POESÍA Casa de las flores (fragmento) | Daniel Medina



a Mariana, la única
IV

La luz es un poema en el que todo cabe. Han cesado la lluvia y la nostalgia, los perros en brama han dejado de lamerte los sentidos, postes de aire se yerguen en la niebla. Sonríes y los pájaros no son lo de antes, su canto no fenece en el borde de la casa ni el hondo frutero de la calle. Los árboles vacíos –casi muertos– han dejado de nacerte, ahora eres tú la que los nombra. Recoges la canícula de los abriles y vuelve la llovizna:

Mariana es el verdadero nombre de las cosas.



V

Son los gatos flores de la casa,
los parques y las fuentes.
Agudas palabras se acumulan en su centro,
maduran verbos en las llagas de la tierra
y columpiándose, pájaros de luz
                                        –casi hombres–
beben del rumiar de los felinos.

Sueño de sí mismo,
el gato gris encierra en el diafragma una pupila:

un trozo de ti
alojado para siempre en su epidermis.



VI

En la ventana hay una sombra –dices–.

Debe ser mi padre o su silencio
ocultándose en los nardos y las rosas,
o en aquel ciprés desdibujado
con su forma de niño conteniéndose.

El día que murió
                   también llovía.

Llovía como siempre…
–me contestas–.



IX

Tomada por la lluvia, la casa de tus nombres sostiene de la luz todo su cuerpo, su peso de palpitación celeste, su don de sílaba sangrante que la escribe desde adentro –ensimismada en algún portarretrato herido–. Un cardumen de gotas se acumula entre las flores y los mármoles. Ya canta la tierra su gravitación de efigie, y agolpados insectos se visten de palabras para coronarla. En esta página, justo a la mitad, los murciélagos de la fruta han dejado el néctar de amapolas cortadas y tú, sin pensarlo, acabas de hundirte en su saliva.



X

He intentado escribir el Paraíso.

Escribir, sí, desde el aliento de los patios y las nubes.
Escribir la belleza y alojarla en tus párpados, en tus pelvis.
Escribir una versión de cada uno de tus nombres.

He intentado escribir el Paraíso
durante mucho tiempo:

Y ahora sé
que es imposible sostener la luz.



=
Daniel Medina  (Mérida, 1996). Es egresado del Centro de Educación Artística “Ermilo Abreu Gómez” con especialidad en Literatura. Autor del libro de poesía Mímesis para gusanos (La cosa escrita, 2015). Poemas suyos aparecen en más de una veintena de publicaciones como Punto en Línea, El Axolote y Parteaguas; así como en las antologías 8° Carruaje de Pájaros (Transeúnte, 2015) y Poetas Latinoamericanos (Imaginante, Argentina, 2015). Premio Nacional de Poesía Joven Jorge Lara 2014. Primer lugar en el Concurso de Poesía 100 Años de Letras Mexicanas (INBA-CEDART). Mención Honorífica en el Premio Internacional Caribe-Isla Mujeres de Poesía 2015. Dirige la revista de poesía Bistró.

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