RESEÑA La otra piel de Beatriz Saavedra Gastelum **No todo son sueños en la piel de Beatriz. Encontramos en la vigilia de sus pasos varias situaciones que, si bien se antojan pesadillas, son reflejo de la vida cotidiana | Will Rodríguez


Que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son. Calderón de la Barca

Entre las maravillas cotidianas del ser humano, quizá la más encantadora es el sueño. En él descubrimos realidades posibles e imposibles que desafían a nuestra capacidad de comprensión y a la memoria. Aromas, colores, sonidos, texturas y sabores se tornan tangibles en la mente de un cuerpo dormido, un cuerpo con alma hambrienta y sedienta de placer. ¿Será que el sueño actúa como un semáforo que previene, autoriza y detiene la voluntad de nuestros deseos? Digo, porque hay sueños sugerentes, castrantes o atrevidos, y los hay que nos transportan al ayer, al futuro o al nunca jamás. Sea cual fuere su origen o razón de existencia, son ellos la oportunidad más tangible que tenemos de habitar lo inhabitable.

Bien decía Calderón que la vida es sueño, y estoy seguro de que la autora de Esa otra piel está de acuerdo con él y conmigo. Los poemas de este hermoso ebook con el sello de Bitácora de Vuelos Ediciones (2021) nos despiertan las ganas de enfrentarnos a una realidad impostergable, la de poner en orden los recuerdos y salvarlos del olvido. Beatriz Saavedra Gastelum (1971), sinaloense del mundo, nos regala una veintena de motivos para renovar, sin tapujos, el fuego de las pasiones más ocultas.

Siento Esa otra piel como un secreto compartido (en silencio) con la persona que visita nuestra cama. No toda comunicación en ella es de vocablos, no todo entendimiento es de miradas, caricias o quejidos. Es el universo de los pensamientos, el universo de los sueños que nos describen y delatan, el que consolida la posibilidad de una próxima ocasión. Quizás aquel secreto no sea descifrado de idéntica manera en ambos corazones, pero habrá sin duda una misma llama que los abrase en la pequeña muerte.

Y habrá también, sin remedio, noches de insomne soledad en las que asfixiará el deseo por los otros que tienen el mismo sueño dos veces / que se angustian de despertar solos / hundidos en la carne del otro por no ser uno mismo. En la arquitectura del cuerpo hay un nicho que resguarda los secretos, al menos hasta que “ese alguien” lo descubra, lo profane y lo incendie. Fondo y forma, entonces, quedarán para siempre al descubierto y surgirá el oficio de penar por lo que no tiene nombre.

No todo son sueños en la piel de Beatriz. Encontramos en la vigilia de sus pasos varias situaciones que, si bien se antojan pesadillas, son reflejo de la vida cotidiana, de la vida en pareja, pues todo lo descrito no necesariamente alude al amor casual o prohibido.  Surgen las ausencias, los truenes, el dolor, la calumnia y la injusticia como frutos nocturnos en el árbol del placer. La memoria entre luz y sombra nos revela los múltiples tonos y contornos de la personalidad: pensamientos suicidas, embriaguez, la atrevida voz de nuestra carne.

Invito a la lectura de este intenso, luminoso y rítmico poemario, fruto de la sensibilidad y la malicia de una escritora en plena madurez literaria. Seguramente será muy bien valorado por quienes gustan de vivir y soñar dormidos y despiertos.

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WILL RODRÍGUEZ. Escritor y cocinero. Ha publicado los libros Catarsis de mar (1997), Sueños de agua (1998), Supervivencia del insecto (2000), La línea perfecta del horizonte (2000 y 2005), Pulpo en su tinta y otras formas de morir (2007 y 2008), y muchos libros más. 

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