La mordaza | Esther M. García


Me dijo "quédate callada" y eso hice. El amor se pudrió en mí. Me nacieron flores muertas de los oídos, de la boca. De cualquier orificio del cuerpo brotaba una rosa marchita, un tulipán seco, una gladiola enfermiza. Sin amor las cosas se mueren pero yo ya estaba muerta antes de eso. Por fuera la piel lozana brilla, los ojos ven, la boca conserva su color. Por dentro la muerta cuenta los días, las horas para florecer completa al mundo.


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