A todos los argumentos
digo “No”,
pues yo, que aquí he vivido
desde siempre,
bien sé:
digo “No”,
pues yo, que aquí he vivido
desde siempre,
bien sé:
Ninguna ciudad hay
más bella
que la mía.
más bella
que la mía.
Conozco
que hay ciudades cuya longitud
triplica a esta,
y que incluso algunas
son ´mega´.
Sin embargo,
poco significan esos aspectos.
que hay ciudades cuya longitud
triplica a esta,
y que incluso algunas
son ´mega´.
Sin embargo,
poco significan esos aspectos.
Hay ciudades
que nadan en su riqueza,
otras que duermen en su paz
y varias que bailan
en la simulación
de absoluta felicidad.
Empero,
por esto no se mide
su belleza.
que nadan en su riqueza,
otras que duermen en su paz
y varias que bailan
en la simulación
de absoluta felicidad.
Empero,
por esto no se mide
su belleza.
En mi pequeñez
afirmo grandemente:
mi ciudad
es, sobre todas,
la mejor.
afirmo grandemente:
mi ciudad
es, sobre todas,
la mejor.
Hay ciudades
con caminos de piedra,
a los cuales la lluvia moja
y obscurece un poco;
hay ciudades
con paredes hechas
a la blancura de las nubes;
hay, también, ciudades
de las cuales puede decirse
mucho de sus historias,
pues en ellas se encuentra
la sensación
de otro mundo;
hay ciudades
que parecieran romper
la convicción
de este poema;
hay ciudades
con miradores a lagos
y rústico aire
interesante;
hay ciudades
de alboroto extraordinario,
una fiesta
por el día, la tarde y el anochecer;
hay ciudades
que quitan la cordura
por su luz;
ciudades que a la noche son un cielo;
y otras
de dimensión estética
impensable.
No obstante,
ninguna
tiene la hermosura
de la que es dueña
la ciudad mía.
con caminos de piedra,
a los cuales la lluvia moja
y obscurece un poco;
hay ciudades
con paredes hechas
a la blancura de las nubes;
hay, también, ciudades
de las cuales puede decirse
mucho de sus historias,
pues en ellas se encuentra
la sensación
de otro mundo;
hay ciudades
que parecieran romper
la convicción
de este poema;
hay ciudades
con miradores a lagos
y rústico aire
interesante;
hay ciudades
de alboroto extraordinario,
una fiesta
por el día, la tarde y el anochecer;
hay ciudades
que quitan la cordura
por su luz;
ciudades que a la noche son un cielo;
y otras
de dimensión estética
impensable.
No obstante,
ninguna
tiene la hermosura
de la que es dueña
la ciudad mía.
Será su gente,
será un alma
o será mi pecho arraigado…
será un alma
o será mi pecho arraigado…
EDUARDO
HENNINGS.
Soy de Santa Catarina, Nuevo León. Mexicano como el que más. Tengo dieciocho
años, cinco de lector. Escritor por contagiosa necesidad, y poeta por enamorado
e idealista terminal. Publicado en la antología de relatos El alma está en las calles, de Canto del Libro Editorial, y ganador
en la III Convocatoria Parasubidas Poético Revista LIJ Ibero con un alejandrino
de fomento a la lectura. Facebook: Eduardo Hennings.
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