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    MONOGRÁFICA LAGUNA Enriqueta Ochoa o el milagro de la poesía | Bertha Denisse Muñoz Pérez y Luisa Fernanda Seceñas Pineda

    Rodeada por el grupo que más poetas conversacionales ha dado a la literatura mexicana —Bonifaz, Castellanos y Sabines, entre los más notables—, Enriqueta Ochoa parece inclasificable entre sus coetáneos. Samuel Gordon. Periódico de poesía

    ENRIQUETA OCHOA 

    Poeta mexicana. Nació en Torreón, Coahuila el 2 de mayo de 1928 y falleció el 1 de diciembre del 2008, en la Ciudad de México. Desde joven encontró su pasión, la cual era la lectura y, dedicando su vida a esta, logró ser una de las poetas más importantes de México. En sus poemas se tocan temas como la creencia en un ser superior y cuestiones esenciales de la vida, lo cual hace que su obra sea auténtica en muchos niveles, pues no son temas que se hayan tocado mucho en la literatura mexicana.



    OBRA
    El trabajo de Enriqueta Ochoa tiene algo único, y es que logra combinar temas oscuros como la muerte, la soledad, la nostalgia, la tristeza y el constante cuestionamiento de la función del ser humano con la belleza de la naturaleza humana. Escribió numerosos poemas, en los cuales se encuentran: "El Suicidio", "Marianne" [dedicado a su hija, Marianne Toussaint], "Las Vírgenes Terrestres", "El lomo de la vida" y "Carta a Jesús Arellano". Entre sus libros se encuentran Retorno de Electra (1978), Bajo el oro pequeño de los trigos (1984), Canción de Moisés (1984), Asaltos a la memoria (2004) y Desierto a tu lado (2006).



    LA VOZ DE LA POETA

    Audio del poema La palabra
    Audio del poema Retorno de Electra
    Audio del poema Las vírgenes terrestres




    SENTIR UN DICTADO
    A los diecinueve años, Ochoa, escribió su primer libro, Las urgencias de un Dios, publicado en 1950. En entrevista (La jornada semanal, 28 de enero de 2007) con Octavio Avendaño Trujillo, Enriqueta aborda diversos momentos de su trabajo poético. Pero también su relación difícil con Rosario Castellanos y la manera en cómo se acercó a Gabriela Mistral y el respeto que le tenía a Jaime Sabines y a su poesía. "A Jaime Sabines sí le correspondía el Premio Nobel", comenta.

    El libro Retorno de Electra, lo escribió cuando todo era terrible. Incluso, la situación económica. Escribía los poemas y los hacía bolita para quemarlos. Con este libro, no ocurrió así. Según relata la poeta, los poemas los guardó en una bola de estambre en donde le tejía a sus hija sus suéteres. "Ahí permanecieron. De ahí surgió el Retorno de Electra, hasta que un día en que me encontraba muy mal económicamente, los saqué y los pasé en limpio. Le gustaron mucho a Emmanuel Carballo y a Flores Tapia, quien le preguntó a Emmanuel Carballo por qué no había publicado esos poemas. En ese momento le extendió un cheque y le dijo que los quería para tal fecha. De ahí salió el Retorno de Electra. Fue un milagro".

    FATIGA, POEMA MUSICALIZADO



    Con la participación del músico Raúl Jáquez. Ver nota


    SELECCIÓN POÉTICA 


    El suicidio

                                                      para Rubén Tamez Garza

    Pienso en la fecha de mi suicidio
    y creo que fue en el vientre de mi madre;
    aún así, hubo días en que Dios me caía
    igual que gota clara entre las manos.

    Porque yo estuve loca por Dios,
    anduve trastornada por él,
    arrojando el anzuelo de mi lengua
    para alcanzar su oído.
    Su fragancia penetraba en mi piel
    palabras que no alcanzo a entender,
    que no voy a entenderlas, quizá...
    Aprendí muy tarde a conocer varón,
    lo sentí dilatarse con toda su soledad
    dentro de mí.
    Fue una jugada turbia,
    un error sin caminos.
    Fue descender al núcleo fugaz de la mentira
    y encontrarme, al despertar, rodando en el vacío
    bajo una sábana de espanto.
    Fue lavarle la boca a un niño
    con un puño de brasas
    por llamar natural lo prohibido;
    por arrastrar con cara de mujer madura,
    ese carro de sol inútil: la inocencia.
    Fue arrancarte las uñas de raíz,
    arrastrarte,
    meterte en la oquedad de la miseria, a bofetadas,
    por el ojo hecho llama sombría, del demonio.


    Marianne

    Después de leer tantas cosas eruditas
    estoy cansada, hija, por no tener los pies más fuertes
    y más duro el riñón
    para andar los caminos que me faltan.
    Perdona este reniego pasajero
    al no encontrar mi ubicación precisa
    y pasarme el insomnio acodada en la ventana
    cuando la lluvia cae,
    pensando en la rabia que muerde
    la relación del hombre con el hombre;
    ahondando el túnel cada vez más estrecho
    de esta soledad —en sí , un poco la muerte anticipada.
    Qué bueno que naciste con la cabeza en su sitio
    que no se te achica la palabra en el miedo,
    que me has visto morir en mí misma cada instante
    buscando a Dios, al hombre, al milagro.

