BLANCO De la muerte y la mentira, la sobra y la reunión: dos libros de Balam Rodrigo | Daniel Medina


Morir es una mentira grande… es, en buena parte, un Balam Rodrigo inédito: uno que por momentos asoma terriblemente humano, más terrenal que de costumbre. 
A estas alturas, no tiene mucho sentido hablar de la destreza poética de Balam Rodrigo; libros como SilenciaIcaríasDesmemoria del rey sonámbulo o Braille para sordos han sido una confirmación del dominio del lenguaje y la variada propuesta que desde Hábito Lunar ha contenido no una unicidad en el discurso sino una potencialidad, un afán de ir mucho más allá de lo tratado en el poema.

Morir es una mentira grande que inventamos los hombres para no vernos a diario (Ediciones O, 2016) y Sobras Reunidas. Antología de poesías y pensamientos inútiles  (Los bastardos de la uva, 2016) no son otra cosa que un seguir el camino a pasos agigantados. Dos libros totalmente distintos, escritos en diferentes épocas, diferentes poéticas y por tanto, diferentes preocupaciones y lecturas del mundo. Aunque podemos decir que ambos libros sorprenden, y en eso radica su pequeño parentesco, por guardar distancia con los otros libros del poeta.

EL LIBRO QUE ES CHIAPAS

Morir es una mentira grande… es, en buena parte, un Balam Rodrigo inédito: uno que por momentos asoma terriblemente humano, más terrenal que de costumbre. El primer poema del libro, Sabinal, aborda el dolor por la muerte de Jaime Sabines y la correspondencia con su figura inasible, correspondencia que es, en realidad, una introspección: “Y estoy feliz porque ha muerto un hombre / que sufría en la enfermedad, / pero le lloro al hombre que conocí / por sus grandes poemas”. Fechado en 1999 –y recordemos que Balam Rodrigo publica su primero libro hasta 2005–, Sabinal es un homenaje como es un arrepentimiento, una disculpa y finalmente una promesa, un resistir el embate de la muerte a través de la trascendencia poética: “Y las palabras no se entierran en la tumba, / se entierran en el alma, en el beso, / en la caricia, en la mujer, / en el corazón de las horas del día". En los poemas posteriores del volumen, la admiración se extiende hasta los confines del agua, hasta la admiración de lo que crece a los alrededores o, más bien, alrededor de aquello que nos vio crecer sobre la tierra: “Desnudo asisto al parto de tus palabras de agua, / desnudo asisto al eco de tu voz de lluvia / como el que asiste por primera vez / al nacimiento del mundo”. Encontramos también un regresar a la infancia, a la imborrable huella del tiempo, como ocurre en el poema Marimba: “Hoy vengo a ti, marimba, / para que hagas bailar a los niños que fui, / a los que soy, a los que he sido”. Los ritmos inteligentes y las imágenes poderosas, que nunca se duda hallaremos en la obra de Balam Rodrigo, están presentes en estos poemas. Ríos, amaneceres, visiones al interior del agua, la empatía con el mundo natural que vemos romperse, marimbas; la presencia de Sabines, Rosario Castellanos, Armando Duvalier, Roberto López Moreno, Joaquín Vázquez Aguilar, Juan Bañuelos, Cancino Casahonda; Morir es una mentira grande… es un rendirse ante el valor de la tierra que lo vio nacer, una visita recurrente por la selva y el salpicar del río, un reclamo por la bajeza de los daños: “Chiapas es una niña mutilada / cuyos miembros son talados segundo a segundo / por un racimo de hijos ciegos / enfermos de poder y de ignorancia”.

CARTOGRAFÍA DE ANIMALES (POETAS) EXTRAÑOS

En Sobras Reunidas podemos encontrar por lo menos tres registros, tres variaciones del discurso: al Balam Rodrigo que conocemos bastante (como el anterior expuesto), otro que experimenta un poco más con el poema visual y finalmente, por el que me decantaré en esta ocasión, el Balam irónico y aplastante que se haya al inicio y al final del libro; hablo, pues, del poeta que hace un pase de lista y, sirviéndome de la poética del libro, una mentada de madres a la fauna de poetas no sólo mexicanos sino mundiales. Aquí, Balam Rodrigo no sólo descree de la musa sino que descree del poeta barbudo que levanta la mano y dice que habla con Dios, el poeta místico; o el narcopoeta que “quiere ya mamar y colgarse de las ubres del poder”; o el poeta mundial, “fanático del turismo literario”, que viaja y viaja por el mundo pero no escribe poemas, porque el escribir poesía y el ser poeta, a veces, no tienen relación. Destaco también al poeta alienígena que nos dice 0100101, UFO, asteroide, constelación, aquel que “es síntoma inequívoco de la enfermiza banalidad de nuestro tiempo”. Si el lector piensa en cierto poeta, cierto conocido, amigo o enemigo en su defecto, en cierto Círculo… de gentes mañosas, bueno, de eso se trata probablemente. Hablo también del Balam Rodrigo que escribe el Vergario, parte final del volumen, ese que como muchos poetas mexicanos ha sabido poetizar lo que para muchos poetas místicos es bajeza. Concluyo este comentario con el poema final del libro y a la vez poema final del Vergario, texto que además es una respuesta a detractores y enemigos literarios del poeta:

“Manos les harán falta / para pelarme la verga”.

DANIEL MEDINA (Mérida, Yucatán, México; 1996). Es autor de las plaquettes de poesía Mímesis para gusanos (2015) y Casa de las flores (2016). Poemas suyos figuran en las antologías 8° Carruaje de Pájaros y Karst. Escritores de la península yucateca en 2016, así como en diversos medios digitales e impresos como Blanco Móvil, La Gualdra (suplemento cultural de La Jornada Zacatecas) y Parteaguas. Recibió el Premio INBA-CEDART de Poesía 100 años de letras mexicanas (2014), el IV Premio Nacional de Poesía Joven Jorge Lara (2014) y una Mención Honorífica en el I Premio Internacional Caribe-Isla Mujeres de Poesía (2015). Es director de Ediciones O. Parte de su trabajo ha sido traducido al inglés.

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