TEXTOS CARDINALES Orfebre (fragmento) | Leopoldo María Panero



POESÍA CONCRETA


(Homenaje a João Cabral de Melo Neto)

Espanto en el límite de la lengua
ojalá el otro no existiera
ojalá muriera en la boca de Jesucristo
la palabra prójimo
que es madre del silencio y del ajenjo
en donde, encontrándome
re-vaso mis labios.


ALBA

Caen los pájaros sobre la página
antes del silencio de la mañana
antes del silencio en la boca del Leviathan
que devora a Jonás, como
el ladrido feroz con que muere el poema
que luego silbarán tus dientes.

~

El espasmo de no decir nada
al oído de la sombra
al oído del cisne que atraviesa la página
como el mar, cuna del diablo (1).

(1) El mar para los islandeses era el sendero de los cisnes,
y el cisne, de alto cuello, un símbolo del diablo.

~

La luz, la luz
cuando estaba demasiado cerca del mar
límite del desierto
del desierto en que florecen las rosas crueles
hambrientas del hombre.


TROBAR LEU


“Todo poema corre el riesgo de
carecer de sentido y no sería
nada sin ese riesgo.”
J. DERRIDA

Ver a través de la lluvia de los pájaros
y ver que es dulce el dolor
y cómo se deshace la mano que escribe
a lo largo del laberinto del dolor.


HAIKUS

Qué es el hombre
pregunta la mano que escribe.

*

Llueve en la mano que ha escrito
y el viento borra el poema.

*

Un animal huye a través del laberinto
dejando sólo un rastro de baba
en que habita el poema.

*

Las voces del bosque me llaman
el verso es un lago en llamas.

*

Como un círculo
es la mano del insecto.

*

El Infierno pregunta
de quién es la mano que escribe.


A LA MANERA DE TRAKL

Es en la noche el abrazo del solitario
en la noche en que llueven pájaros
e hila el puerco la canción de la desgracia
en donde llueve
y llueve como si nunca hubiera de escampar
como si el rostro de la vida fuera el de la lluvia
y fuera la lluvia mi único rostro
la lluvia que lava los pecados
de sombríos moradores de buhardillas
que acechan a la luz de una vela:
como en el día, a la caída del poema
acecha la calavera de un caballo.

~

Los pasos del fantasma por la casa abandonada
el grito del búho en el límite del poema
que un hombre habitara, y donde ya no hay nadie
sino el cuervo posado sobre el busto de Palas
diciendo que todo poema significa nunca.


UN GOLPE DE DADOS NO ABOLIRÁ EL AZAR

Cosa redonda en mis labios
el infierno en mis pupilas
bajo el oro de lo escrito
muere el papel siempre en vano.

~

Qué fue lo que aquí hubo.
Un animal, un rostro, el pecho de una herida.
Para que con su sangre
con luz reguemos el viento de la nada,
la atroz convulsión de unos ojos que,
antes de morir, disparan
sobre el poema.
y sangra la luz, sangra el poema
ya que entre jazmines un animal ha muerto.
He aquí, en la nada
el pecho del poema.

~
A Esther

Qué es el viento sin sombra, sino una nada
a sí misma abrazada.
Qué es la serpiente muerta, sino
una luz en los ojos, una imagen
que nombra a la cosa.
Qué es tu vida, mamón, sino algo
que es menos todavía que una vida
que una mano pálida que torpemente araña
la pared.
         Dicen que estoy vivo.
Dicen que estoy vivo y me llamo de algún modo
y vanamente escribo,
sobre la sombra cruel de la pared.
Pero es verdad que el viento ha deshecho la casa
como el soplo del lobo,
y unas voces me insultan en la cama.

Leopoldo María Panero. Orfebre. Visor libros, 1994. pp. 70


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