POESÍA Somos tres | Edith Guadalupe Camacho Díaz


Somos dos géneros, masculino y femenino;
pero qué pasa con eso que nos queda en el limbo,
aquello que está intermitente;
en lo masculino deseoso de lo femenino
y de lo femenino deseoso de lo masculino.

Somos mujeres, para donde vaya el deseo, eso es lo que somos,
somos tres tipos de mujeres las que habitamos el mundo,
somos mujeres que recibimos tres diversos tipos de injuria.

La primera mujer tiene un alma fuerte en físico,
inmensa sabiduría sobre la belleza femenina
y las caricias suaves con toques enérgicos de comprensión.
Desea tener lo que no se puede y es condenada por imitar aquello que radica en una forma estoica y soberbia.

Ella que no es ella, desea replicar su físico en un golpe fuerte que inevitablemente se vuelve suave.

La segunda mujer, es la que desea ser amada,
la que siente en su ser la delicadeza del cuerpo femenino,
la que los tacones no le causan ningún daño existencial.
La que camina como pavorreal sobrellevando las miradas e insultos.

Ella es una locura, en su fe hay algo que la motiva a romper desde esquemas, hasta su propio cuerpo.

La tercera mujer concentra a las primeras dos;
es incomprendida porque el mes la obliga,
derivando a tener múltiples personalidades.
Tenue, amable, grotesca, desorientada, atarantada, soberbia, arrepentida, amorosa y disfuncional…
ella sólo quiere corromper su triste y antigua sociedad.

Somos tres, así como son tres sacudidas y sofocantes reacciones las que nos provocan.

La mujer con alma fuerte en físico, ella, padece y se sulfura fácil.
Es aquella que es golpeada con armas de doble filo,
no se puede interponer como ella quisiera porque le falta lo corporal,
porque sabe que siempre habrá ingenuos que la ataquen por ser lo que no es,
por representar lo oblicuo y nada frágil.
Su felicidad radica en ser una visión abstracta entre lo viril y lo bello.

La mujer que desea ser amada es la crucificada,
a la que no se le ve más decente, a la que los estereotipos quebrantan
y surge del naufragio superficial.
Es un ave fénix perdida entre la noche, mascando sus pasos inquietos,
buscando supervivencia, diversión y el placer sensual.
Es la imagen hombruna alabada y pisoteada al mismo tiempo,
procurándose entre sus oscuros fantasmas noctámbulos.

La múltiple, ella es simple, a pesar de tantas personalidades.
Se le ha clasificado injustamente como bipolar y extenuante.
Ella puede ser bella e intelectual, fría y dura, amorosa y delicada.
Se le permite encausar su feminidad para complacer al género opuesto y dispuesto.
Estas mismas emociones provocan el yugo de su flor.

Mujer, se te censura el alma y tu destino,
como si los golpes alados del pasado no hubiesen sido suficientes,
se te deshonra e inquieta por conllevar el musgo rojo de la vida.
Aquella vida que tú das con apoyo del núcleo de tu compañero.

Susceptibilidades visibles a los ojos y a las manías de las religiones,
culturas y sociedades universales,
sin mencionar el aspecto del un mundo ideal que pesará siempre sobre los hombros de estas féminas implícitas y explicitas.

El daño colindante no pertenece únicamente al sexo opuesto,
pertenece a nosotras mismas, nos lo prolongamos.

Acrecentamos los temores del pasado,
los sobreponemos como un colapso nervioso de estatutos y “leyes” antiguas,
tal vez nos vemos obligadas a seguirlas consumando,
pero que en realidad, gracias a esas,
a las de ayer, a las de ahora y a las de mañana feministas,
tenemos libre derecho de ser como ambicionemos.

Difícil, pero aún se avanza sobre la nieve intensa.

Todo es simple, con palabras nos dañan, con desprecios nos encaran
y con actos físicos nos matan.
Acomodémonos lo que nos componga a cada ser femenino y masculino,
para que un día entre tanto descenso social,
se pueda observar aquello que ha madurado,
lo que tenemos atravesado en el espacio y tiempo,
y así, seamos congruentes en ideas que no estén marchitas.


Edith Guadalupe Camacho Díaz. Poeta y escritora colimense, licenciada en Letras Hispanoamericanas por la Universidad de Colima. Ha trabajado para distintos medios de comunicación oral y escrita de esta misma ciudad. En el ámbito cultural ha escrito reportajes, columnas literarias y políticas. Para diversas estaciones de radio, ha colaborado como productora, locutora, programadora y guionista. Tiene publicado en conjunto con otras escritoras de poesía erótica, un libro cartonero titulado Bailando sin sostén. En la actualidad trabaja como editora en la Universidad de Colima, además de desempeñarse como escritora y correctora de estilo independiente.

Fotografía | Imágenes de Google 

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