a poco conformar un catálogo sólido y que allá más aciertos que errores. Si una editorial como Páginas de Espuma se equivocara tantas veces, seguro nuestros lectores nos hubieran dejado ya en el camino.


— MV: Es común escuchar aquí en la FIL y más exactamente en el pasillo de las editoriales independientes la siguiente premisa: “el mundo literario siempre se hace y se deja de hacer en función de los adversarios que se tienen enfrente”. Desde este sentido usted ¿cómo ve este mercado? ¿piensa en un futuro ligarse con una de las grande editoriales?

JC: Yo creo que Páginas de Espuma va a seguir existiendo como Páginas de Espuma. El ecosistema del libro en este momento tiene a dos grandes dinosaurios; de hecho, en los últimos 20 años, se han hecho más grandes y son por supuesto Planeta y Random House. Por supuesto, son tan grandes que no llegan a ocupar curiosamente los espacios más pequeños, quizá porque no caben, o quizá porque ni siquiera los ven. En ese espacio están los sellos independientes que son una realidad de la bibliodiversidad desde finales de los años 90 y no solo en México sino en España, Argentina o en Colombia. En cada una de estos lugares, hay grupos de editoriales independientes maravillosos que hacen un excelente trabajo y permiten que en el hábitat podamos convivir gratamente grandes y pequeños. Tanto las editoriales grandes e independientes tienen la capacidad para hacer de todo, pero de una forma distinta. Es esto lo maravilloso, y el futuro se va a definir dependiendo de cuanto más control tenga el editor sobre su tamaño, personalizar, por ejemplo, sus libros. Hoy en día con todo el cambio de la comunicación, de la información y de cómo la gente llega personalmente a lo que quiere y no quiere, en este caso, recibir información que no le interesa. Creo que esto será un punto imprescindible para poder hacer crecer la lectura de los textos de una editorial.

— MV: ¿Páginas de Espuma en que cuánto tiempo podría considerar en su catálogo traducción de autores que no hablan la lengua española?

JC: Es verdad que existe una asignatura pendiente, tienes razón, así como traducimos clásicos no hemos empezado a hacer una programación editorial continuada con cuento de otras lenguas, por ejemplo, qué cuentistas hay ahora en Francia o en Japón, en Alemania o Italia. Creo que es algo que llegará, que caerá con su peso. En su momento cayó toda esta línea clásica; si tú vas a publicar cuatro tomos de 1 000 páginas para publicar todo Chejov por primera vez en español, necesitas musculo financiero, buscar o hacer. Luego, por suerte, se vende muy bien, pero es muy caro. Cada volumen fácilmente llega a tener un precio de traducción de más de 40 mil euros para lanzarlo, entonces eso supone que la editorial haya crecido. Ahora hemos empezado con una línea ilustrada, donde hemos seleccionado un gran cuento de un escritor importante y lo ilustramos de tal forma que se crea un único lenguaje entre la palabra del escritor y la imagen del ilustrador. A mediano plazo, puedo estar hablando de siete años, podríamos considerar la posibilidad seria de hacer un programa de edición con autores extranjeros.

— MV: ¿Qué le hace falta a Páginas de Espuma?

JC: Mira que la pregunta está bien, ya que muchas veces te preguntan que por qué has ganado el premio, y siempre te dicen un poco lo mismo. La pregunta qué le falta a una editorial, obliga a algo que el editor no debe perder nunca de vista y menos en estos tiempos en que todo va tan deprisa. Lo obliga a estar constantemente atento a los cambios que hay, a reinventarse. Y esto es necesario. ¿Qué nos puede faltar? Te diría que quizá una mayor presencia en países más pequeñitos. Hecho de menos que así como en Colombia, Argentina, Chile o México, o en Uruguay, Ecuador o Perú donde la presencia es muy fuerte, que en países de Centroamérica, no estemos. Este verano he estado ahí mismo y he conocido la realidad de la región donde países como El salvador o Honduras, no tienen nuestros libros, y me gustaría buscar una forma de que nuestros libros lleguen ahí, pero no sólo los nuestros libros si no que llegue el editor y contacte con los escritores de allí. Esta es una asignatura pendiente de Páginas de Espuma, esa realidad centroamericana. El próximo año voy a Nicaragua espero que funcione por ahí bien.

— MV: Desde lo antes dicho, un tiraje mínimo o un tiraje máximo, puede o alzar costos o reducirlos, pero ¿en algún momento podremos ver libros de Páginas de Espuma en pequeño formato?

JC: Tengo mis dudas, primero porque en español, así como en otros países en donde la edición de bolsillo es como un paso muy claro de muchas editoriales, incluso hay de tapa dura, rustica y luego el bolsillo, y no tienen por qué ser grandes grupos, en español el bolsillo parece que es patrimonio de grandes grupos, salvo el compacto Anagrama o Salamandra. No es lo más habitual. Si es que hay acuerdos con esas líneas de libros de bolsillo es probable que las editoriales independientes podamos introducir libros en ese formato; ese paso se dará porque algunos libros se venden muy bien, pero me da un poco de reparo.

            28 de noviembre de 2017.
Guadalajara, Jalisco.
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MANUEL VAZQUEZ (Guadalajara, 1996). Es estudiante de la Licenciatura en Estudios Liberales por la Universidad de Guadalajara. Ha publicado sus textos en La gaceta de la Universidad de Guadalajara, en la edición digital de la Revista Magis del ITESO y en el blog HOMOZAPPING. Fb. Manuel Vazquez, Twitter. @1996_josemanuel

Imágenes |  Lisbeth Salas || Milenio, Diario de Sevilla, El Universal

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