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Pensamiento visual | César Horacio Espinosa Vera


Todos estos esfuerzos por conformar un pensamiento visual maduro, hablan de la posibilidad de concretar y apuntalar un sistema complejo por medio del cual podremos enfrentar el mundo en el próximo milenio, lleno de cambios y de imponderables. Estamos hablando de una inteligencia visual, alternativa a la tradicional, sin la cual ya vimos que sería muy difícil enfrentar nuevas condiciones de vida. Ahora y viendo hacia el frente tenemos la tarea de ser más creativos que nunca.

Palabras de Maris Bustamante, forjadora de imágenes y precursora del arte del performance en México, para el periódico-catálogo de la IV Bienal Internacional de Poesía Visual/Experimental (Ciudad de México, octubre de 1993); relatan la preocupación y los esfuerzos de un sector de artistas mexicanos por la institucionalización y amplia popularización de unos géneros artísticos, de nuevas especialidades, que escasamente 15 años atrás casi nadie conocía en este país.


Esfuerzos, además, señala la expositora, que “hemos venido realizando sobre todo los mismos artistas, que no hemos querido perder el tiempo convenciendo a los críticos y teóricos que no se han interesado en estas nuevas propuestas”. 1 Sirvan, pues, estos juicios como introducción a la siguiente historia.

El caso de México: choque de vanguardias

Los códices indígenas pre y poscolombinos registran versiones y descripciones poéticas que deben formar parte del acervo de la poesía iconográfica mexicana. Asimismo, en el virreinato hubo un cierto número de ejemplos de búsquedas lúdicas y experimentales que configuraron imágenes y figuras en el espacio de la página, pero que permanecen aún sin investigar. Está pendiente todavía explorar y ordenar en las fuentes de la poesía barroca novohispana los ejemplos existentes de poesía visual -emblemas, laberintos, caligramas, etc.-, émulos locales de la rica veta que a la sazón se explotaba en España, Italia, Portugal o Brasil, con nombres como Juan del Vado, Ramón Llul, Caramuel y Battista della Porta. 2

Como también sucede en nuestro siglo, el periodo renacentista-barroco destaca en el mundo occidental como uno de los grandes momentos de la escritura visual, de lo ideográfico y del despliegue de índices e iconos en la comunicación laica y religiosa; ello obedecía en gran medida al cambio de episteme que afectaba a todos los ámbitos de la vida y del universo conocido, revolución copernicana que a su vez impregnó a los intelectuales y artistas de la Nueva España. Sin embargo, hasta la fecha la investigación poética autóctona ha pasado por alto la innegable existencia de esas bodas entre el sentido y lo sensible.

Continuar leyendo en Signos corrosivos, correspondiente al mes de Enero-Febrero de 2004.