    Tú sabes que nacimos desnudos, en total desamparo,
    y no te importa
    ni te sorprende el nudo de sombra que descubres.
    Todo se muere a tiempo y se llora a retazos,
    has dicho.
    Sin embargo,
    es azul le cristal de tu mirada
    y te amanece fresca el agua del corazón,
    quitas fácil el hollín que pone el hombre sobre las cosas
    y entiendes en tu propio dolor al mundo.
    Porque ya sabes
    Que sobre todos los ojos de la tierra
    Algún día, sin remedio, llueve.


    El lomo de la vida

    Tras la reclusión vino de improviso la luz.
    Deslumbrada,
    llegué al núcleo de un violento avispero.
    Ajena a la concesión estudiada,
    inoportuna,
    con la simplicidad del que ignora
    el aguijón de la insidia,
    pasé la mano, sin malicia, por el lomo de la vida.
    Dios mío, qué brutal quemadura.


    Carta a Jesús Arellano

    Desde hace años, Jesús,
    el corazón me rebota loco entre las sienes
    y ando por los rincones escondiendo al sollozo.
    Estreno una sonrisa cada mañana
    y pido limosna en todas las esquinas,
    porque ¿quién va a prestarme su vida,
    su amor, o su Dios?
    Tengo que comprármelos yo misma, y no me alcanza.
    Y todo esto que escondo y espero y que no llega,
    es la razón que me desangra dentro.
    A veces ocurre que de tan hambrientos
    inventamos el sueño, la esperanza...
    y mortalmente heridos, agonizamos por todos los hijos
    que se nos quedaron dentro,
    y por las palabras desquebrajadas,

    presas entre los molares apretados del miedo;
    las que luchan por sobrevivir
    y a veces se nos caen de la boca
    como un aborto ciego y doloroso.
    Algo se rompe acá dentro y pienso,
    me estoy vaciando viva.
    Todos los adioses se agolpan y me miran
    a mitad de la noche.
    Tomo mi cobija de silencio, entonces,
    y camino arrastrándola por los pasillos de la locura
    y no me muero, Jesús,
    y me siento a la orilla,
    pidiendo se me ayude a balancear mi vida,
    antes de irme
    y tiemblo y nadie escucha, huyen con espanto,
    mientras yo juego a la pelota con la muerte,
    lanzándola como pequeña brasa de una mano a otra.
    Y no me muero, Jesús, y no se muere una,
    hace sólo el ridículo con su pequeña muerte
    que es sólo una niña azorada,
    llorando por todos los que de veras mueren sin
    derecho.


    DESTACAMOS ENRIQUETA OCHOA PARA NIÑOS
    "Para leer a Enriqueta Ochoa necesitas aguzar muy bien todos tus sentidos: la vista, para poder mirar la luz sin deslumbrarte; el oído, para escuchar el oleaje del mar y el latido suave del agua que nos mana del corazón; el olfato, para apreciar el aroma de la primavera o el sudor rancio de las caravanas del desierto; el gusto, para saborear la miel de los ciruelos, y el tacto, para sentir el calor del fuego o los afilados piquetes del viento", advierte Esther Hernández Palacios. Libro coeditado por el Conaculta (hoy Secretaría de Cultura) -a través del programa Alas y Raíces a los niños- y el Instituto Coahuilense de Cultura (hoy Secretaría de Cultura de Coahuila). Leer más

    UN HOMENAJE: CORAL PARA ENRIQUETA OCHOA



    Con un elogio a la voz poética de la maestra Enriqueta Ochoa, iniciativa del escritor Jaime Muñoz Vargas, en el marco del Festival de la Palabra Laguna 2013, se presentó el libro Coral para Enriqueta Ochoa, en la galería de arte contemporáneo del Teatro Isauro Martínez.
            Los escritores Angélica López Gándara, Antonio Álvarez Mesta, Daniel Lomas, José Edgar Salinas, Enrique Sada, Fernando Martínez Sánchez, Frino, Jorge Valdés Díaz-Vélez, Julio César Félix, Nadia Contreras, Saúl Rosales, Vicente Alfonso, entre otros, tributaron en este libro, a coro, un elogio a la voz poética de la maestra Enriqueta Ochoa.
            Publicado originalmente en enero de 2009 -apenas unos días después de la muerte de la poeta- su reedición fue presentada con una adenda del escritor español Juan Antonio Monroy. Con información de El Siglo de Torreón.

    Si desea consultar más sobre Enriqueta Ochoa puede visitar las siguientes páginas:
    - La Otra Revista
    - Letras Libres
    - Material de lectura UNAM


    DENISSE MUÑOZ PÉREZ Y LUISA FERNANDA SECEÑAS PINEDA. Alumnas del último semestre de preparatoria, Colegio Aleman Torreón.

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