Fotografía: Facultad de Filosofía y Letras, UNAM

Soldados y poetas, Juan Boscán y Garcilaso de la Vega protagonizaron, en la primera mitad del siglo XVI, el ingreso de las letras españolas en el Renacimiento. Si Boscán introdujo en España una forma tan de moda en Italia como el soneto, su amigo Garcilaso llevó esa novedad a la cima hasta convertirse en uno de los mayores poetas amorosos de la historia. En la poesía de Garcilaso y Boscán confluyen varias corrientes, como el clasicismo, el petrarquismo y formas italianas, herencia de cancionero e influjo de Ausiàs March, poeta valenciano del Medioevo.
       Bajo este paradigma, el R. Ayuntamiento de Torreón 2019-2021, a través del Instituto Municipal de Cultura y Educación, invita a la conferencia magistral: Juan Boscán y Garcilaso de la Vega. Encuentro de dos mundos (1519) a 500 años, que impartirá el Mtro. Gilberto Prado Galán el próximo miércoles 30 de octubre en el Centro Cultural Casa Mudéjar (Ildefonso Fuentes 66 sur, Centro Histórico) en punto de las 20:00 horas. Entrada libre.

LITERATURA ESPAÑOLA DEL RENACIMIENTO

En la poesía lírica de la primera mitad del siglo XVI, la crítica reconoce distintas corrientes paralelas que confluyen en dos grandes aristas. Por un lado, la tradicional, que perpetúa los temas y formas procedentes del estilo medieval. Recoge tanto la lírica convencional, es decir, villancicos, cancioncillas de amor, textos romanceriles y otros más, como las de la poesía de cancionero del siglo XV en su vertiente amorosa y didáctica moral. Por otra parte, la italianizante, más innovadora, que introduce en España modelos poéticos de inspiración petrarquista vigentes en la Italia del Renacimiento y refleja el desarrollo de los conceptos de Juan Boscán y Garcilaso de la Vega, según el patrón de la lírica culta italiana de su tiempo.
       En la lírica española existía previamente un clima petrarquista procedente del fondo trovadoresco que los poetas del dolce stil nuovo habían recogido en Italia. El surgimiento de la lírica italianizante tiene una fecha clave, en 1526 Navagero insta a Juan Boscán a probar en lengua castellana sonetos y otras trovas usadas por los buenos poetas de Italia. A su vez en Italia el entusiasmo por las letras grecolatinas repercute en el resurgimiento del bucolismo, junto al sueño pastoril de la Edad de Oro y otros mitos clásicos que pudieran servir para la comunicación del sentimiento amoroso.
       La poesía garcilasiana se vincula con tres nombres principales: Virgilio, Petrarca y Sannazaro (de Virgilio rescata la expresión del sentimiento, de Petrarca, la métrica y la indagación en los estados de ánimo y de Sannazaro, su nivel artístico). La materia poética de Garcilaso está constituida por las vivencias de un espíritu agitado entre impulsos contradictorios, sumido en la conformidad o refugiado en sueños de hermosura. Garcilaso comienza a preocuparse de la belleza del mundo exterior, de la hermosura femenina, después del paisaje. Pero nunca desaparecen rasgos hispánicos característicos como la gravedad y la digna contención, o la voluntad de perderse. Están presentes elementos del dolce stil nuovo, que le impulsan a idealizar el amor presentándolo como estímulo de la espiritualidad.
       Juan Boscán era un hombre de familia noble que tuvo una gran formación humanística y sirvió en la Corte de los Reyes Católicos y después en la del emperador Carlos I de España. Con Garcilaso de la Vega entabló una gran amistad; seguramente al aprecio que el escritor catalán sentía por la obra de Ausiàs March se deben las reminiscencias que están presentes en algunas de las composiciones del poeta toledano.
       Boscán, que había practicado con anterioridad la conceptuosa y cortesana lírica cancioneril, introdujo el verso endecasílabo y las estrofas italianas (soneto, octava real, terceto encadenado, canción en estancias), así como el poema en endecasílabos blancos y los motivos y estructuras del petrarquismo en la poesía castellana, lo que sería absolutamente enriquecedor para nuestra lírica.
       Además de un amplio cancionero, Juan Boscán se significó como grandísimo traductor al verter al castellano una de las obras más importantes de su tiempo, Il libro del cortegiano (1528) del humanista italiano Baldassare Castiglione con el título de El Cortesano (1534) en una ejemplar prosa renacentista. Igualmente, preparó la edición de las obras de su amigo Garcilaso de la Vega junto a las suyas, si bien murió antes de poder culminar el proyecto, por lo que su viuda, Ana Girón de Rebolledo imprimió la obra en 1543 en el taller de Carles Amorós, en Barcelona, con el título Las obras de Boscán con algunas de Garcilaso de la Vega.

GILBERTO PRADO GALÁN (Torreón, 1960). Es Master of arts por la New Mexico State University. Fue director de la estación cultural Radio Torreón, director del Departamento de Difusión Cultural de la Universidad Autónoma de Coahuila, profesor de español en la New México State University, conductor en Ibero 90.9 Radio y Coordinador de Difusión Cultural de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México durante nueve años. Creador de 26162 palíndromos, Prado Galán publicó una treintena de libros en las principales editoriales mexicanas. Autor del poemario El canto de la ceniza (editorial Calima de Palma de Mallorca, España). Asimismo, publicó ensayos, artículos, poemas y reseñas en diversas revistas nacionales e internacionales. También obtuvo los premios internacionales “Malcolm Lowry”, “Garcilaso Inca de la Vega” y “Lya Kostakowsky” (con un jurado conformado por Gabriel García Márquez, Carlos Fuentes y Eduardo Galeano) y el premio nacional de crítica de arte “Luis Cardoza y Aragón”. El escritor participa con palíndromos deportivos y reseñas en La afición, Milenio. Gilberto Prado Galán perteneció al Sistema Nacional de Creadores de Arte y es miembro de honor del Club Internacional de palindromistas con sede en Barcelona. En abril de 2018 cinco palíndromos suyos fueron incluidos, con tiraje de cinco millones de ejemplares, en los libros de texto de primero y segundo grados, español, lengua materna.