El trabajar con Kyra fue toda una travesía, ya que uno de los objetivos o sueños que yo tenía al aprender acuarela era ligarlo de alguna forma a la literatura, en especial a la poesía y poco a poco se van juntando estos caminos y me pareció algo maravilloso.

El proceso fue bastante interesante a pesar de que me llevó un poco más del tiempo que tenía planeado, pero fue porque precisamente este es el primer proyecto en el cual iba a inspirarme para crear ilustraciones y no al revés, como ha sucedido con diversos proyectos en los que he tenido el honor de colaborar, como por ejemplo Comics Poéticos, de Manuel Sauceverde, en donde primero hice las imágenes y a partir de ahí se pudieron ligar a los poemas que están incluidos en sus creativas antologías e hipertextos.

A la par, siento que fue todo un reto porque desde que Kyra me comentó la idea, me permitió explorar y explotar mi creatividad de una forma más profunda y con más consciencia, buscando inspiración dentro y fuera de las palabras del poemario, escuchando charlas con ilustradores, viendo procesos creativos, etcétera. Ya en el momento en que Kyra me hizo llegar el poemario quedé maravillada, cada verso está adornado con palabras suaves y tiernas, pero, como siempre, incluye unas notas de humor muy características de su poesía; por lo mismo, fue sencillo conectar con él, y al momento de leerlo comenzaban a aparecer un río de imágenes. 

Cada página del libro hizo imaginarme todas las escenas posibles, es muy evocador y ayuda a que la imaginación fluya solita; no tuve mayor complicación en transformar el poema en imágenes, de hecho, traté de hacerlas cronológicamente para ir contando, a través de las ilustraciones, una historia breve. Al final se completaron las ilustraciones que se muestran, las cuales me gustaron mucho.

Sin embargo, no quise que fueran imágenes tan obvias o tan apegadas a lo que decía el libro, porque sentí que entonces cada verso debería de ser ilustrado; los que han tenido la oportunidad de leerlo pueden corroborar que es un poema que da imágenes al por mayor. Con ello, decidí tomar algunos elementos representativos y englobarlos, para abstraer los más importantes y plasmarlos en el papel.

Por otro lado, traté de que las ilustraciones pudieran ser interpretadas desde cualquier momento en el tiempo y que conectaran con todo el público. Creo que, a pesar de ser poesía infantil o juvenil, siempre hay algo que rescatamos los adultos y, personalmente me hizo remontarme a la niñez, y esa fue la razón principal por la cual, omití los audífonos que menciona Kyra dentro de las ilustraciones, aunque claro que me hubiera gustado ilustrarlo tal cual. Pero esto fue porque me identifiqué mucho al principio con el personaje de Jacinta y recordé cuando yo era niña, era muy difícil acceder a unos audífonos, pero qué divertido era andar corriendo en el campo con los sonidos de otras risas y la naturaleza como única compañía, que es como yo crecí y pasaba mis vacaciones en la infancia.

Como todo proceso de dibujo, empecé garabateando una vez que tuve las imágenes definitivas, a la manera antigua, a lápiz y en una libretita que tengo de años.  De hecho, por el momento no estoy tan familiarizada aún con la ilustración digital.  Por ello, estas ideas fueron lo primero que le envié en foto a Kyra, más que nada para ubicar los elementos de la composición, por ejemplo, qué incluir o qué no y ver que lo que yo había elegido concordara con lo que ella tenía en mente también, principalmente porque no pudimos vernos y el contacto fue totalmente virtual.

El pensar en las imágenes a color es un poco más complicado por la teoría que lleva detrás la pintura y justo tuve inspiración para esto de un pequeño libro japonés de haikús hechos e ilustrados por niños. Al principio yo tenía una idea completamente diferente para la paleta de color, ya que recientemente había adquirido unas acuarelas muy lindas en tonos pastel, que prácticamente se me hicieron perfectas para flores, o para la piel, pero daban el aspecto de pinturas antiguas, o al estilo vintage.

Sin embargo, cuando empecé a hojear este librito, vi lo que el color representaba para el público infantil, más que nada por la selección que los niños hacían para ilustrar su obra, y a partir de ello me di cuenta que tenían que ser ilustraciones brillantes y llamativas por eso elegí como fondo el amarillo, que pudiera resaltar los elementos y de ahí surgieron las combinaciones lo más armónicamente posible.

