Yoga es el nuevo libro de Emmanuele Carrére, editado recientemente por Anagrama. Decir esto, es decir que vuelve al escenario literario, un fenómeno creativo excéntrico. Más allá de la obra en sí.

Llega con los ecos del escándalo mediático en que se contextualizó su publicación en Europa. El culebrón entre Carrére y su ex mujer, la periodista Hélene Devynck, quien, tras firmar el acuerdo de divorcio, detenta el derecho a leer y censurar, previa publicación, las obras del autor. Mal convenio para el escritor, quien quedó fuera de la lista en los premios Goncourt a causa de esta situación. Pero como toda la dualidad que atraviesa Yoga, buen acuerdo para la escritura que vuelve a ser ficción inesperada, necesaria, elíptica, fragmentaria y, además; fenómeno de ventas, en pocas semanas.

El libro es un espejo de dos caras. Dos fuerzas opuestas en constante tensión. La primera, muestra a Carrére, pronto a cumplir sesenta años, iniciando un retiro de yoga y meditación Vipassana. La búsqueda de elevación de la conciencia, la exploración del propio ser a partir de la meditación. Abundan las reflexiones sobre los modos y estructuras propios de dicha práctica. Es casi una guía que contempla una profunda investigación sobre el tema y denota el conocimiento amplio de las corrientes filosóficas orientales del autor.

Durante los días que dure el retiro, se propondrá generar un encuentro consigo mismo, a la vez que indagará una nueva forma de escritura. La constante elipsis narrativa, la omisión permanente y la modificación de sucesos propios del litigio legal, dejan ver hilvanes gruesos en la costura de los fragmentos textuales, agujeros negros donde entran la invención ficcional y ciertos giros inesperados. Cabos sueltos que hay que recomponer en la experiencia lectora propia.

La segunda parte, la otra cara del espejo, se encuadra en acontecimientos que han sacudido a Francia y al autor en 2015: el atentado a Charlie Hebdo, en el cual muere su amigo, el final drástico de un amor que no se explicita, pero se evoca, el drama de los refugiados. El Vipassana se interrumpe. El protagonista se inclina al desequilibrio de la balanza taoísta. De repente, parece evaporarse el personaje místico. Carrére periodista narra a un Carrére bipolar. Del sonido del eco sanador del gong, al zumbido estremecedor del electroshock. La liberación espiritual convive con el yugo de la locura. Los hechos lo han traspolado del retiro a la internación en un hospital psiquiátrico.

Carrére autor, encuentra su alter ego en el Carrére personaje. Ambos generan un puente que haga a uno cruzar hacia el otro, o a ambos encontrarse en medio, en el filo de la locura. Quizá sea parte de la ficción premeditada o el lado oscuro de ying que se haya fagocitado la realidad. Los momentos depresivos seguidos de la euforia más absoluta, el encuentro con la mujer de los gemelos, que son de alguna manera los polos que equilibra el litio; y que se le aparecen como símbolo de la realidad. Las partes de su propia conciencia dividida entre la angustia y el humor.

Yoga es un rizoma intertextual por el cual circulan los autores que le son de culto, en los que se referencia, a los que envidia: Montaigne, Weil, Börne, Houellebecq. Si pensamos en El reino, en Limónov, en la metatextualidad que recorre el texto, podremos encontrar una diferencia entre aquellos: completos y cerrados; y éste en el cual la escritura parece presentarse como concreción del desequilibrio. La balanza oscila entre lo autobiográfico y la ficción, la normalidad y la bipolaridad, el aislamiento en el Ashram y el encierro en el hospital psiquiátrico. Carrére y su otro yo. 

En la lectura resuenan los ecos de Rayuela, un lado de allá y un lado de acá, hay parte de realidad en el Ashram y parte del yoga en el psiquiátrico. Hay algo de lo que no se le permitió publicar en la trama y algo publicado que es deliberadamente el aprovechamiento de la prohibición. Así como hay un círculo del Ying dentro del yang y viceversa.

Para leer la novela conviene abandonar todo horizonte de expectativas posible. Vale permitirse el asombro frente a las múltiples hipótesis de lectura a las que el libro da lugar. Creer que Yoga podría ser todas y ninguna: “el ferviente deseo, la espera angustiante de morir y la felicidad plena de sentirse vivo”.


Yoga
Emmanuele Carrére
Traducción: Jaime Zulaika
Anagrama
2021

Fotografía del autor: Aristegui Noticias 

MARÍA VICTORIA MARTÍNEZ. Argentina. Profesora en Letras por la Universidad Nacional de La Plata. Maestranda de la Maestría en lingüística de la misma casa de estudios. Profesora en la UNICEN en cátedras de producción de textos y Lingüística. Vicedirectora del colegio preuniversitario de la UNICEN. Profesora de Teoría Literaria y lingüística en el Instituto Superior de Formación docente N 156, ciudad de Azul. Buenos Aires.