POESÍA Poemas | Paul Bowles


SIDI AMAR EN INVIERNO

Pero creo que nunca vi tu rostro
Un día de lluvia, cuando las arterias grises del cielo
Laten sobre los árboles, y el agua corre
En tu corazón. Nunca te vi llorar
Con el zumbido de la noche, y tu cabeza desafiando al silencio.


Llegará el día en que las líneas del cielo
ya no cercarán a las torres
Y vos que temblás en la noche
vas a ir a lugares sombríos con una cosa incierta.


CANCIÓN DE AMOR

La cabeza está donde canta el grillo
Las mejillas son lo que los dientes morderán
El lago está donde el amante arroja
Al otro en lo profundo de la noche
Los labios están adonde va la sangre
Los ojos son lo que los dedos arañan
Ahora sabiendo lo que pudieron haber sido
¿Los labios dirán lo que vieron los ojos?


ESCENA III

A veces la fiebre regresa y veo las montañas,
la mañana cargada de monjas que caminan
y las hipodérmicas del hambre,
los árboles rapaces, las falsas cascadas radiantes de arañas,
las enredaderas del silencio.
Veo las mismas montañas sordas con la boca tapada de nieve
y muevo un poco los dedos. Pero igual,
necesito ayuda.

A veces, al caer la tarde, la fiebre pasea por los suburbios.
A veces hay una sola montaña, justo encima de nuestras cabezas.
Al mediodía empieza a llover. Los caballos se esconden entre las rocas,
y el mar como un idiota se queda ahí.
De vez en cuando necesito ayuda.

“Ese día perecieron dos mil hombres en la costa infinita.”

Para nosotros: tiburones, latas, agua estancada.
Por la noche llegan ocho enfermedades
mientras el escorpión se agarra del techo.
Para nosotros: alambre de púas, bocas abiertas, sangre seca,
las flores peludas de las tarántulas
y el constante ojo ciego
del tiempo, congelado en el aire.

El viento baja en fragmentos
por los desfiladeros.
Tenemos que gritar sin descanso-
el que para está perdido.


ESCENA IV

Eximite de tus deberes, y un sedante.
Recordá el plan de fuga. Asegurate de la noche.
Desvariá observando el vidrio que se raja lento
Hasta que en el ojo de la mente se forme un coágulo de sangre.

“Ahora vení como lo pactamos. Los árboles ya fueron derribados.”

El castigo tiene que ser rápido. Exigí toda sangre futura.

Los recuerdos feroces donde nos ahogamos,
Las horas contenidas tras los gruesos muros de los nervios,
¿Vas a sentir avaricia y a encerrarlos
fuera de la vista de la enfermera, donde no los escuche la tormenta?


SIDI AMAR IN WINTER

But I think I have never seen your face
A rainy day, when the sky's grey arteries
Pulse about the trees, and in your heart
Water running. I have never seen you weeping
With the droning of the night, your head resisting silence.

There will come a day when the lines upon the sky
Will cling no more around the towers
And you who tremble in the night
Will go to grey places with an unknown thing.


LOVE SONG

The head is where the cricket sings
The cheeks are what the teeth will bite
The lake is where the lover flings
The other in the dead of night
The lips are where the blood goes in
The eyes are what the fingers claw
Knowing now what might hace been
Will the lips tell what the eyes saw?


SCENE III

Sometimes the fever comes back and I can see the mountains,
the morning heavy with noons walking
and the hypodermics of hunger,
the rapacious trees, the false waterfalls shining with spiders,
the vines of silence.
I see the same deaf mountains, their mouth stuffed with snow,
and I move my fingers a bit; even so,
I need help.

Sometimes the fever strolls at evening in the suburbs.
Sometimes there is only one mountain, right above our heads.
At noon the rain begins. The horses hide among the rocks,
and the idiot sea is there.
I need help from time to time.

“That day two thousand men perished there on the endless shore.”

For us: sharks, tin, stagnant water.
Eight sicknesses come in the night
as the scorpion clings to the ceiling.

For us: barbed wire, open mouths, dry blood,
the hairy flowers of the tarantulas
and the constant sightless eye
of time, frozen in the air.

The wind in fragments drops
down the mountain passes.

We must scream without respite-
he wo stops is lost.


SCENE IV

Release from duty, and a sedative.
Remember the plan of escape. Be sure of the night.
Rave and watch the slowly craking glass
Till the blood clot forms on the mind's eye.

“Come now as arranged. Trees all down.”
Punishment must be swift. Demand all future blood.
The fierce memories where we drown,
The blunted hours behind the nerve's hard wall,
Will you feel avarice and padlock these
Away from the storm's hearing, out of the nurse's sight?



© Versiones en castellano de Sandra Toro | El placard

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