También quise agregarle algunos elementos fantasiosos, por ejemplo, las rosas de diferentes colores para que no todas fueran rojas o blancas y en la ilustración final, con el fondo índigo, que es una de mis favoritas, a pesar de que simula que es de noche, incorporé más flores para hacer realzar el color.

Volviendo al texto como tal, una de las ideas que tuve primero y no quise dejar ir, tomó inspiración de una de líneas que se leen dentro del poema y cito: “con pasos de gigante / se acerca la niña ingenua, / que sin querer atemoriza / a las refinadas rosas…” De ahí surgió el tenis grande de la primera ilustración, más que nada para comenzar con fuerza, ya que quería que ese primer acercamiento de Jacinta con las rosas fuera significativo, visualmente hablando.

Y ahora que menciono a Jacinta, para dibujarla, me inspiraron mucho las palabras que escribe Kyra en estos versos, y cito: “La niña valiente / sin miedo toca / las espinas de las rosas / pues sus puntas afiladas, / solo espantan / a los monos y a los lerdos”, me pareció muy bonito, por ello, me imaginé a una niña feliz, con ropa colorida como esos leggins que usa, con las mejillas rosadas obviamente y además, traté de darle el aspecto más desaliñado posible, porque como bien se menciona, Jacinta no es amante del agua y del jabón, de ahí los tenis sucios. Quise reflejar, en su rostro, una expresión inocente y feliz, espero haberlo logrado. El elemento personal que le dibujé, fue la corona de flores, a pesar de que en el poema se identifica como una corona plateada que le da la Luna en su imaginación, quise enfatizar la relación que tiene Jacinta con la naturaleza y lo hice como algo personal porque en mi niñez y aún ahora, cuando estoy fuera de la ciudad, me gusta buscar flores y hacerme una corona.   

En lo que respecta a las rosas que son, en conjunto con Jacinta, un elemento fundamental en las imágenes, la mayor inspiración fueron las rosas con las que habla Alicia en el libro Alicia en el país de las maravillas, aunque vinieron más a mi mente las de la película animada de Disney donde están en un jardín y cantan juntas. Por ello, quise darles vida y traté de dibujarles en el centro un pequeño rostro que simulara la expresión de las flores, primero espantadas y luego un poco más felices y entretenidas mientras escuchaban a Jacinta. Quise que cada imagen tuviera al menos una rosa para que tuvieran el mismo sentido y se vieran ligadas entre sí.

Por último, algo que incorporé a propósito y de forma significativa es a las libélulas, ya que me gustan mucho y es como un símbolo que me recuerda a Kyra a partir de su novela “El sello de la libélula” y aproveché para dibujar unas cuantas volando y adornando una ilustración, además de que se prestaba para incorporarlas por la temática del libro. Y así fue la experiencia de crear algo con mucho cariño y para un propósito hermoso como lo es la poesía, que en estos últimos años he descubierto que es muy necesaria en el mundo y, sobre todo, su difusión a través de diversos medios digitales, como lo son los libros electrónicos. Por lo cual, me parece una maravilla que contemos con recursos como este de Bitácora de vuelos ediciones, que le apuesta a la poesía y muchos otros que comienzan a surgir o que ya llevan tiempo, y que están llevando sus proyectos hacia la era digital


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CECILIA MAYORGA BASILIO. Contador Público por el Instituto Politécnico Nacional (IPN) y estudiante de la Licenciatura en Economía en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Es amante de la poesía y ha desarrollado un gusto particular por la técnica de la acuarela, con la cual ha podido colaborar en diversos proyectos artísticos. Actualmente labora dentro del Sector Financiero Mexicano, en el área de finanzas, y de manera independiente, tiene un despacho contable, sin embargo, le encanta desarrollar su sensibilidad ante el mundo, por ello, le apuesta a las artes, la ciencia, las letras y en especial a la poesía, tan necesaria en estos tiempos. En el campo de la acuarela ha tomado varios talleres, siendo el principal, con la acuarelista Aless Ojeda. Su obra se ha presentado en el Blog “Breve tratado del corazón”, de la escritora Ana Clavel, y ha colaborado con varias ilustraciones en los proyectos “3x3x3” y “En el cabello de la mujer solitaria”, ambos de Cómics Poéticos. Su más reciente colaboración dentro del ámbito literario, es en el poemario infantil de Kyra Galván, Pétalos de rosa, mejillas de melocotón.