Buscando la sabiduría egipcia
llego a Giza,
en mis retinas todavía reposan
los templos del sol y la luna
de los mochicas.
Mi transitar en los extensos desiertos
cubren mi rostro de sol, aridez desesperante
sed por conocer el origen del conocimiento.

Tumbas que se esconden en las rocas
cadáveres que sueñan junto a sus tesoros
vivir siempre sin empezar el oficio de buscarlos.

Solas en el arenal las pirámides
monumentos a la eternidad,
mensajes incognitos del pasado
que escribieron para nosotros
con los mayas y su quinto sol,
con los incas ombligo del mundo,
mirando a la constelación de orión
como el tiempo pasa a través de la era
como el tiempo permanece en la piedra
como el tiempo teme a las pirámides.

Mis manos rozan a faraones con nemes a rayas
saliendo de sarcófagos sellados por el tiempo
corriendo de Menphis hasta el valle de los reyes,
les ruego llevarme a Saqqara
allí me espera Imhotep el sabio que viene en paz,
escribano de los dioses en las páginas del universo,
con vasijas de alabastro llenas de hierbas de romero.
Imhotep me entregará el papiro
doblado en sus rodillas.

Beber quiero el elixir en los cuencos sagrados,
sumergirme en las olorosas flores de loto
que mi cuerpo sienta la suavidad del óleo de bergamota,
embriagarme en las panaceas medicinales
para curar mis dolores y lamentos.

Saqqara con sus seis escalones
me llevan al infinito
donde mora el orden de las cosas.
¿Dónde está el arquitecto de la pirámide de Zóser?

Sigo mi caminata tras el curso del sol,
abro las cien puertas escondidas
cruzando el cielo durante la noche
descanso bajo las columnas de Karnak.

Voy al encuentro de Mut
con ella empieza la vida
corona de buitre adorna su cabeza
viajo en su barcaza sagrada
hasta Luxor orillando el Nilo;
la larga avenida de dromos me lleva a Tebas
donde los guardianes del conocimiento
con siete niveles de pensamientos
me reciben en el santuario.

Me alejo hasta Filae
la isla soñada,
levanto el velo de Isis
con su trono vacío
que nos mece en su seno
con la canción de la vida.

Atravieso el Nilo buscando a Moisés
pero él ya cruzó el mar rojo
liderando una inmensa muchedumbre
de gentes que solo conocen
cadenas, látigo y miseria,
van tras el sueño de la tierra prometida.

Con la luz me fusiono plenamente
es la hora de moldear mi alma hacia lo eterno,
encontrar al señor del silencio mi Todo,
que me devuelve el aliento.

Aspiro el incienso hasta elevarme
al vértice de la pirámide de Keops
para vislumbrar el cosmos.
Sentada frente a la esfinge
corazón de león,
estela del sueño en el año cero
veo la mano de Dios
para descifrar el enigma
del hombre y su destino
donde concluyo que soy
uno de sus pensamientos
Dios Mío.

Imagen de Jorge Guillen en Pixabay

NEREYDA MILENE ALFARO ALFARO. Su producción literaria se inicia con la publicación del trabajo de investigación Crónicas de Usquil, la verdadera Historia (Trujillo, 2015.) Participó en el IV Y V Encuentro de Escritores de la Región la Libertad, organizado por la Biblioteca de la Municipalidad Provincial de Trujillo. Poemas suyos aparecen en la Antología Internacional Tributo a la Poesía (Paraguay, 2018); Antología Poética Universal (UHE, 2018) de Mabel Coronel Cuenca. Publica el poemario En la montaña seríamos felices (Editorial Graficart, 2018) considerado uno de los mejores poemarios por el Gremio de Escritores del Perú. Considerada en La antología General de la Poesía de La Libertad (1918- 2018), edición extraordinaria, de Bethoven Medina. Está incluida en la XIII Muestra Internacional de Cartas y Poemas de amor y Amistad de la Asociación Cajamarca Identidad y Cultura (marzo, 2020).