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    POESÍA Visita al viejo poeta | Neeli Cherkovski


    Nota y versión de Moisés Villavicencio Barras

    A los 90 años él parece de 90
    como un pichón en un palo
    de una cueva prehistórica
    él piensa como alguien de 90
    como un toro desgarrado de Lascaux

    está acostado
    en la cama pero se levanta
    como un viejo acróbata
    cinco pies y cuatro pulgadas
    como Picasso y Stravinsky
    con una gorra que esconde
    su calvicie
    sin alas
    ("cuestan miles")
    calvo como un águila
    calvo pero ocupado

    viejo todavía capaz
    de saltar de la cama
    en un cuarto compartido limpio
    sin orines en las sábanas
    ni paredes con suciedad
    y pasillos muy limpios
    un nuevo universo de lo frágil viejo
    aquí el aroma es joven
    como en una calle de la ciudad

    Él se levanta y sonríe
    con ojos grandes maravillados
    aún en los días anteriores cuando se quejaba
    cuando pensó
    que lo estaban robando enfrente de sus ojos
    y se burlaban
    sin reconocer su fama

    Él piensa en saludarnos
    señala a los árboles afuera
    una vista hermosa
    que ilumina su cuarto
    Él no presta atención a la tele
    en la sala
    trato de interesarlo
    en un paseo por el pasillo
    pero él me distrae
    el mundo de afuera es extraño
    e incierto

    un hombre viejo con una caminadora pasa
    “ese hijo de puta sigue
    caminando hacia al final del pasillo
    ¿No sé da cuenta que no hay nada ahí?”
    dice mi amigo el viejo poeta

    él observa con noventa pares de ojos
    no le gusta socializar,
    el trabajador en su uniforme verde
    está invadiendo su casa
    él quiere que pongan candado a la puerta
    pero la puerta nunca se cerrará
    aunque esta sea su casa ahora


    le pido que me diga un poema
    él lee uno de 1956
    escrito en Barcelona,
    su voz es fuerte
    lee con autoridad
    como lo hizo en los días del pasado
    no lleva lentes, tiene buenos ojos
    lee, las paredes resuenan
    lee claras, bellas líneas coloquiales
    acerca del deseo extraordinario
    de ganar un premio y poseer el amor eterno
    y cuando termina aplaudimos
    los dos visitantes

    les comento a los trabajadores
    que él es un poeta famoso
    ellos no lo sabían

    les digo que volveremos
    y si él puede salir a caminar
    tal vez tomemos 90 pasos hacia el olvido
    y café en el café
    de la esquina de abajo
    cruzando la calle

    cuando nos despedimos
    el poeta anciano
    extiende
    su mano cálida
    mano pequeña
    mano masiva

    ha sido bueno visitarlo
    “dejémne decirles que
    deberían conocer a mi madre
    parece de menos de 40
    y tiene 120

    ella tiene una corona de diamantes
    ella viene a visitarme
    como una reina aquí en mi cuarto”.

    VISITING THE ELDER POET

    90 years now he looks 90 years
    like a pigeon on a pole in a prehistoric cave
    he thinks 90 years now
    like a disgorged bull in Lascaux

    he lies in bed but springs up
    an old acrobat
    five feet four inches tall
    like Picasso and Stravinsky
    bald with baseball cap as cover
    no more wigs
    (“they cost thousands”)
    bald as an eagle
    bald but busy

    old yet able to jump from bed
    in a shared room so clean
    no urine soaked sheet
    no soiled walls
    halls are spic and span
    a new universe of the fragile old
    here the smell is young
    like on the street of the city

    he gets up and beams
    the beam and those big eyes of wonder
    even in the old days when he’d complain
    even when he thought
    they were robbing him blind
    and slighting him
    not recognizing his fame

    he thinks of greeting us
    he points to trees outside
    a beautiful sight
    brightening his simple room
    he pays no attention to the flat screen TV
    in the TV room,
    I try to interest him
    in a stroll down the hallway
    he diverts my attention
    the outside world is strange
    and foreboding

    an old man with a walker shuffles past
    “that son of a bitch keeps going
    to the end of the hall,
    doesn’t he realize there is nothing there?”
    says my elder poet friend

    he sees out of ninety sets of eyes
    he doesn’t socialize,
    the attendant in the green smock
    is invading his house
    he wants me to lock the door
    the door will never lock
    even if this is his home now

    I ask him to recite a poem
    he reads one from 1956
    written in Barcelona,
    his voice is strong
    he reads with authority
    as he did in the old days
    no glasses, good vision
    he reads, the walls tremble
    clear, ordinary, wondrous lines
    about the extraordinary desire
    to win a prize and to have eternal love
    and when he is done we applaud
    the two of us who have come to visit

    I tell the attendants he is a poet
    a famous poet
    they didn’t even know

    I tell them we will return
    and when we do can he go out for a walk
    maybe we’ll take 90 steps toward oblivion
    and coffee at the café
    down on the corner
    across the street

    when we say goodbye
    the elder poet extends
    a warm hand
    a small hand
    a massive hand

    it has been good of us to visit
    “and by the way
    you should meet my mother
    she looks less than 40
    and she’s at least 120 years old

    she has a crown of diamonds
    she walks down the hallway
    like a queen to visit me here in my room”


    Neeli Cherkovski nació en 1945 en Santa Mónica, California. Figura literaria de la costa oeste norteamericana. Fue el realizador del primer Festival de Poesía de San Francisco, ciudad donde radica desde 1975. Su trabajo poético comprende una decena de libros entre los que se encuentran Animal, Elegía por Bob Kaufman, Inclinado contra el tiempo (por el que recibió el galardón literario Josephine Miles en 2005) y Fronteras rotas (Generación, Universidad de Guadalajara, New College of California, 2005) edición bilingüe, primer libro suyo publicado en México.

    Cherkovski mantiene una complicidad existencial y creativa con los poetas de la generación Beat manifiesta en sus biografías sobre Charles Bukowski y Lawrence Ferlinghetti, y en su colección de ensayos Los hijos salvajes de Whitman sobre doce poetas cercanos a él: Michael McClure, Charles Bukowski, John Wieners, James Broughton, Philip Lamantia, Bob Kaufman, Allen Ginsberg, William Everson, Gregory Corso, Harold Norse, Jack Micheline y Lawrence Ferlinghetti.

    Profesor de literatura y filosofía en el New College of California, actualmente concluye otro volumen de poesía y trabaja en sus memorias Entre otros: la vida de un poeta.

    MOISÉS VILLAVICENCIO BARRAS. Poeta, traductor, narrador y co-fundador de Cantera Verde, una de las revistas más reconocidas en el ambiente literario de México en los últimos 25 años. Ha publicado dos libros de poesía, Mayo entre voces y Luz de todos los tiempos en versión bilingüe. Su trabajo poético ha sido publicado en revistas y antologías de México y los Estados Unidos.

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