OPINIÓN ¿Años de cambios? | Urla Poppe


Hace poco leí el especial sobre el año 1968 El año de los mil cambios, de la revista Muy Historia. Impactan las matanzas producidas durante la guerra de Vietnam o las reivindicaciones de las entonces llamadas minorías. Pero realmente hoy en día, 50 años después, podemos decir que algo ha cambiado. Somos las mujeres minoría o ya somos una mayoría. 
       Esta reflexión surge a raíz de un artículo de la citada revista, sobre el feminismo y otros colectivos contestatarios. Sobre las líneas de ese artículo se puede ver una foto de una manifestación del llamado en ese entonces, MovimientoNacional de Liberación de la Mujer. Me llamó mucho la atención de la foto que muestran en el artículo, las pancartas con estos lemas: «Let´s judge ourselves as people (Juzguemos como personas)», «¿Can make-up cover the wounds of our oppression? (¿Puede el maquillaje cubrir las heridas de nuestra opresión?». Mi reflexión radica en que, si ponemos estos mismos letreros en una manifestación o incluso en las RRSS como algo actual, ¿esto podría ser válido? Cómo es posible que hoy en día estas reivindicaciones no han sido escuchadas o no se haya hecho algo al respecto. Puede ser que nosotras mismas nos hayamos hecho tal daño que nos cueste asumir que quizás algo de culpa tenemos.
       Las mujeres de hoy en día no podemos olvidar el pasado, tenemos que seguir luchando para que estos letreros no sigan siendo actualidad. No podemos tolerar la discriminación, seguir sintiéndonos una minoría, ser violadas, ser menospreciadas, ser menos que personas. Somos nosotras las que tenemos que luchar por nosotras. Nadie nos dará las cosas gratis. Somos nosotras las que tenemos que alzar la voz por nuestras niñas, por las mujeres de otras ciudades o países o aldeas o islas. NO ES NO para decir #metoo o para luchar, porque efectivamente, este mundo nos obliga a luchar contra nosotras, contra el sistema, contra el machismo y, contra lo peor: la ignorancia.
       NO podemos dejar que los hombres se queden atrás, claro. Si ellos colaborasen pues claro que sería más fácil. Nuestros grandes representantes son generaciones pasadas, ancladas que no quieren cambiar. Los hombres de mi generación no quieren mover el culo. No vaya a ser que al final nos dé por convertirlos en minorías. Las futuras generaciones de niños deben crecer sin prejuicios, sin discriminar, sin menospreciar. Hay que enseñarles el respeto, la igualdad, y jamás ser un colectivo silencioso. Cómo es posible que haya generaciones futuras que creen que es normal controlar a sus novias. Algo estamos haciendo mal. Hay que reconocerlo y no pasa nada por eso. Tenemos que darnos cuenta de que nos equivocamos para rectificar y mejorar.
       No seamos una mayoría silenciosa, no dejemos que estas reivindicaciones se queden en una foto en blanco y negro en una revista de historia.

URLA POPPE

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