I.
Hagan mucho ruido,
si alguien no regresa más.
Da igual si fui una joven, 
un muchacho, un señor, 
una niña o un niño, 
los desaparecidos y los muertos, 
todos tuvimos madre,
a todos nos arrebataron la vida.


II.
Miles de historias horrendas
llenan el libro de los muertos.
Hoy llenen los muros de gritos y las pantallas de lamentos y si es necesario tumben los indolentes monumentos. 


III.
Si mi madre no encuentra mi cuerpo, ayúdenla a buscar.
Sus lágrimas se habrán secado,
de tanto llorar.
Su voz se habrá apagado 
de tanto maldecir al cielo 
por lo que me ha pasado.


III. 
Sólo una madre sabe
Lo que es vivir con miedo, 
el dolor que siente y el peso tremendo que es ser mujer en este pueblo.
Miedo al parirme mujer, 
a dejarme para ir a trabajar, 
miedo a que los gritos de mi padre borracho me despertaran, 
miedo a tener que criarme sola, 
miedo a dejarme con varones, 
miedo a salir de noche.

IV.
Los sobrevivientes tenemos una misión, sembrar en el corazón de los más jóvenes las semillas del respeto mutuo, del aprecio, la gratitud, el compañerismo, la empatía, el amor, la equidad, el trabajo colectivo, la compasión y la solidaridad.

V.
Hoy lloramos por quienes ya no están, hagamos germinar esas semillas con nuestras lágrimas. 
Dejemos de ser indiferentes, 
se mata todo el tiempo 
a la pobre gente. 


NERI AZUCENA SAAVEDRA PALOMARES (Puerto Vallarta, Jalisco 1981). Mujer, periodista, poeta, especialista en historia del arte, promotora cultural y docente. Egresada de la licenciatura en Letras y periodismo de la Universidad de Colima, estudió creación literaria en la Sociedad General de Escritores Mexicanos e Historia del Arte en la  Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Participó en el taller literario Poesía de lo Cotidiano coordinado por Jorge Santana en la Casa del Refugió—Citlaltepetel de la CDMX. Ex integrante del colectivo Poesía para la paz en Colima. Actualmente imparte clases de español en secundaria y tiene dos proyectos Español para post milenials  y Educación para la paz.